Mano fuerte ya
La angustia y el temor que actualmente caracterizan a la inmensa mayoría de los habitantes en nuestro país, dada la inseguridad, no puede ser mayor. Cada uno de nosotros puede caer muerto a manos del hampa, fuere escogido para asaltarlo o accidentalmente por hallarse donde de pronto se forme una balacera, como ocurrió ayer en el miserable asalto a la Lotería Nacional de Beneficencia.
Tal parece que los severos castigos adoptados en nuestro Código Penal para el asalto y robo a mano armada, y crímenes tan horripilantes, no han logrado disuadir a estos delincuentes que, en sus acciones, revelan una tenebrosa crueldad.
De allí el clamor ciudadano por la llamada "mano fuerte", muy fuerte, y sin contemplaciones.
La actitud de sujetos con características "lombrosianas" ponen a pensar a más de uno en la conveniencia de estudiar medidas extremas, como la cadena perpetua, de manera que, sin afectar el sagrado derecho a la vida, se saque definitivamente de circulación a estos implacables y malditos delincuentes.