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Manta desmantelada


Según las izquierdas ésta es una gran victoria que sigue a otra que años atrás lograron cuando Panamá retiró de su suelo a otra base norteamericana. Sin embargo, alertan que Estados Unidos quiere pasar a la contraofensiva, animando o tolerando el golpe en Honduras (pues el presidente Zelaya quiso transformar al aeropuerto de la aviación bélica estadounidense de Soto Cono en uno civil) y hoy ansiando transformar a Colombia en el ‘Israel sudamericano’ que amenace a sus vecinos.

La derecha latinoamericana retruca que Uribe tiene derecho a armarse para hacer frente a la amenaza de la expansión del ALBA y para poder derrotar a la guerrilla y el narcotráfico más fuertes de la región.

Uribe quiere que Estados Unidos instale 7 bases suyas dentro de bases militares colombianas. Así concibe que su país ganará mucho (en dinero, tratos comerciales y ayuda de todo tipo) al convertirse en su principal aliado latinoamericano.

El ex presidente colombiano Samper cree que debe darse la ayuda militar estadounidense, pero de manera reducida, pues Colombia ya tiene uno de los más poderosos ejércitos del subcontinente y no necesita provocar a sus vecinos, quienes tienen justa razón en creer que los aviones de Estados Unidos buscarán espiarles.

Si Uribe logra su objetivo se producirá un significativo giro estratégico en la región, pudiendo tanto desencadenar una nueva carrera armamentista como un fuerte bastión ante el ALBA.

101 años de Panamá América

 
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