Mantenimiento vial y turismo
Pero quienes visitaron la última Feria Internacional de David usando la Vía Interamericana y no en helicóptero o avión, habrán podido percatarse del lastimoso estado que presenta esa importante arteria. La carretera padece graves hundimientos producto de décadas de filtraciones y falta de mantenimiento. Casi está para que la construyan de nuevo.
En peor situación se encuentra sin embargo la vía que comunica Hato Volcán con Cerro Punta. Aquello semeja más bien un duro camino de penetración, más que una vital arteria que circula por una de las más fértiles y productivas regiones del país, donde se ubican además numerosos puntos de interés turístico en Tierras Altas.
En el área de Bambito y Cerro Punta se nota un intenso tráfico vehicular, principalmente de buses transportando turistas locales y extranjeros. Producto del actual auge, plorifera un buen número de pequeños restaurantes y algunos hoteles. Se ve por doquier a mucha gente trabajando, vendiendo artesanías, frutas, refrescos y comidas. Pero la carretera es un desastre.
También se está echando a perder el tramo de cuatro vías, que tiene menos de cuatro años de inaugurada, ubicado entre San Carlos y Río Hato. Numerosos baches se multiplican y se hacen más profundos. El Ministerio de Obras Públicas tapa uno, pero aparecen cuatro más. Evidentemente, el ritmo de deterioro sobrepasa al de mantenimiento. ¿Qué está ocurriendo? ¿No hay plata?
El problema es preocupante porque si no se le da mantenimiento a las vías existentes, a la vuelta de pocos años estarán para ser hechas de nuevo y más caras. Además, hay que considerar el costo en términos de incomodidad ciudadana, la inseguridad vial y la pésima imagen que proyectamos al turismo, particularmente al internacional. Un visitante descontento no vuelve, jamás. Y peor aun, multiplica su mala experiencia por cien.
Hace poco se celebró en Playa Venao, Pedasí, una competencia internacional de "surf" o de tablas sobre olas. Vino gente de Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Canadá y la Unión Europea, entre otros. Hablaron maravillas de la playa y del encanto de la gente y los lugares de Azuero. Pero seguramente no habrán pasado por alto los detalles del lastimoso estado de la carretera situada entre Aguadulce y Divisa; y peor aun la que comunica a Las Tablas con Playa Venao. Son todos sitios de enorme potencial turístico y extraordinaria producción.
El gobierno nacional y en especial el Ministerio de Obras Públicas, deben buscar recursos de donde sea para dar adecuado mantenimiento a la red vial, particularmente en los sitios de mayor movimiento productivo y de turismo.
En peor situación se encuentra sin embargo la vía que comunica Hato Volcán con Cerro Punta. Aquello semeja más bien un duro camino de penetración, más que una vital arteria que circula por una de las más fértiles y productivas regiones del país, donde se ubican además numerosos puntos de interés turístico en Tierras Altas.
En el área de Bambito y Cerro Punta se nota un intenso tráfico vehicular, principalmente de buses transportando turistas locales y extranjeros. Producto del actual auge, plorifera un buen número de pequeños restaurantes y algunos hoteles. Se ve por doquier a mucha gente trabajando, vendiendo artesanías, frutas, refrescos y comidas. Pero la carretera es un desastre.
También se está echando a perder el tramo de cuatro vías, que tiene menos de cuatro años de inaugurada, ubicado entre San Carlos y Río Hato. Numerosos baches se multiplican y se hacen más profundos. El Ministerio de Obras Públicas tapa uno, pero aparecen cuatro más. Evidentemente, el ritmo de deterioro sobrepasa al de mantenimiento. ¿Qué está ocurriendo? ¿No hay plata?
El problema es preocupante porque si no se le da mantenimiento a las vías existentes, a la vuelta de pocos años estarán para ser hechas de nuevo y más caras. Además, hay que considerar el costo en términos de incomodidad ciudadana, la inseguridad vial y la pésima imagen que proyectamos al turismo, particularmente al internacional. Un visitante descontento no vuelve, jamás. Y peor aun, multiplica su mala experiencia por cien.
Hace poco se celebró en Playa Venao, Pedasí, una competencia internacional de "surf" o de tablas sobre olas. Vino gente de Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Canadá y la Unión Europea, entre otros. Hablaron maravillas de la playa y del encanto de la gente y los lugares de Azuero. Pero seguramente no habrán pasado por alto los detalles del lastimoso estado de la carretera situada entre Aguadulce y Divisa; y peor aun la que comunica a Las Tablas con Playa Venao. Son todos sitios de enorme potencial turístico y extraordinaria producción.
El gobierno nacional y en especial el Ministerio de Obras Públicas, deben buscar recursos de donde sea para dar adecuado mantenimiento a la red vial, particularmente en los sitios de mayor movimiento productivo y de turismo.