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Manuel, Brenda y Julieta



Con una sintonía de más del 85% de la teleaudiencia, la gran final de Vive la Música fue una experiencia refrescante para los panameños y las panameñas.
El ganador, Manuel Araúz, vino -en palabras de uno de los jurados - "de menos a más" y se lució en la gala como nunca antes lo había hecho. La hasta entonces favorita Brenda Lao nos regaló con una maravillosa voz, pero su timidez natural le hizo perder momento. La tercera finalista, Julieta Villamonte demostró una perseverancia tan potente como su voz y frente a la adversidad y las constantes "sentencias", literalmente se creció.
Estas competencias de talento entusiasman a los panameños, porque nos permiten ver otra faceta de nuestra nación. Del otro lado de las huelgas, los tranques, las pandillas, los envenenamientos y los autobuses asesinos hay un país alegre que no quiere que la pequeñez y la ineptitud le arrebaten sus ansias de ser mejor.
Ya es hora de que estas iniciativas no sólo sean emuladas por la competencia comercial, como muy bien hace "Bailando por un Sueño", "El Primer Guerrero", "Encuentro de Acordeones" y el original "Reto de Trovadores", sino que la cultura de la excelencia logre permear hacia otras iniciativas tanto privadas como gubernamentales. Así como estos programas nos pueden poner a soñar sobre el triunfo del talento con esfuerzo, sería bueno que las autoridades reten a otros panameños a ganar el concurso de diseño de la mejor escuela oficial, el mejor prototipo de vivienda popular, la mejor propuesta para un sistema de transporte público de pasajeros, o la mejor opción para un sistema universal de Salud Pública, para dar sólo unos ejemplos.
Manuel, Brenda, Julieta y todos los demás participantes acapararon la atención del pueblo panameño en una aventura artística preñada de emoción y lecciones de superación, pero la gran final es realmente sólo el comienzo. ¡Felicitaciones!

101 años de Panamá América

 
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