default

Mar, la ciudad y el desarrollo


La ciudad de Panamá necesita acercarse al mar. Hace años perdió la bahía y playa de San Francisco, donde se construyó ATLAPA, luego perdió la playa de Bella Vista y a medida que crecía y volcaba sus aguas negras sobre el mar, más se alejaba de él. Es extraño que una ciudad costera, cuya razón principal de su fundación fue precisamente el mar, que fue el trampolín de la conquista de imperios lejanos y el paso de riquezas y que prácticamente vive del mar, de su posición geográfica, se haya ido alejando de él. El mar podría ser un elemento de gran importancia urbanística para la ciudad capitalina.
Si observamos el área extensa que deja la marea seca, que produce hoy malos olores y que a su vez tiene un tremendo potencial de carácter económico, deduciríamos que ese potencial no permanecerá allí estático y mal oliente y que en alguna forma se va a aprovechar y es mejor que vayamos pensando, como se ha hecho muchas veces, en algo de beneficio para todos los habitantes de la ciudad. En un parque público autofinanciado por concesiones al sector privado y con un malecón de lujo junto al mar. ¡Panamá los necesita!
La nación está progresando. Obsérvese cómo se manejó la X Cumbre de la Niñez y la Juventud. El país está más consciente de su propio destino. Me parece está frente a una nueva realidad ante la cual se responsabiliza por el camino a seguir y en lo que respecta a los problemas pequeños. Somos conscientes de que la ciudad ha crecido desordenadamente y que a través del tiempo, las condiciones que prevalecían han ido cambiando y hoy se nos presenta una realidad muy distinta, enclaustrada en la estructura de una vieja ciudad.
La ciudad ha perdido calidad de vida, no está dando respuestas adecuadas y la población busca mejores áreas donde vivir. Leyes de interés preferencial han facilitado la construcción de nuevas urbanizaciones en la periferia, pero la falta de una ordenada planificación vial ha creado condiciones de congestionamiento y contaminación perjudiciales a la población. La ciudad ha perdido también a los profesionales de la clase media con poder adquisitivo que se han mudado para la periferia. Son miles los que han salido, empobreciendo así a la ciudad, pero en ella están las oficinas gubernamentales, comercios, escuelas, hospitales, etc., y servicios públicos como alcantarillados (pluvial y de aguas negras), acueducto, electricidad, teléfonos, correos, etc.
No hemos creado ciudades satélites o núcleos urbanos, sólo "dormitorios", como la población los denomina. Todo parece ser el producto de una improvisada legislación sin un respaldo urbano del área en expansión. Además, la ciudad necesita un límite, no puede seguir extendiéndose sin control, sin servicios. Allí la tierra ha aumentado de valor. Por lo general, no se compra un lote para una vivienda unifamiliar. Y en un edificio de cuatro pisos, que es el límite práctico sin ascensores, cuesta como el valor del terreno, etc. Estos hechos determinan qué sectores de la población se concentren en edificios altos, elegantes y de lujo. Estas condiciones económicas y otras van determinando la fisonomía de la ciudad, su densidad, el tránsito vehicular por las estrechas calles, la insuficiencia de los servicios y todo afecta la calidad de vida, en un movimiento continuo, imperceptible, pero certero.
La ciudad necesita de una atención especial, de una planificación urbana que la vaya orientando para esta nueva serie de circunstancias, porque la población va a seguir presionando, los problemas se agravarán y cuestan más. Lo que está sucediendo en Panamá sucede en muchas ciudades en el mundo. Por experiencias en Panamá y otros países, sabemos que una obra de calidad y magnitud en una ciudad irradia a su alrededor un impacto renovador que produce edificios, comercios, trabajo, etc. Como ejemplos, lo ocurrido en los alrededores de El Dorado, del Hotel Panamá, etc.
No está de más indicar que Orlando y sus parques de diversiones atraen más turistas que todos los "Cascos Viejos" de nuestras ciudades caribeñas. A éstas no le estamos disminuyendo su valor histórico, cultural, social, económico; la diversión no tiene rival y la ciudad de Panamá, estratégicamente localizada en América, puede atraer y competir, es más accesible y económica, además tiene el complemento de varias atracciones turísticas: el Casco Viejo, el Canal de Panamá, los bosques, hoteles, restaurantes y muchas otras actividades que dan vida a la ciudad. Este país es interesante, de contrastes, podría ser la Meca de América y crear bonanza si sabemos aprovechar lo que tenemos y liberar a la economía de sus ataduras para que el sector privado pueda invertir, crear trabajo y producir. Es decir, crear obras de impacto, de beneficios para toda la ciudad como lo es un malecón de lujo y un parque autofinanciable. La ciudad lo necesita. Trabajemos con el sector privado, no contra él. El país tiene una situación privilegiada, envidiable. El mundo nos da muchos ejemplos de éxitos económicos, con grandes beneficios para la población, rescatando a miles de la pobreza. Así es como se reparte la riqueza y elimina la pobreza. El sector privado es el que crea la riqueza y el Estado es el facilitador.
Recientemente el Presidente de España, para dar respuesta diplomática a un totalitarismo americano, nos puso como ejemplo a su país. En 20 años se ha desarrollado. Ha pasado de un país pobre con problemas de desempleo e importador de capitales (siguiendo el ejemplo del "milagro" Alemán) a un país desarrollado y el cuarto o quinto exportador de capitales y automóviles y en donde la empresa privada puede trabajar sin ataduras y así resolver problemas económicos, políticos y sociales. Estudiemos los ejemplos de países exitosos y lo que nos dicen nuestros economistas, si queremos eliminar la pobreza, el hambre, la desnutrición. Usted tiene la palabra...

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América