Marea roja
Cuando la Policía desea identificar algún sector como de “alta peligrosidad”, lo marca como “Área Roja”. Este apelativo muchas veces indica que la zona no es segura ni para los policías y éstos sólo ingresan a ella en operativos masivos y con gran logística. Estas operaciones relámpago normalmente son muy efectistas pero poco efectivas, ya que, al par de días, cuanto terminan, el área es de nuevo tomada por el hampa.
Lo más grave no es la falta de permanencia del efecto policial, sino que, en lugar de disminuir las "áreas rojas", éstas parecieran ir en aumento. Poco a poco las fuerzas del orden público van perdiendo terreno a favor del crimen organizado y las pandillas juveniles, en detrimento de la población obediente de la ley que queda a merced de los malhechores, resignada a hacer de su propia casa una cárcel y de su trayecto al trabajo o a la escuela, una ordalía. Es como si las "áreas rojas" se fueran atrayendo para formar una gran "Marea Roja"; sólo que en este caso no sería de la loable afición al fútbol, sino de una creciente ola delincuencial. Ante tal fracaso de los estamentos de seguridad, aún estamos esperando cuándo les sacarán "Tarjeta Roja".