Mariato y Punta Mala
El Fondo de Inversión Social (FIS), a cargo de Arnulfo Escalona hijo, ha anunciado la construcción de un importante trecho carretero de unos 37 kilómetros, que comunicará a las comunidades de Mariato y Las Flores con la ciudad de Santiago, todas en la provincia de Veraguas, a un costo de B/.14 millones, lo cual será licitado con arreglo a la ley.
El proyecto incluye obras alternas tales como la reconstrucción total de la Escuela de Torio y la extensión del servicio de electricidad hasta Mariato, el cual está previsto para el mes de abril. Se trata de comunidades rurales azotadas por la pobreza extrema, donde campean la desnutrición infantil y el alcoholismo crónicos.
La tierra allá es árida y dura como el concreto. Y en época de verano, ni siquiera crece la maleza. Los hábitos alimenticios son inadecuados y los lugareños carecen de técnicas para mejorar su dieta. Da la impresión que nadie sembrara nada, pero en parte es por la tierra. La pesca da algo de esperanza, pero se requiere de asistencia técnica, al igual que en materia de labranza y agricultura orgánica, porque no hay para comprar abonos industriales.
La carretera permitirá llevar esperanza a las apartadas comunidades. Si de pobreza se habla, hay que ver el sur de Veraguas. El gobierno hace bien en emprender esa acción estratégica. Después vendrán los asesores agrícolas y pesqueros, los educadores y los tecnólogos, además de los servicios básicos de luz y agua, cuya falta es inconcebible en este milenio. Este será un buen primer paso.
Lo de Punta Mala es distinto, porque allí no hay tanta pobreza. Los pescadores se sirven de abundante cosecha marina y sus habitantes están viviendo un verdadero furor por el creciente interés turístico por el lugar, lo que es válido para toda el área del distrito de Pedasí. En esta misma columna hemos hablado del creciente flujo de inversionistas, lo cual ha disparado los valores inmobiliarios en pocos meses. Pero en verdad es Isla Iguana, no Punta Mala, el punto de referencia.
Las mejoras y restauración que adelanta la Presidenta Moscoso de la antigua mansión del Ejército en Punta Mala, tendrán un impacto positivo en el desarrollo del potencial turístico de Pedasí. Los pescadores han sido mudados de sitio, porque serán muchos más los beneficiados con los proyectos que se adelantan en su antigua ensenada. Un moderno rompeolas dará albergue a veleros y yates.
Por lo pronto, una regia carretera ha sustituido al precario camino que antes conducía al viejo e imponente caserón de dos altos. Y con ella ha llegado luz, agua, cable, teléfono. La valorización y los beneficios son instantáneos. Sólo un proyecto similar en la capital es comparable a lo que ocurre hoy en Punta Mala; y fue la construcción del Hotel El Panamá que cambió para siempre la faz de la ciudad de Panamá y la sacó para siempre de su muralla urbana del siglo XIX. Lo que se hace en Punta Mala es excelente, llevar al interior del país oportunidades que sólo gozábamos en la capital e inmediaciones. Lo demás, es mera rendición de cuentas, que no ha de implicar mayor problema.
El proyecto incluye obras alternas tales como la reconstrucción total de la Escuela de Torio y la extensión del servicio de electricidad hasta Mariato, el cual está previsto para el mes de abril. Se trata de comunidades rurales azotadas por la pobreza extrema, donde campean la desnutrición infantil y el alcoholismo crónicos.
La tierra allá es árida y dura como el concreto. Y en época de verano, ni siquiera crece la maleza. Los hábitos alimenticios son inadecuados y los lugareños carecen de técnicas para mejorar su dieta. Da la impresión que nadie sembrara nada, pero en parte es por la tierra. La pesca da algo de esperanza, pero se requiere de asistencia técnica, al igual que en materia de labranza y agricultura orgánica, porque no hay para comprar abonos industriales.
La carretera permitirá llevar esperanza a las apartadas comunidades. Si de pobreza se habla, hay que ver el sur de Veraguas. El gobierno hace bien en emprender esa acción estratégica. Después vendrán los asesores agrícolas y pesqueros, los educadores y los tecnólogos, además de los servicios básicos de luz y agua, cuya falta es inconcebible en este milenio. Este será un buen primer paso.
Lo de Punta Mala es distinto, porque allí no hay tanta pobreza. Los pescadores se sirven de abundante cosecha marina y sus habitantes están viviendo un verdadero furor por el creciente interés turístico por el lugar, lo que es válido para toda el área del distrito de Pedasí. En esta misma columna hemos hablado del creciente flujo de inversionistas, lo cual ha disparado los valores inmobiliarios en pocos meses. Pero en verdad es Isla Iguana, no Punta Mala, el punto de referencia.
Las mejoras y restauración que adelanta la Presidenta Moscoso de la antigua mansión del Ejército en Punta Mala, tendrán un impacto positivo en el desarrollo del potencial turístico de Pedasí. Los pescadores han sido mudados de sitio, porque serán muchos más los beneficiados con los proyectos que se adelantan en su antigua ensenada. Un moderno rompeolas dará albergue a veleros y yates.
Por lo pronto, una regia carretera ha sustituido al precario camino que antes conducía al viejo e imponente caserón de dos altos. Y con ella ha llegado luz, agua, cable, teléfono. La valorización y los beneficios son instantáneos. Sólo un proyecto similar en la capital es comparable a lo que ocurre hoy en Punta Mala; y fue la construcción del Hotel El Panamá que cambió para siempre la faz de la ciudad de Panamá y la sacó para siempre de su muralla urbana del siglo XIX. Lo que se hace en Punta Mala es excelente, llevar al interior del país oportunidades que sólo gozábamos en la capital e inmediaciones. Lo demás, es mera rendición de cuentas, que no ha de implicar mayor problema.