Mark Twain (1835-1910)
Este escritor norteamericano humorístico y de aventuras, al igual que muchos de sus colegas, tenía sus excentricidades y exageraciones. Acostumbraba a manifestarse con algunas expresiones que la gente después repetía, como por ejemplo: -"La verdadera fe consiste en creer aquello que sabes que no es cierto". -"La verdad es nuestro tesoro, y por lo tanto, economicémosla".
Paradójicamente, a pesar de ser pluma fácil no lo era en el habla. En una ocasión tuvo que hablar después de una comida. Empezó con una pregunta: -¿Han comido bien? Todos dijeron que sí, y dijo: "Esto me tranquiliza, puesto que sabemos que todo el mundo después de haber comido bien y a gusto, aplaude las mayores tonterías. Y como yo las mayores tonterías las he dicho ya en mis libros, como supongo que ustedes los han leído, no hace falta que ahora lo repita".
Una vez viajaba en tren. Cuando le solicitaron en su cabina el boleto del pasaje, inútilmente lo buscó en sus bolsillos. El colector lo reconoció por fotos de él que había visto. ??""Es usted el señor Twain, ¿cierto?". -"Sí, señor".
-"Bien. No se preocupe". Twain le dio las gracias y le dijo: -"Seguiré buscándome el boleto para saber hacia dónde voy".
En otra ocasión una señora le preguntó si era cosa buena tener muchos libros, y le contestó: -"Para mí, es indispensable. Si un mueble cojea, con un libro lo nivelo. Las grietas de las paredes las oculto con un libro. Si mi perro me desobedece, le tiro un libro a la cabeza. Y menos mal que tengo mediana estatura, porque si fuera más bajito tendría que colocar un libro grueso para sentarme a escribir o comer.