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Márketing: la imagen de Panamá en el mundo


Fue Jorge Manriquez, el poeta de las Coplas a la muerte de su padre, quien inmortalizó el verso: todo tiempo pasado fue mejor, y pareciera que el bardo español dio en el clavo, porque la tendencia humana es hacer memoria, vivir lo que fue, recordarlo con el asombro de que el presente es pompa de jabón, aunque también se convertirá en recuerdo, según los secretos inexplicables del tiempo.
El pasado está de moda más allá de la sentencia poética del profético coplero, porque el viajero moderno busca en el viejo y nuevo mundo, en el planeta sin fronteras, las huellas del pasado, la arquitectura que es sello y definición de otro tiempo, el árbol genealógico de la piedra, los materiales y el estilo de un antiguo hábitat y ser.
Esta es la filosofía que ha certificado la UNESCO al declarar el Casco Viejo, Patrimonio de la Humanidad, donde la historia colonial y canalera adquieren vida, forma y contenido propio, único e irrepetible, en la estrecha lengua de tierra de 16 hectáreas y de rocas volcánicas sobre el océano Pacífico, que dieron vida a la nueva ciudad en reemplazo de Panamá La Vieja.
No es fácil reducir la historia a un libro, recogerla en unas cuantas páginas, traducirla y hacerla vivir en palabras, porque ella es dueña de su propio pasado, el que nos presenta a través de la arquitectura.
Y es lo que intentamos con ICOMOS de Panamá y un formidable grupo de 37 empresas panameñas y extranjeras, todas con visión de futuro, ávidas de reencontrar el pasado, con nosotros y los lectores, de Panamá y el mundo, porque en cosas del arte y del tiempo, las fronteras se desploman como castillo de naipes en la arena.
El márketing, arte de crear una marca, al servicio del pasado como un producto imperecedero, que es mucho más que una marca, y todos compartimos y debemos preservar.
La idea era promover un buen producto, con características muy peculiares, que mostrara los beneficios más allá del país -también a los nacionales- sugerir además a través de la marca, la capacidad de cada una de las empresas, porque una marca fuerte: El Casco Viejo, insinúa e inspira asimismo una imagen de los usuarios de esa marca.
El márketing de la cultura no es fácil, y el éxito de esta aventura editorial, que ha estado dando la vuelta al mundo con el sello de impresión de Editora El Panamá América, es también de las empresas que se sumaron con la visión de la empresa global que promueve un producto panameño de clase internacional, como lo es El Casco Viejo. Moisés Véliz, vicepresidente de COPA, resume el éxito de este producto y la participación de su empresa en su mercadeo directo por el hemisferio americano, cuando lo califica de "entretenido, valioso, oportuno, porque yo lo disfruté en un vuelo, al igual que cada uno de nuestros pasajeros".
Es difícil encontrar una respuesta más halagadora en términos de márketing, y nos alegramos porque se trata del intangible producto de la imagen de Panamá en el mundo, la camiseta que viste cada panameño los 365 días del año y los años de toda su vida.
Los productos tienen tantas características, especificaciones y usos, como necesidades tiene el consumidor, y en esa tómbola comienza a funcionar el mercado y mercadeo, donde el costo, calidad y velocidad de distribución, resultarán claves del éxito.
Nosotros y las empresas que nos acompañaron en este proyecto editorial agregamos a esas variables, la imaginación, creatividad y manejo estratégico de nuestro producto, basado en el impacto global y directo.
Jaime Fernández, jefe de Asuntos Corporativos de Nestlé en Panamá y Centroamérica, sostiene que el pasado es un producto del futuro y que los clientes y proveedores de Nestlé, leyeron con gran interés el suplemento del Casco Viejo porque ahí está Panamá, un producto sin competencia.
El arquitecto Ignacio Mallol III, un profesional del mundo global, viajero incansable, conocedor de su materia y país reflejó su arte en el Casco Viejo, con el cual siempre se ha identificado por una razón de ser y existir, de pertenencia y compromiso.
La publicación cruzó los mares, de Norte a Sur en nuestra América, Canadá a Chile, pasando por Estados Unidos, Cuba, Centroamérica, Colombia y Ecuador. El director del INAC, Jorge Delgado, nos comentó que llevó ejemplares a China y Francia, "porque se trata de un enfoque documentado de nuestro pasado arquitectónico reconocido por la UNESCO para beneficio de Panamá y el mundo, y de las futuras generaciones". ¿Quién dijo que la cultura no vendía?, se interrogó Delgado.
Jaime Dreyfus, uno de los gurús de Punto Aparte, comentó la excelencia del trabajo, sobre este esfuerzo de rescatar y poner el pasado en nuestro presente inmediato, porque allí radica también nuestro porvenir e identidad.
El Casco Viejo recoge una crónica sobre un automóvil Toyota, la personalidad de un viejo modelo de 1982, que se constituye en el guante de la persona que lo maneja, la intimidad del pie con el antiguo calzado que permite el reposo, una reconciliación entre el objeto y su usuario, la tecnología y el beneficio: la armonía entre el cuerpo y el alma.
El objetivo central siempre fue, la imagen de Panamá en el mundo, su Casco Viejo, reconocido por la UNESCO y en proceso de restauración, de verdadero rescate y desafío para una generación que camina con un nuevo siglo, donde el pasado seguirá apreciándose aún más, porque un país sin memoria, es como un árbol sin raíces.

101 años de Panamá América

 
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