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Martín con los trabajadores


El pasado martes 16 de marzo, del presente año, el candidato por la nómina Nueva Nación, Martín Torrijos Espino, participó en un encuentro con trabajadores organizados del país, donde se reflexionó sobre la propuesta de desarrollo nacional presentada a consideración de los candidatos por el Movimiento Sindical. Allí, tras señalar que el encuentro no estaba dirigido a ganar votos, el candidato sentenció que el destino de Panamá se estaba jugando en medio de esa conversación.
Como sabemos, la propuesta de los trabajadores exige erradicar la pobreza extrema; consolidar la independencia y la soberanía nacional; desarrollar nuestros recursos humanos; garantizar la aplicación de la ley con justicia e imparcialidad, y crear un ambiente natural sano en el país. Todo esto, además, debe hacerse avanzando hacia un país que tenga una economía basada en la iniciativa e inversión privada, con un Estado que regule la distribución de los beneficios de crecimiento, y una sociedad realmente democrática, con un gobierno que sea de verdad "transparente y abierto".
Sobre todo esto, dijo el candidato, "existen muchos puntos coincidentes entre el documento de los trabajadores y la plataforma de gobierno de la Nueva Nación", lo cual plantea una situación saludable para los trabajadores y para la nación entera. De igual modo, resaltó la coincidencia de la propuesta de gobierno de la nómina Nueva Nación con una parte significativa de las 23 "acciones programáticas" presentadas por los trabajadores, que se corresponden con las demandas de otros sectores de la vida nacional: generación de empleo, atención a los problemas del campo; uso productivo y equitativo de las áreas revertidas y los ingresos del Canal, y rechazo a toda presencia militar extranjera después de 1999.
Los trabajadores, además, plantean demandas más cercanas a sus luchas históricas. Por ejemplo, exigen que el nuevo gobierno nacional respete tanto los convenios internacionales de la OIT, como "los derechos laborales contemplados en el Código de Trabajo y en la Constitución Nacional", y reclaman de manera directa implementar "sin más demora" el derecho a la libre sindicalización de los servicios públicos.
De igual modo, los trabajadores demandan que se derogue la Ley 45 del 2 de julio de 1998 sobre arbitraje obligatorio, que limita el derecho a huelga y la capacidad de los sindicatos para defender sus derechos, y reclaman la transformación del Instituto Panameño de Estudios Laborales, hoy dependientes del Ministerio de Trabajo, en una institución autónoma de los trabajadores, a fin de que sean los propios sindicatos los que definan y orienten sus políticas y planes de trabajo.
En relación a este tipo de demandas, el candidato señaló: "esto que hacemos hoy, acercarnos al núcleo de las ideas más justas es lo que hay que hacer en el país que queremos. Esa es mi posición y los invito a constituir para la discusión de todo lo que atañe al Estado y al movimiento sindical un conducto real, no teórico, para que de modo permanente se realice la consulta laboral de verdad, la consulta que genere decisiones, la consulta del Estado y el sector laboral". A partir del primero de septiembre, concluyó, será necesario "trabajar todos unidos por este país que merece que estemos a la altura de su destino".
Y tiene razón: este país será con los trabajadores, o no será. Entenderlo así en los tiempos que corren, y después de casi quince años de marginación creciente de los trabajadores y sus organizaciones de los procesos de decisión política del Estado, es un paso de avance en la dirección correcta, la del único camino que puede llevarnos a una Nación que sea realmente nueva, como debe ser.

101 años de Panamá América

 
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