Martín está a prueba
El Secretario General del PRD está enfrentando, tal vez, la crisis más grave desde que asumió la conducción del partido en 1999; la misma ha sido provocada por la postulación por parte del "rgano Ejecutivo de dos personalidades íntimamente vinculadas a los círculos de la Presidenta de la República para ocupar dos posiciones vacantes en la Corte Suprema de Justicia. La crisis se exacerba por la posición asumida por un honorable legislador principal y un honorable legislador suplente, este último representa una corriente política- económica dentro del partido, miembro del Club Unión y vinculado económica y políticamente a sectores del gobierno arnulfista con una gran influencia sobre la presidenta; ambos públicamente han señalado su firme propósito de otorgarle su apoyo a la candidatura del Dr. Winston Spadafora F., enfrentando de manera radical la decisión de dirección del PRD que han señalado el rechazo a las postulaciones del Ejecutivo.
Por la magnitud del hecho de estar desconociendo una decisión política de la dirección nacional del PRD y contribuyendo con eso a erosionar la unidad del partido, se impone la necesidad de aplicar, sin ninguna duda ni vacilación, lo que la ley del partido dispone para corregir situaciones de indisciplina como éstas, erradicándolas de una vez y para siempre. En esta crisis se está poniendo a prueba el carácter de líder político de Martín Torrijos; es en este momento donde el secretario general del principal partido político de oposición tiene que demostrar su capacidad y habilidad para manejar este enfrentamiento y ponerle punto final a esta confrontación dentro del colectivo.
El gobierno ha pretendido imponer su voluntad utilizando el chantaje, la amenaza y la compra de conciencia; hasta se podrá decir que impuso su voluntad, o como lo han dicho algunos de sus personeros: "rompe con la dictadura de partido en el PRD", "un triunfo de la institucionalidad democrática, porque deben actuar con su conciencia". A pesar de estos señalamientos, los (as) panameños (as) sabemos que lo que se busca es la estructuración de un aparato de justicia que esté al servicio de quien tiene la fuerza y el cual jamás lo pondrá al servicio de los mejores intereses del pueblo. Para lograr ese cometido, han logrado que dos personalidades del PRD hayan puesto sus conciencias encima del sobre de la mesa del mercado a cambio de un plato de lentejas. Martín Torrijos, en su condición de líder de la oposición, está haciendo una debida lectura de la encuesta de opinión: el 65% de los panameños y panameñas no está de acuerdo en que Winston Spadafora sea nombrado Magistrado (Encuesta de Panamá, 24-10- 01); de acuerdo a la encuesta de Dichter &Neira, realizada entre el viernes 30 de noviembre y el domingo 2 de diciembre, la candidatura del Dr. Spadafora obtiene el rechazo de 58% de los panameños y panameñas, siendo esta censura mayor en la ciudad de Panamá (66.8%) y en el resto del país (50.5%).
La ciudadanía panameña está esperando que el Legislativo oficialice su decisión sobre las denominaciones del gobierno y acabar de una vez por todas con esta agria controversia, que para lo único que ha servido es para perder el tiempo, en vez de atender cosas de mayor interés para el pueblo panameño; demostrar la incapacidad del gobierno para entender el rechazo a su propuesta y demostrar sus intenciones totalitaristas y poner en crisis a un partido.
El liderazgo de Martín Torrijos es indiscutible, pues el 50% de los panameños y panameñas estiman que es el líder de la oposición política del país; el 34% lo considera el más popular y de mayor aceptación política; el 36% señala que volvería a votar por él. Martín hasta hoy es el panameño con mayor probabilidades de ser el próximo presidente de la República. La crisis, independientemente de que su génesis es consecuencia de los errores iniciales por la provocación de la presidenta, como mencionamos en un artículo anterior, también responde a una estrategia de un sector del poder económico de este país que no está dispuesto a que Mireya Moscoso le entregue la presidencia a un PRD en el 2004 y mucho menos, a Martín Torrijos; de allí que no es casual que uno de los alzados sea el padre y no el hijo.
En estos momentos difíciles tenemos la obligación de cerrar filas alrededor de nuestro Secretario General. Esta confrontación sólo beneficia a los enemigos del PRD y de su programa de transformación económica y social y atenta contra los intereses de las grandes mayorías que aspiran a un sistema de justicia descontaminado de prácticas antidemocráticas. La conducta asumida por estos dos personajes responde a su perfil moral y politiquero: todo vale, nada tiene valor. Martín Torrijos se debate ahora entre dos alternativas: o hecha por tierra su liderazgo y sus posibilidades que el pueblo panameño le ha indicado de encabezar un gobierno que resulte una verdadera alternativa para todos los sectores sociales del país en el próximo quinquenio o enfrenta la crisis con la determinación de un líder que no le tiembla el pulso al momento de tomar las más caras decisiones.
Aprovecho la ocasión para señalarle a Martín Torrijos que el momento es propicio para continuar el proceso de democratización del partido, abrir el abanico de más participación democrática, reconocerle sus espacios a todas las corrientes dentro de nuestro colectivo político, fortalecer el proceso de docencia con el objetivo de construir una nueva cultura política, profundizar los valores políticos y morales del colectivo y sus militantes. Su liderazgo está sometido a una dura prueba; sólo con el encaramiento de esta situación de manera firme y con el apoyo de todos, se fortalecerá. (romagrau19 @hotmail.com)
Por la magnitud del hecho de estar desconociendo una decisión política de la dirección nacional del PRD y contribuyendo con eso a erosionar la unidad del partido, se impone la necesidad de aplicar, sin ninguna duda ni vacilación, lo que la ley del partido dispone para corregir situaciones de indisciplina como éstas, erradicándolas de una vez y para siempre. En esta crisis se está poniendo a prueba el carácter de líder político de Martín Torrijos; es en este momento donde el secretario general del principal partido político de oposición tiene que demostrar su capacidad y habilidad para manejar este enfrentamiento y ponerle punto final a esta confrontación dentro del colectivo.
El gobierno ha pretendido imponer su voluntad utilizando el chantaje, la amenaza y la compra de conciencia; hasta se podrá decir que impuso su voluntad, o como lo han dicho algunos de sus personeros: "rompe con la dictadura de partido en el PRD", "un triunfo de la institucionalidad democrática, porque deben actuar con su conciencia". A pesar de estos señalamientos, los (as) panameños (as) sabemos que lo que se busca es la estructuración de un aparato de justicia que esté al servicio de quien tiene la fuerza y el cual jamás lo pondrá al servicio de los mejores intereses del pueblo. Para lograr ese cometido, han logrado que dos personalidades del PRD hayan puesto sus conciencias encima del sobre de la mesa del mercado a cambio de un plato de lentejas. Martín Torrijos, en su condición de líder de la oposición, está haciendo una debida lectura de la encuesta de opinión: el 65% de los panameños y panameñas no está de acuerdo en que Winston Spadafora sea nombrado Magistrado (Encuesta de Panamá, 24-10- 01); de acuerdo a la encuesta de Dichter &Neira, realizada entre el viernes 30 de noviembre y el domingo 2 de diciembre, la candidatura del Dr. Spadafora obtiene el rechazo de 58% de los panameños y panameñas, siendo esta censura mayor en la ciudad de Panamá (66.8%) y en el resto del país (50.5%).
La ciudadanía panameña está esperando que el Legislativo oficialice su decisión sobre las denominaciones del gobierno y acabar de una vez por todas con esta agria controversia, que para lo único que ha servido es para perder el tiempo, en vez de atender cosas de mayor interés para el pueblo panameño; demostrar la incapacidad del gobierno para entender el rechazo a su propuesta y demostrar sus intenciones totalitaristas y poner en crisis a un partido.
El liderazgo de Martín Torrijos es indiscutible, pues el 50% de los panameños y panameñas estiman que es el líder de la oposición política del país; el 34% lo considera el más popular y de mayor aceptación política; el 36% señala que volvería a votar por él. Martín hasta hoy es el panameño con mayor probabilidades de ser el próximo presidente de la República. La crisis, independientemente de que su génesis es consecuencia de los errores iniciales por la provocación de la presidenta, como mencionamos en un artículo anterior, también responde a una estrategia de un sector del poder económico de este país que no está dispuesto a que Mireya Moscoso le entregue la presidencia a un PRD en el 2004 y mucho menos, a Martín Torrijos; de allí que no es casual que uno de los alzados sea el padre y no el hijo.
En estos momentos difíciles tenemos la obligación de cerrar filas alrededor de nuestro Secretario General. Esta confrontación sólo beneficia a los enemigos del PRD y de su programa de transformación económica y social y atenta contra los intereses de las grandes mayorías que aspiran a un sistema de justicia descontaminado de prácticas antidemocráticas. La conducta asumida por estos dos personajes responde a su perfil moral y politiquero: todo vale, nada tiene valor. Martín Torrijos se debate ahora entre dos alternativas: o hecha por tierra su liderazgo y sus posibilidades que el pueblo panameño le ha indicado de encabezar un gobierno que resulte una verdadera alternativa para todos los sectores sociales del país en el próximo quinquenio o enfrenta la crisis con la determinación de un líder que no le tiembla el pulso al momento de tomar las más caras decisiones.
Aprovecho la ocasión para señalarle a Martín Torrijos que el momento es propicio para continuar el proceso de democratización del partido, abrir el abanico de más participación democrática, reconocerle sus espacios a todas las corrientes dentro de nuestro colectivo político, fortalecer el proceso de docencia con el objetivo de construir una nueva cultura política, profundizar los valores políticos y morales del colectivo y sus militantes. Su liderazgo está sometido a una dura prueba; sólo con el encaramiento de esta situación de manera firme y con el apoyo de todos, se fortalecerá. (romagrau19 @hotmail.com)