default

Martín Torrijos: ¿Jaque al rey?...


No hay ninguna duda de la sagacidad política de Mireya Moscoso; le podrán decir sus adversarios de todo: que no es capaz con su equipo de arreglar la economía y ofrecer empleos, que hay gran corrupción sin responsables. Pero nadie podrá decirle que en materia del manejo de la política criolla, es incapaz. Los hechos últimos en el Legislativo, ya asegurada la Corte, permitieron la estocada de la señora no tanto a Martín, sino al PRD completo. Sé que preferiría a un José Miguel o un Juliao, con su ayuda, y pagarés firmados, cosa peregrina frente a los costos que tiene que pagar el gobierno, pero no le cae mal Martín. Este enfrenta un peligro de muerte. No se trata ahora de "quién es bueno o quién es malo. El arzobispo Dimas Cedeño parece creer, junto a muchos, que todos los políticos son iguales. La gente juzga a quemarropa, generalizando. Los actos políticos de los actores y los medios propagaron el virus de la incredulidad. El político que se crea muy querido o admirado hoy, está perdido. Los votos silenciosos y cabreados, las mayorías, no inscritas, no están con nadie ahora. Las declaraciones de Martín hace unas horas son lógicas: tiene que rechazar las disidencias, las entregas en amores prohibidos; pero la única condena posible es expulsar.
Y los conspiradores lo saben, y el problema es que no se sabe quiénes son, ni cuántos. Le urge al dirigente inteligencia, tacto, cálculo, malicia, visión estratégica. ¿Cómo creer que hay unos malos y otros buenos en el mismo grupo? Difícil de comprar esa mercancía. La ventaja actual de Martín es que su nombre aparece reiterativamente bien librado en las encuestas.
Pero eso no basta para llegar a la presidencia, y lo sabe bien. Falta gente. El jaque mate a su candidatura se produce con fuerzas subversivas a lo interno que no se pueden detectar. Como prueba, miremos las planillas reconfirmadas en la Asamblea. El "peladero" lleva ya tres años y hay que ser mártir para aguantarlo. No queda duda, el golpe es fuerte y puede no ser de morcillera. Por cada "legislador quemao" Martín puede hacer surgir figuras más potentes, si las sabe buscar. No me cabe duda. Si se insiste en el garrote, sin pragmatismo, sin vaselina, con rabias, en vez de entender que a la gente no le importa la Asamblea, Martín puede perder los votos que necesita. Martín tiene partido y no Asamblea. Su suerte depende de su intuición, del calibre y visión de sus estrategas, sus luces largas. Para los liberales nuestros la política es para llegar al poder. No es esa, por supuesto, la percepción popular, ni la realidad histórica del mundo y de Panamá, donde cunde el desprecio a todos los políticos, y sólo faltan hombres audaces y creíbles para derribar las estructuras actuales.
Se requieren cosas nuevas, audaces, reingenierías; enero pasado demostró que el país puede quedar patas arriba en unas horas; nada está escrito con fuego. Luego de aquellos escándalos el pueblo sabe que eso no terminará en nada (por los contrapesos de los poderes, de los cuales ninguno puede noquear al otro), pero convencer a un voto independiente, el que hace ganar, cuesta un rollo de alambre Moto. La gente aprendió a fildear. No creen "salvo que se les demuestre lo contrario". A los actuales políticos altos se les rayó el disco de "la corrupción de los militares", porque si ya no les ganaron, les empatan. Como todo, vender ideas políticas ahora mismo, está bien difícil. La gente misma de los entornos expresan de distintos modos sus inconformidades o incluso duras críticas de sus "líderes"; el problema "como en el caso del marido cornudo" es que lo hacen a espaldas de los interesados. ¿Habrían podido los dirigentes actuales del PRD imaginar una Asamblea con influencia directa de Mitchell Doens, que logra su influencia con el voto Arnulfista?.. ¿No es eso de antología?... ¿Fue Pérez Balladares el creador de ese injerto?... Posiblemente no es tan inteligente para eso. A lo mejor, el Dr. Alvarado se dijo: "si me van a fregar seremos varios. Saben que no hay peligro alguno de "revocatorias".... Martín tiene un jaque.
Si es mate o no dependerá mucho de su instinto e intuición y también del frío pragmatismo de sus asesores en esta real emergencia. No hay más espacios para gritos emocionales. Las presidencias se esfuman rápido. Ocasiones de tenerlas se presentan una vez, y hasta dos, pero muy raramente tres veces. Eso está sólo en los libros de Guinnes. El gran estrés del Martín Torrijos de hoy contrasta con esa sonrisa amplia que ha mostrado la presidenta en estos días. La sonrisa de Mireya se termina el 2004. ¿Y la de Martín?.... Si juega vivo y bien, puede que el que ríe de último ría mejor.
(robmeldi2@wpanama.net)

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América