default

Mártir cristiano en Afganistán


Abdul Rahman es un afgano, de 40 años que decidió hacer pública su conversión a la fe cristiana, renunciando al islamismo. Y de pronto, cual si el tiempo retrocediera dos mil años, el mundo se halla ante una muestra de intolerancia religiosa propia de los primeros tiempos del cristianismo, cuando sus fieles tenían que ocultar su fe o enfrentar a los leones.
En aquellos tiempos oscuros, un gobernador romano, harto de que diariamente se reportaban confesos miles de cristianos, lo que les aparejaba automática pena de muerte, se dirigió a ellos: "¿Pero es que acaso no hay suficientes precipicios y ríos dónde puedan tirarse y matarse, en vez de venir ante mí a que los ejecute?"
En otro caso dramático, un general romano fue atado a un árbol y muerto dolorosamente, a flechazos, por negarse a abjurar de su fe cristiana. Hoy el santoral católico lo tiene como uno de los suyos, entre varios otros mártires ejemplares. Fueron tiempos heroicos, que forjaron a sangre y fuego al cristianismo y le dieron la fuerza con la que se expandió al resto del mundo
Al final pues, el imperio romano se rindió y terminó haciendo del cristianismo la religión oficial; y la impuso por la fuerza a sus dominios. Igual hicieron siglos después las potencias de Occidente. Lo demás es historia. El cristianismo es la religión de Occidente, al margen del cisma en distintas iglesias. No obstante, la evolución posterior del sistema democrático consagró la plena libertad religiosa. Y salvo excepciones, en el Occidente de nuestros días, es muy raro que se vaya a la guerra por religión, salvo excepciones como Irlanda del Norte y las naciones que componían la antigua Yugoeslavia.
En fin, doscientos cincuenta años de libertad religiosa han sido suficientes para que nos asombremos del fundamentalismo y la intolerancia de otras culturas. Por eso, nos resulta repugnante que, en Afganistán, esté preso y a un paso de ser ejecutado, Abdul Rahman, sólo por renunciar al islamismo y declarase cristiano. Al mismo tiempo, nos resulta admirable y nos deja atónitos, tanto despliegue de fuerza de la fe religiosa en el cristianismo de tiempos de crisis y debilidad de valores.
La gran ironía es que Rahman, un total ajeno a nuestra cultura, nacido y educado bajo otra fe, en otro lado del mundo, esté dando a los cristianos un mensaje de fuerza espiritual a toda prueba de tal magnitud, que nos resulta aleccionador. Otra ironía sería que Rahman ponga a prueba al mundo islámico, que tanto respeto reclama para su fe -a propósito de unas simples caricaturas- , el mismo respeto y tolerancia que ahora niega a uno de los suyos.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América