Más allá de la discapacidad
El ser humano está dotado de potencialidades y múltiples recursos que le facilitan su adecuación y adaptación ante las dificultades que tenga que afrontar en el medio en que se desenvuelve. Afortunadamente, muchos cuentan con los medios y apoyos técnicos oportunos y eficaces que les permiten hacer sus adaptaciones de mejor manera, minimizando el costo emocional y psicosocial que su discapacidad pudiera conllevar.
Contrario a esto, hay circunstancias donde un diagnóstico temprano, oportuno y veraz de una discapacidad, por múltiples razones, no se da y el niño tiene que aprender a sobrevivir en un medio hostil, donde es objeto de etiquetamientos y acciones por pares y adultos responsables de su educación y formación tanto en el ámbito familiar como escolar, mermando su autoestima y concepto de sí mismo ( a ) , su adecuada interacción social y pobre utilización de sus potencialidades. Esto repercute en un desempeño y rendimiento académico bajo, actitudes y conductas de retraimiento e inhibición, frustración, impotencia, rechazo, incomprensión , fracaso, y hasta pérdida de la alegría y deseo de vivir. No deja de sorprender cómo culminando su educación básica general y manejándose con un segundo idioma en una escuela regular, hallamos a una estudiante que, al ser evaluada a temprana edad por especialistas debido a dificultades en el rendimiento académico y no seguir indicaciones, no se dio un diagnóstico certero; hoy, luego de una evaluación psicológica, es referida a fonoaudiología donde se diagnostica hipoacusia en ambos oídos, por lo que requiere de audífonos digitales programables.
Queda un bagaje de experiencias traumáticas a través de los años, que lleva a familiares a expresar sentimientos de culpa y a otros a recapacitar y tomar conciencia de acciones y verbalizaciones pasadas.
Luego del diagnóstico de una discapacidad, con el apoyo técnico y psicológico, se disfruta de las ganancias de una discapacidad bien diagnosticada y atendida, lo que en este caso llevó a la niña al descubrimiento de un mundo sonoro desconocido para ella, con manifestaciones de alegría, curiosidad, sorpresa y hasta temores, que llegan al alma. Es hermoso ver, pues no pasan desapercibidos, los cambios que operan en el comportamiento, al sentirnos aceptados y queridos dentro de la diversidad, lo que repercute en la vida en forma positiva en cuanto al pensar, sentir, actuar e interactuar con el entorno, por la superación de una discapacidad, al ser atendida por un equipo multidisciplinario de profesionales serios, responsables y comprometidos con la diversidad.
Las secuelas psicoemocionales que conllevan los años transcurridos sin la atención adecuada y la rehabilitación de una facultad perdida, son un reto para todos los que vemos la equiparación de oportunidades educacionales, laborales, sociales y culturales como el medio para atender la diversidad inherente al ser humano desde el campo del derecho donde todos debemos crecer, desarrollarnos, formarnos, expresarnos y ejercer en igualdad de condiciones sin distingo de credo, raza o diferencias específicas.