Más allá de la máscara del bienestar
Desde tiempos remotos hemos visto cómo las personas han luchado para que se valoren sus ideales; tal fue el caso de los cristianos que batallaron en diversas cruzadas, matando de forma sangrienta e inhumana, que pasaron sobre las leyes de Dios, pero era la forma en que daban valor a sus creencias.
Se dice que toda guerra tiene una finalidad en común: el crear un mejor mundo para las siguientes generaciones; lo más cómico es que cada generación tiene una guerra futura basada en esa perfección inexistente, que da un inicio a una "PAZ" teñida con sangre.
Todas estas luchas traen consigo reacciones inmediatas y a largo plazo, que perjudican de forma directa e indirecta la economía, la salud, el gobierno y, principalmente, los derechos humanos.
Parece mentira, pero cada vez que se intenta defender un punto de vista, siempre se maltrata la Paz, haciendo daño a inocentes, para que sólo unos pocos se beneficien perjudicando a otros. Aunque todos deseamos que nuestra descendencia viva en un mundo donde no se discriminen raza, sexo, clase social, religión y todos seamos asertivos cuando otros expresan sus puntos de vista; parece un ideal casi imposible de lograr, ya que cada vez se reviven más las creencias de nuestros predecesores, que daban fe a que se creyera que las personas de tez blanca eran superiores, despreciando así a todas las demás razas, que con el paso de los años han demostrado ser iguales como seres humanos con ingenio y creatividad potenciales. Esto se demuestra en muchas formas desde los grandes líderes mundiales hasta los nuevos creadores de alta tecnología
Es obvio que la humanidad no le da importancia a este problema, que muchos gobernantes aprovechan y utilizan para oprimir a la minoría, sembrando terror, pobreza, analfabetismo y discordia; ocultándose detrás de una máscara de bienestar para su pueblo; lo que nos pone a pensar que estamos siendo dominados por unos pocos, que se encuentran bajo el mando del dios ARES, que reclama sangre de los pobres, rencor entre los ricos y caos en el mundo.
Es deber de todos los que queremos que exista un mañana, que retomemos el control y detengamos las injusticias como lo hizo Gandhi en su patria, en su época, mediante la resistencia pasiva, ayudando a crear así un mejor mundo para nosotros los que ya existimos y para los que están por nacer.
Se dice que toda guerra tiene una finalidad en común: el crear un mejor mundo para las siguientes generaciones; lo más cómico es que cada generación tiene una guerra futura basada en esa perfección inexistente, que da un inicio a una "PAZ" teñida con sangre.
Todas estas luchas traen consigo reacciones inmediatas y a largo plazo, que perjudican de forma directa e indirecta la economía, la salud, el gobierno y, principalmente, los derechos humanos.
Parece mentira, pero cada vez que se intenta defender un punto de vista, siempre se maltrata la Paz, haciendo daño a inocentes, para que sólo unos pocos se beneficien perjudicando a otros. Aunque todos deseamos que nuestra descendencia viva en un mundo donde no se discriminen raza, sexo, clase social, religión y todos seamos asertivos cuando otros expresan sus puntos de vista; parece un ideal casi imposible de lograr, ya que cada vez se reviven más las creencias de nuestros predecesores, que daban fe a que se creyera que las personas de tez blanca eran superiores, despreciando así a todas las demás razas, que con el paso de los años han demostrado ser iguales como seres humanos con ingenio y creatividad potenciales. Esto se demuestra en muchas formas desde los grandes líderes mundiales hasta los nuevos creadores de alta tecnología
Es obvio que la humanidad no le da importancia a este problema, que muchos gobernantes aprovechan y utilizan para oprimir a la minoría, sembrando terror, pobreza, analfabetismo y discordia; ocultándose detrás de una máscara de bienestar para su pueblo; lo que nos pone a pensar que estamos siendo dominados por unos pocos, que se encuentran bajo el mando del dios ARES, que reclama sangre de los pobres, rencor entre los ricos y caos en el mundo.
Es deber de todos los que queremos que exista un mañana, que retomemos el control y detengamos las injusticias como lo hizo Gandhi en su patria, en su época, mediante la resistencia pasiva, ayudando a crear así un mejor mundo para nosotros los que ya existimos y para los que están por nacer.