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Más corrupción e impunidad


En su discurso de Toma de Posesión, el actual Presidente de la República señalo: "Desde hoy declaramos la guerra a la corrupción y a la impunidad y convocamos a la sociedad a que nos acompañe en esta cruzada, que implica chocar con poderosas fuerzas y grupos de interés que hasta ahora han sido intocables. Nosotros vamos a iniciar esta dura tarea, vamos a darle la cara al enemigo, y vamos a levantar la frente para decirle al mundo que aquí hay voluntad y decisión de no tolerar la corrupción".

Pues bien, resulta ser que el excelentísimo Sr. Presidente sancionó la Ley No. 9 de 18 de febrero de 2008, la cual permite que el fallido dentro de un proceso de quiebra, pueda ausentarse del país con sólo avisar al Juez de la causa. Sin embargo, existen agravantes que crean enormes suspicacias con relación a la aprobación de la ley. En primer lugar, el diputado proponente resulta ser, o por lo menos lo era, abogado de personas implicadas en procesos de quiebra de muy alto perfil. Pretender aminorar este conflicto de interés, con decir que no lo hizo hace tres años cuando inició labores en la Asamblea Nacional, es un insulto a la inteligencia y al sentido común. Además, el encabezado de la ley se refiere a la modificación al artículo 1421 ??" I y a la derogación del Art. 1421 ??" J del Código Judicial, sobre resolución de conflictos internacionales en materia de Derecho Privado. Es decir, a materias que no tienen nada que ver con la autorización al quebrado de ausentarse de su domicilio mediante aviso previo al juez, lo cual está regulado en el Código de Comercio.

Descifrando las palabras del mandatario al iniciar su gestión, nos preguntamos cómo interpretaría él que el responsable de un proceso de quiebra, a quien antes le estaba prohibido ausentarse del domicilio de la quiebra sin licencia del Juez, ahora de un plumazo le permita evadir la justicia. ¿Es esto una declaratoria de guerra a la impunidad y a la corrupción?

Por otro lado, para nadie es un secreto que los implicados en estos casos son personas vinculadas a grupos económicos de gran envergadura. ¿Constituye esta actitud del presidente una cruzada contra fuerzas poderosas y grupos de interés que hasta ahora han sido intocables? No sabemos qué es peor: Si el presidente sancionó una ley que no leyó; o si la sancionó con conocimiento de causa, faltando una vez más a su palabra empeñada en su toma de posesión. ¿Tendrá ahora el valor de levantar la frente para decirle al mundo que bajo su liderazgo hay decisión y voluntad de no tolerar la corrupción?

Amanecerá y veremos.

101 años de Panamá América

 
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