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Más de lo mismo...y para peor


Aunque el partido MOLIRENA decidió el pasado 17 de enero postularmente para legislador por el Circuito 8-8 (Bella Vista, Betania, Pueblo Nuevo y Ancón) y de que esas postulaciones fueron hechas por el órgano competente, o sea, la Convención Provincial de la provincia de Panamá, como se han presentado impugnaciones contra esa decisión prefiero no considerarme, todavía, como un candidato oficial.
Pero como la postulación fue recogida por los medios de comunicación y ya es del conocimiento público, muchas personas amigas han comenzado a ofrecerme su apoyo, que agradezco en todo lo que vale.
Pendiente de la decisión del Tribunal Electoral, mi campaña la desarrollaré a partir de la primera semana de febrero, sin embargo, mis amables lectores y los oyentes de mi programa radial saben que me opongo al continuismo del grupo actualmente gobernante y también que soy contrario a la aventura divisionista representada por el "banquero millonario".
Estoy contra el continuismo del actual grupo gobernante, por cuanto los resultados de su gestión al frente de la administración pública los han consagrado como el más grande fraude político de nuestra historia republicana.
El señor Pérez Balladares asumió la administración del Estado en mejores condiciones que gobierno alguno desde 1903. Después de haber sido copartícipe del desastre económico, social y moral que vivíamos en 1989, gracias a un mecanismo electoral antidemocrático alcanzó la presidencia con el apoyo de tan sólo el 32% de los votantes.
Sus promesas electorales fueron echadas al basurero tan pronto se instaló en el Palacio de Las Garzas y de allí en adelante se concretó a gobernar para enriquecer a los más ricos y empobrecer, todavía más, a los más pobres.
Con la excusa de que los sacrificios impuestos al país por su gobierno producirían al cabo de un par de años un estado de bienestar nunca antes visto en toda Latinoamérica, aplicó un supuesto programa de modernización económica que, en vez de ayudarnos a salir del subdesarrollo, nos ha hecho retroceder a los tiempos de la dictadura.
Ahí están las crecientes cifras del desempleo para probarlo. Sólo basta recorrer las poblaciones marginales de la ciudad y del campo para comprobar que la miseria y la pobreza, después de los cuatro años y cuatro meses de la administración Pérez Balladares, son ahora más dramáticas.
La frondosa y bien orquestada propaganda gubernamental no ha podido ocultar esas trágicas realidades.
Tal vez convencido de su propia demagogia, el gobernante se preparó para acomodarse un segundo mandato, pero el pueblo le desbarató el proyecto.
Ante la imposibilidad de volver a postularse, tanto él como sus seguidores echaron mano a la candidatura de Martín Torrijos y están tratando de venderle al electorado gato por liebre.
Ahora quieren hacernos creer que son algo diferente de lo que siempre han sido, cuando los mismos grupos e intereses que han gobernado con Pérez Balladares están detrás de la nueva cara que han escogido para disfrazarse.
Después de cuatro años y cuatro meses de gobernar de forma desastrosa, sus candidatos recién acaban de descubrir que su programa económico en nada ha ayudado a los pobres, que ahora son más y más pobres. Con cínica demagogia pretenden que se les conceda gobernar por otros cinco años, para ocuparse de la pobreza que ellos mismos han causado.
Afortunadamente, el pueblo no se tragó el anzuelo durante la campaña reeleccionista y la sepultó bajo una montaña de votos de rechazo y tampoco se dejará embaucar por las promesas de "una nueva nación".
Pero los "nuevos profetas del bienestar" no están solos en su empeño de confundir al pueblo; les ayuda en ese propósito la propuesta divisionista "del tercero", que para nada se diferencia de los actuales gobernantes. Su "acción opositora" no es tal. Ellos no se oponen a las políticas del actual gobierno, pero sí se oponen a la "Unión por Panamá" y, en consecuencia, se convierten en favorecedores del continuismo.
Así de simple es la cosa. No hay dos candidaturas de oposición. La supuesta segunda opción opositora sólo persigue restarle votos a la Unión por Panamá y eso les convierte en aliados del continuismo, que sólo ofrece más de lo mismo...y para peor.

101 años de Panamá América

 
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