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¿Más desterrados, desaparecidos y decapitados?


Al inicio de la semana pasada me encontraba en la oficina del catedrático Miguel Antonio Bernal. Escuchaba una nueva propaganda gubernamental donde se insiste en que “El progreso es constante… vamos por buen camino… el futuro es brillante…”, mientras leía un artículo que en 1983 el Dr. Bernal publicó en un periódico local, donde relató lo ocurrido el 19 de diciembre de 1979, cuando la población protestó por la llegada del Sha de Irán ocurrida cuatro días antes.

En palabras de mi amigo Bernal: “A los gritos de ‘aquí está Bernal, pégale, mátalo’, los motociclistas se me echaron encima, apoyados por numerosos G-2 y otra serie de elementos armados y en ropa civil… Luego, en estado de inconciencia se me condujo al cuartel central, y mucho tiempo después al Hospital Santo Tomás, donde gracias a la actitud de los médicos de ese centro, se impidió que me llevasen al cuartel…”.

El artículo publicado en 1983 lo terminó el Dr. Bernal expresando: “La impunidad gubernamental continúa imperando como tantas otras cosas del pasado y del presente. ¿Será igual en el futuro?”.

¿Qué ocurrió después? Además de la decapitación del médico Hugo Spadafora y la masacre de Albrook -por cierto ¿a quién le entregó el actual ministro de Gobierno y Justicia los prisioneros que estaban bajo su custodia y que fueron asesinados?-, la escoria social agrupada en los "Batallones de la Dignidad" y los "CODEPADI" cometió los crímenes más repudiables.

En palabras de Doña Rosario Arias de Galindo: "En cumplimiento de las órdenes impartidas por la dictadura para proteger su impunidad, se llevó a cabo una destrucción obviamente organizada y sistemática durante aquellos funestos días, por los ‘Batallones de la Dignidad’ y los CODEPADI".

Benjamín Colamarco, jefe de los ‘Batallones de la Dignidad’, declaró recientemente estar orgulloso de esa infame actividad. Al respecto, Guevara Mann señala: “El cinismo de un ex jefe batallonero, quien no muestra arrepentimiento alguno después de dirigir campañas de maltrato y persecución contra mujeres, hombres y niños panameños y llevar a la muerte a muchos ciudadanos engañados por una campaña de falso nacionalismo, es el más reciente ejemplo de esa barbarie que predomina en el país, a ciencia y paciencia de las autoridades judiciales".

Los CODEPADI eran dirigidos por el actual diputado Héctor Alemán, que declaró que el PRD permanecería 25 años más en el poder.

El tigre no se vuelve vegetariano.

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