Más empleos
¡Basta de realidades; queremos promesas! Reza un graffiti en Suramérica. Ante la monumental tarea de salir del subdesarrollo, nuestros pueblos prefieren soñar en lugar de sudar. La eterna esperanza de la llegada del Líder providencial que, a fuerza de su voluntad, nos hará salir de la pobreza, es un recurrente sueño escapista de nuestros pueblos. Un fantasma recorre el continente y es el del populismo.
La promesa de mayor impacto en cualquier campaña electoral, es la de más empleos. Casi ningún candidato triunfador ha dejado de enfatizar en esta promesa, tal vez por sentido común, tal vez por información de sus encuestas.
Es incompresible que, ante el reconocimiento de la importancia del tema, algunos gobernantes ejecuten políticas que vayan en contra de la generación de empleos o peor aun, que induzcan a la reducción de los existentes. Las políticas de aumento de la tributación atentan contra los empleos, sobre todo los de las personas de menores ingresos y, particularmente, los del sector informal.
Las políticas proteccionistas tal vez ayuden a conservar algunos empleos, pero evitan que se produzcan muchos más y le cuestan al trabajador promedio el que tenga que pagar el doble por su canasta básica.
El paternalismo, por su parte, fomenta el haraganismo y establece una matriz de dependencia que luego hace casi imposible levantar una fuerza de trabajo productiva cuando se secan los pozos de petróleo.
Las políticas de "becas" y "planes de urgencia" a cambio de nada, le han hecho un gran daño a la provincia de Colón. El efecto perverso de estas políticas paternalistas se hace más patente hoy en la Venezuela Chavista en donde, a pesar del "boom" petrolero, ha aumentado la pobreza en un 20% -según el propio Instituto Venezolano de Estadísticas- y las plazas están llenas de haraganes que reciben bonos estatales sin trabajar.
Está comprobado que la más efectiva forma de salir de la pobreza es produciendo para un mercado que lo consuma y formando capital. Mientras más grande sea el mercado, más oportunidades habrá de salir de la pobreza. Mientras más libre sea la economía, más eficiente y rentable será la actividad.
Es evidente, pues, que ante la dicotomía "populismo demagógico" o "libre comercio" lo que más nos conviene para generar empleos y salir de la pobreza, es el libre y comercio lo demás son sueños escapistas.
La promesa de mayor impacto en cualquier campaña electoral, es la de más empleos. Casi ningún candidato triunfador ha dejado de enfatizar en esta promesa, tal vez por sentido común, tal vez por información de sus encuestas.
Es incompresible que, ante el reconocimiento de la importancia del tema, algunos gobernantes ejecuten políticas que vayan en contra de la generación de empleos o peor aun, que induzcan a la reducción de los existentes. Las políticas de aumento de la tributación atentan contra los empleos, sobre todo los de las personas de menores ingresos y, particularmente, los del sector informal.
Las políticas proteccionistas tal vez ayuden a conservar algunos empleos, pero evitan que se produzcan muchos más y le cuestan al trabajador promedio el que tenga que pagar el doble por su canasta básica.
El paternalismo, por su parte, fomenta el haraganismo y establece una matriz de dependencia que luego hace casi imposible levantar una fuerza de trabajo productiva cuando se secan los pozos de petróleo.
Las políticas de "becas" y "planes de urgencia" a cambio de nada, le han hecho un gran daño a la provincia de Colón. El efecto perverso de estas políticas paternalistas se hace más patente hoy en la Venezuela Chavista en donde, a pesar del "boom" petrolero, ha aumentado la pobreza en un 20% -según el propio Instituto Venezolano de Estadísticas- y las plazas están llenas de haraganes que reciben bonos estatales sin trabajar.
Está comprobado que la más efectiva forma de salir de la pobreza es produciendo para un mercado que lo consuma y formando capital. Mientras más grande sea el mercado, más oportunidades habrá de salir de la pobreza. Mientras más libre sea la economía, más eficiente y rentable será la actividad.
Es evidente, pues, que ante la dicotomía "populismo demagógico" o "libre comercio" lo que más nos conviene para generar empleos y salir de la pobreza, es el libre y comercio lo demás son sueños escapistas.