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¡Más hechos y menos palabrería!


Confieso que no llevo la cuenta y tampoco recuerdo cuál fue la primera institución rebautizada o metamorfoseada, desde que se inició la gestión del actual gobierno para, según anunciaron con bombos y platillos, "cambiarlas integralmente". El ministerio de Educación, por gestión de su titular de entonces, apoyado por su sucesor y actual ministro, para que fuera "integralmente más eficiente", dejó de llamarse MEDUC para convertirse en MEDUCA; el ministerio de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia, fue rebautizado Ministerio de Desarrollo Social. A los primeros titulares de esas carteras y autores de tan enjundiosas reformas, Juan Bosco Bernal y Leonor Calderón los defenestraron a poco de haber logrado su hazaña. Ambos ministerios, después de dos años, siguen peleándose los primeros lugares entre los más incapaces e ineficientes.
Cuando se inauguró "la patria nueva" existían dos instituciones llamadas el Ente Regulador de los Servicios Públicos o ERSP y la Comisión de la Libre Competencia y Asuntos del Consumidor, también conocida como CLICAC. A las dos las desaparecieron, con la supuesta justificación de que "era necesario transformarlas integralmente" para garantizar que los servicios públicos como el agua, la electricidad, los teléfonos, el gas y la recolección de la basura, llegaran con eficiencia y "a precios más baratos" a los sufridos consumidores que somos el mercado cautivo de las empresas que los suministran. Así nacieron las flamantes "Autoridades" de los Servicios Públicos y de Protección del Consumidor.
Después de transcurridos otros dos años de esos "cambios integrales", hoy pagamos agua más cara, electricidad más cara, teléfonos más caros, gas más caro y nos cuesta más que "no recojan la basura". Panamá es cada día una ciudad más sucia. Por su parte, la Autoridad de Protección del Consumidor sólo sirve para informarnos, como si fuera la gran vaina, que en una estación de gasolina que queda en el rabo del mundo, podemos comprar el combustible a dos centésimos menos por galón o que en un supermercado de Colón venden el arroz a un centésimo menos por libra.
Hay otros ejemplos más de cambios de ropaje; pero no es de mi interés ocuparme de todos. Algunos los he comentado en artículos anteriores y los citados sirven para marcar el punto. Todos sabemos que tales metamorfosis no han servido absolutamente para nada. En unos casos, fueron solamente un pretexto para cambiar a los titulares de los entes transformados y, en su lugar, nombrar allegados al régimen de turno y, en otros, la vía para satisfacer la voracidad de algunos funcionarios, como es el caso del Ministerio Público, que se ha engullido al Instituto de Medicina Legal y ahora quiere hacer otro tanto con la Policía Técnica Judicial.
Sin embargo, cuando creíamos que ya habían terminado "las transformaciones integrales", un último anuncio del señor Torrijos, en el que amenazó con crear otra nueva "Autoridad", en este caso para que se ocupe de adjudicar "mediante procesos transparentes" las tierras del Estado, hecho cuando se destapó el escándalo de las compras de tierras en Punta Chame por un tío suyo, nos obliga a hacer otro llamado de alerta.
No bien se hubo instalado el gobierno de "la patria nueva", se destapó la bellaquería protagonizada por algunos colindantes del antiguo Club de Golf que, en un asalto al patrimonio público se habían cogido parte de sus tierras y las habían incorporado a sus fincas. La denuncia vino, nada menos, que de parte de la Primera Dama y fue seguida por el anuncio de que se tomarían "acciones enérgicas e inmediatas" para recuperar las tierras indebidamente apropiadas. Desde entonces han transcurrido 2 años y 8 meses y más nunca hemos sabido si esas "acciones enérgicas e inmediatas" se materializaron. Nunca ha habido una explicación oficial y como parece que nunca la habrá, tendremos que pensar que algo había de cierto en los rumores que por entonces corrieron, de que al asunto "se le echaría tierra", pues entre "los aprovechados colindantes" estaban algunas figuras bien conectadas con los nuevos gobernantes.
Pero el asunto de las tierras del antiguo Club de Golf no ha sido el único escándalo que debe explicar el "gobierno de la patria nueva". También recordarán ustedes el alboroto que en su momento armaron por la apropiación de las playas, consumadas por colindantes, en abierta violación de la Constitución que señala que son bienes de uso público que, "por consiguiente, no pueden ser objeto de apropiación privada"; sobre las que también se tomarían "acciones enérgicas e inmediatas"; pero de las que nunca más hemos oído decir nada. Tanto en la denuncia sobre la ocupación arbitraria de las tierras del Golf como en la de la usurpación de las playas tuvo mucho que ver el entonces director del Catastro y hoy ministro del MOP, conspicuo protagonista de la trama PYCSA-Oderbrecht, el empujador de "la franja costera", y que por los corrillos suena para presidir la Junta Directiva de la nueva Autoridad Nacional de Tierras.
Si de parte del gobierno hubiera intención de corregir arbitrariedades, antes que seguir buscando la fiebre en las sábanas y cambiando ropajes para disfrazar su incapacidad o sus verdaderas intenciones, debiera demostrar con hechos y medidas concretas que tienen la decisión de defender el patrimonio público que nos pertenece a todos, pero, más que a las generaciones presentes, a las futuras, que al ritmo que vamos no encontrarán, cuando les llegue su momento, país donde vivir. Y para comenzar a demostrarlo, un buen ejemplo sería explicar qué hicieron para defender el patrimonio nacional, en el caso de las ocupaciones en el antiguo Club de Golf y de la usurpación de las playas. ¡De palabrería ya estamos hartos!
Conseguir un trabajo en estos días resulta una odisea y mucho más si las personas no cuentan con una preparación profesional que los respalde.
En estos casos las personas tienden a desarrollar métodos de subsistencia como la búsqueda de trabajos informales.
La socióloga Anabel Vega indicó que es muy importante que dentro de la sociedad se les pueda brindar oportunidades de empleo a todas las personas, pero en vista de la situación actual del país, la solución de los trabajos informales es la mejor.
"Es preferible que las personas trabajen de lo que sea en forma honrada, antes de que se dediquen a robar", destacó la socióloga.
El trabajo de una persona debe ser valorado, no importa que sea sencillo. Los demás deben respetar y apreciar lo que uno hace, es por eso que el día del trabajador no solo lo celebran los profesionales, sino los albañiles, los carpinteros, los constructores, las cocineras, las ama de casa, las planchadores y muchos otros que día a día buscan mejorar sus vidas.
El Día internacional de los Trabajadores o 1 de yayo, es la fiesta del movimiento obrero a nivel mundial.
¿Qué debería hacer el gobierno para crear más oportunidades de empleo?
Julian Guerrero, Jubilado: "Lo que que tienen que hacer es bajerle el sueldo a los ministros y los legisladores que ganan demasiado dinero y crear oportunidades de empleo para que los pobres puedan trabajar".
José González: "El gobierno debe unirse más, ya que dentro del hogar no hay mucho dinero y son pocos los padres de familia que trabajamos. Además, deben crearse más plazas de trabajos en la capita".
Manuel González: "Lo que debemos hacer algo por conseguir trabajo somos nosotros, ya que considero que el gobierno no está haciendo nada. Pero, ellos deben intervenir brindándole la oportunidad a las personas para que puedan estudiar".
Elena Soto: "Considero que deberían existir más empresas y compañías porque de esta manera se crearían más oportunidades de trabajo. También creo que sería importante que el gobierno hiciera más negociaciones con otros países".
Vicente Cerrud: "El gobierno no nos da trabajo ni nos dicen dónde hay. Yo estoy sin empleo y con el aumento de la canasta básica, la preocupación es más grande. Creo que el gobierno debe darle trabajo a los panameños no a los extranjeros".
Lineth Serrano: "Deberían traer más inversión internacional para Panamá para que los extranjeros puedan abrir nuevas empresas. Creo que no deberíamos depender del gobierno para obtener un trabajo".

101 años de Panamá América

 
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