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Más hidroeléctricas


A partir del mes próximo, la gran mayoría de los usuarios del servicio eléctrico sufriremos un alza en el costo de la energía de entre 10.13% y 14.97%, dependiendo del consumo de cada usuario. La causa del incremento radica en la sustancial elevación del precio internacional del petróleo que empleamos para la generación de la mayor parte de la energía eléctrica que consumimos.
Obviamente, la ignorancia de los mecanismos de fijación de precios y una oposición mal entendida, puede llevarnos a culpar al gobierno y al Ente Regulador del incremento del costo del servicio para el consumidor. Pero la verdad es que, tras la privatización del sector, el Estado no tiene responsabilidad alguna de ello, como tampoco la tiene el Ente, como mero verificador que es de la calidad y corrección de los cálculos predeterminados en fórmulas aritméticas previstas tanto en la ley de concesión o privatización de los servicios públicos como en el respectivo contrato de privatización.
Por otra parte, es comprensible que la inconformidad de los usuarios se manifieste contra las diversas empresas encargadas de la distribución del fluido eléctrico a cada hogar, porque ellas facturan el servicio y tienen contacto directo con el público; pero aparte de ser responsables por las fluctuaciones energéticas y los apagones, las distribuidoras nada tienen que ver con el aumento de las tarifas.
En fin, las distribuidoras, Elektra del Oeste y otras, se limitan a cargar a los usuarios los incrementos que a su vez les presentan las empresas generadoras de la energía. Estas últimas por su parte hacen lo propio con las distribuidoras, cuando el combustible que emplean sus plantas se encarece por la elevación de los precios internacionales.
En Chiriquí los precios bajaron o aumentaron menos en algunos casos, por el privilegio de contar en su suelo con la prodigiosa hidroeléctrica de La Fortuna. Ella produce lo suficiente para abastecer la provincia y proveer el sobrante al resto del país; pero no es suficiente, ni siquiera sumando la hidroeléctrica de Bayano. Hay entonces que construir más hidroeléctricas.
Si sirve de consuelo, las perspectivas son halagüeñas. La hidroeléctrica de Estí fue adjudicada a ICA desde el gobierno anterior. Y esa es una empresa que, a juzgar por lo que hizo en Brasil, tiene sobrada experiencia en ese campo. Pero el gobierno debe estar encima del proyecto para que los plazos se cumplan y no haya necesidad de prórrogas que huelan a engaño.
Con Estí, no obstante, tampoco será suficiente, pero este es un país afortunado. Sin que esté todavía clara la fecha, en algún momento de las próximas dos décadas tendremos que construir el tercer juego de esclusas para mejorar la capacidad del Canal. Y cualquiera sea la alternativa para hacerlo, se represarán grandes masas de agua, que dará lugar para más represas e hidroeléctricas. Pero mientras eso llega, hagamos Estí.


101 años de Panamá América

 
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