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Más libros y menos armas


Uno de cada tres niños en países en guerra no va a la escuela. Así lo confirma el estudio de la ONG Save the Children sobre los efectos de las guerras en la infancia. Las armas de países como España, octavo exportador mundial, con 934 millones anuales de euros dejan a 39 millones de niños sin escuela.

La ayuda en educación prestada a los ‘países frágiles afectados por conflictos’ es marginal. En 2008, la financiación de la ayuda humanitaria relacionada con la educación alcanzó los 169 millones de euros. Una cifra que apenas llega para cubrir la mitad de las necesidades. Del total de la ayuda a estas regiones se dedica un escaso 5% a educación.

Los conflictos bélicos siguen causando el mismo sufrimiento que cuando comenzamos hace 90 años, afirma Save the Children en su aniversario. Desde 1990, el 80% de las víctimas civiles de guerras han sido mujeres y niños. En la última década, 2 millones de niños fueron asesinados en conflictos armados, 6 millones resultaron heridos y otros 20 millones abandonaron sus casas.

Los casi 40 millones de niños y niñas que no van a la escuela por culpa de los conflictos armados, representan más de la mitad de los 75 millones de niños sin escolarizar en el mundo.

Entre 2005 y 2007, los países afectados por guerras recibieron apenas un cuarto de la ayuda total para la educación básica. La educación es el único medio capaz de romper el círculo de la pobreza. Cada año de escolarización de los varones puede reducir el riesgo en verse involucrados en el conflicto hasta en un 20%. Asimismo, los salarios de hombres y mujeres se incrementan un 10% en el promedio mundial por cada año de escolarización recibido.

La educación de niñas es una medida especialmente poderosa para generar prosperidad social. Además de ser la mejor medida de control de natalidad.

“Recuerdo estar intentando escribir una redacción cuando escuché los primeros disparos de mi vida – recuerda Zlata Filipovic, conocida como la Ana Frank de Bosnia – sonidos que ningún niño, en ningún lugar del mundo, debería escuchar jamás. Mi escuela en Sarajevo fue bombardeada y la explosión de un cohete dejó un agujero enorme en el muro de la clase. El conflicto robó nuestros derecho a la educación”.

“La educación es el inicio de un largo viaje para que los niños afectados por conflictos armados reclamen su juventud, descubran su propia humanidad y desarrollen su contribución al mundo...” afirma Zlata.

* ccs@solidarios.org.es

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