Más seguridad
La abrumadora mayoría de los panameños es respetuosa de la Ley. Por eso comprende que el endurecimiento de las penas y la política de "Mano Dura" contra el crimen, no van contra ella sino contra los delincuentes. Barrios enteros se sienten secuestrados por los criminales y en algunas áreas rojas, hasta los policías se resguardan tras gruesos barrotes por temor a los maleantes.
El que el gobierno de la señora Moscoso haya demorado casi cinco años en darse cuenta de la gravedad del problema, o que esta iniciativa sea o no motivada por una estrategia de imagen recomendada por asesores salvadoreños, no justifica que se desaproveche el momento creado para aprobar el paquete de leyes de lucha contra la delincuencia. El argumento de que el gobierno saliente le quiere "robar el show" al gobierno entrante es pueril e irresponsable. Todos los que estudian el tema de la delincuencia saben que para darle seguridad a los habitantes de un país se requiere de tres áreas de actividad: La prevención, la represión y la resocialización. Porque no se haya dado la matriz de opinión para enfocar a la sociedad en la prevención o la resocialización, no se debe desaprovechar la circunstancia para lograr el consenso sobre las normas de represión del delito. Si, como dicen los voceros de la actual oposición y próximo gobierno, los proyectos están mal redactados o peor aún, mal conceptualizados, los debates legislativos son el momento y lugar propicios para modificarlos o transformarlos en las normas que debieran ser. Después de todo, al ser "más seguridad" una de las tres promesas principales de la nómina Patria Nueva, lo menos que esperábamos los panameños era que ya tuvieran definidas las políticas y los proyectos de Ley con los que nos brindarían "Más seguridad".
Estos proyectos, que ya debieran existir, bien pudieran ser incorporados a las discusiones legislativas de las normas de represión y aprobarlas con todos los cambios. Así, al nuevo gobierno le correspondería la parte más grata de presentar en su mandato las normas y los presupuestos para los programas de prevención y de resocialización. Quienquiera que recomendó a la bancada de Patria Nueva que le negara los votos y el esfuerzo de mejora legislativa a estos proyectos, es un miope político totalmente desconectado de los sentimientos y necesidades populares. Quien no se ha dado cuenta que, a pesar de la alta impopularidad de la actual administración, estas inciativas cuentan con un respaldo abrumador de la ciudadanía, porque son una reacción adecuada a la impotencia en la que se encuentra el pueblo frente a los delincuentes, no está capacitado para la actividad política.
El domingo 8 de agosto, cuando productores, profesionales y agroempresarios del Agro se reunún en La Villa de Los Santos en un gran Congreso Nacional, valdría la pena evocar la siguiente anécdota: Alguna vez, Torrijos invitó a un alto funcionario internacional a convivir unas horas en uno de estos experimentos. Con lágrimas vivas, dijo: "General Torrijos, si usted tiene que seguir invirtiendo, no importa cualquier recurso en el campesinado, para que ellos mismos aseguren su comida y la tranquilidad de este bello país, no tenga ningún reparo en ello; siga adelante...". Pero esto es asunto de un pasado aleccionador. Ahora, hay que seguir avanzando hacia el futuro.
El que el gobierno de la señora Moscoso haya demorado casi cinco años en darse cuenta de la gravedad del problema, o que esta iniciativa sea o no motivada por una estrategia de imagen recomendada por asesores salvadoreños, no justifica que se desaproveche el momento creado para aprobar el paquete de leyes de lucha contra la delincuencia. El argumento de que el gobierno saliente le quiere "robar el show" al gobierno entrante es pueril e irresponsable. Todos los que estudian el tema de la delincuencia saben que para darle seguridad a los habitantes de un país se requiere de tres áreas de actividad: La prevención, la represión y la resocialización. Porque no se haya dado la matriz de opinión para enfocar a la sociedad en la prevención o la resocialización, no se debe desaprovechar la circunstancia para lograr el consenso sobre las normas de represión del delito. Si, como dicen los voceros de la actual oposición y próximo gobierno, los proyectos están mal redactados o peor aún, mal conceptualizados, los debates legislativos son el momento y lugar propicios para modificarlos o transformarlos en las normas que debieran ser. Después de todo, al ser "más seguridad" una de las tres promesas principales de la nómina Patria Nueva, lo menos que esperábamos los panameños era que ya tuvieran definidas las políticas y los proyectos de Ley con los que nos brindarían "Más seguridad".
Estos proyectos, que ya debieran existir, bien pudieran ser incorporados a las discusiones legislativas de las normas de represión y aprobarlas con todos los cambios. Así, al nuevo gobierno le correspondería la parte más grata de presentar en su mandato las normas y los presupuestos para los programas de prevención y de resocialización. Quienquiera que recomendó a la bancada de Patria Nueva que le negara los votos y el esfuerzo de mejora legislativa a estos proyectos, es un miope político totalmente desconectado de los sentimientos y necesidades populares. Quien no se ha dado cuenta que, a pesar de la alta impopularidad de la actual administración, estas inciativas cuentan con un respaldo abrumador de la ciudadanía, porque son una reacción adecuada a la impotencia en la que se encuentra el pueblo frente a los delincuentes, no está capacitado para la actividad política.
El domingo 8 de agosto, cuando productores, profesionales y agroempresarios del Agro se reunún en La Villa de Los Santos en un gran Congreso Nacional, valdría la pena evocar la siguiente anécdota: Alguna vez, Torrijos invitó a un alto funcionario internacional a convivir unas horas en uno de estos experimentos. Con lágrimas vivas, dijo: "General Torrijos, si usted tiene que seguir invirtiendo, no importa cualquier recurso en el campesinado, para que ellos mismos aseguren su comida y la tranquilidad de este bello país, no tenga ningún reparo en ello; siga adelante...". Pero esto es asunto de un pasado aleccionador. Ahora, hay que seguir avanzando hacia el futuro.