default

Más sobre el Canal de Panamá


En la primera plana de El Panamá América del 12 de julio, apareció destacada en grandes titulares una noticia en la cual se dio a conocer que el país inicia la búsqueda de fondos para ampliar el Canal. Y más abajo de la página, en "El Pulso de Panamá", se escribió que la ampliación proyectada se haría mediante un tercer juego de esclusas para barcos más grandes que los que hoy no pueden transitar por estar ya copada, en este sentido, la capacidad del actual Canal. Y se termina señalando que el gran problema es establecer si la inversión requerida será rentable.
Como ciudadano, y también por mi condición de ingeniero, me he mantenido siempre interesado en todos los aspectos que versan con el presente y el futuro de nuestra vía interoceánica. Prueba de ello es mi artículo, que este diario tuvo la gentileza de publicar en la sección de Opinión, el martes 14 de noviembre de 2000, titulado "Futuro del canal, problema más financiero que técnico", el cual no ha perdido vigencia a pesar del tiempo transcurrido, como lo comprueba "El Pulso de Panamá" que comento.
Decía en esa ocasión, y lo repito ahora nuevamente, que lo que llama la atención y genera una genuina preocupación por parte de aquellos a quienes les interesa todo lo relativo al futuro de la Nación, y por ende el de sus habitantes, es que los que propugnan la postura de ampliar el Canal por exigirlo así el comercio marítimo mundial, o por genuina conveniencia económica nacional, deben demostrar primero con cifras inequívocas, que las mejoras consideradas pueden ser redituadas con los ingresos del propio Canal, mediante el aún hipotético mayor tránsito a través de él, con el correspondiente incremento anticipado del tonelaje actual; y además, con el posible aumento en los peajes sin objeción por parte de los usuarios, a fin de que no produzca un potencial desequilibrio económico entre su uso para acortar distancias, y otras opciones menos onerosas que no impongan al tamaño de los barcos límite alguno, lo que se hace cada vez más probable por razón del creciente desarrollo de la tecnología a nivel mundial.
222...el verdadero activo con que contamos no es al final de cuentas el Canal, sino la posición geográfica y conformación física de nuestro Istmo...
Sea, entonces, por medio de un tercer juego de esclusas de mayor tamaño que las existentes, o mediante la construcción de un canal a nivel, como lo ha propuesto un distinguido y connotado ingeniero panameño, el problema no está en superar con éxito los complejos aspectos técnicos que la solución escogida demande, sino más bien en cómo obtener los ingentes recursos financieros que la haga viable, los cuales difícilmente, por no decir imposible, podrán redituarse a través de los peajes cobrados a los usuarios presentes y futuros.
Y aunque tal inversión astronómica se pudiera financiar eventualmente por medio de intereses extraños o los nuestros, como lo dijimos en el 2000, ello llevaría a hipotecar todos los recursos económicos del Estado por varias décadas, sin dejar los necesarios para la solución de problemas prioritarios de todo orden que deben también ser atendidos, si de verdad queremos que Panamá salga del subdesarrollo al más corto plazo posible.
En mi concepto, debemos mantener siempre presente que el verdadero activo con que contamos no es al final de cuentas el Canal, sino la posición geográfica y conformación física de nuestro Istmo, calificada como la cintura más estrecha del Hemisferio Occidental a la que le podemos sacar toda clase de ventajas, más allá de la presente comunicación acuática entre los dos más grandes océanos del planeta.
Por lo expuesto, considero que acciones como las dadas a conocer deben meditarse con el debido cuidado, pues pueden crear reacciones negativas en la opinión pública, afectando así la imagen creada por la magnífica labor desarrollada por la Autoridad del Canal de Panamá hasta el presente.
Así como Alcibíades el resto de los presentes mostró sumo interés en que este tema fuera tratado con prioridad. “Urgencia notoria”, se diría en la Asamblea Legislativa y es precisamente a este ritmo que se desarrollaba la discusión.
Doviaza no lo dejó por fuera, pero citó además los problemas de agua, salud y educación que atraviesan irremediablemente.


Uno a uno, los miembros del público fueron pidiendo cortesía de sala. Leonardo Teucamo, quien fue cacique general y considerado ahora “botánico” del pueblo, quiso destacar las bondades de la tierra que lo vio nacer.
“Vivimos en una farmacia donde encuentras medicina para el cáncer, mordidas de culebra, dolor de cabeza hasta infertilidad”, dijo. Las plantas son su cura.

Los que hablaban lo hacían convencidos de que la ciudadanía “nacional e internacional”, como sostuvo Doviaza, los apoyarían.
Rogelio Caisamo se apoyó en la historia de terrenos “que nos pertenecen porque aquí hemos vivido desde siempre”. Su narración fue fluida y citaba con precisión años y nombres.
Emilio, el presidente de la Cultura, señaló que para 1968, la población era de apenas unas 40 ó 50 personas. Ahora son 475 en tres corregimientos y no dejaremos “que nos saquen de ti”.

Antes de concluir el congreso era necesario volver a danzar. Las mujeres lo hicieron en principio y lo repetirían con un número contagioso en el que la más pequeña, de unos cuatro años, se movía al ritmo del carrizo y la caja del conjunto de Emilio.
El baile, según nos explicó Yazury Teucamo, de la Fundación Dobo Yala y presidenta de la Asociación de Mujeres, se llama “danza del mono”.
Las bailarinas, unas 12, saltaban en hilera y recogían sus cuerpos de arriba abajo, tal como el nombre del número lo sugería. Se llevaban las manos a la cabeza y danzaban en círculo.
Los hombres se les unieron luego. El acto se extendió por casi tres horas y los emberás, que es la única etnia radicada en Mogue, se esmeraron porque todo saliera bien y así fue.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América