Más sobre el entorno laboral
En mi artículo anterior hago referencia, entre otras cosas y en términos generales, a las manifestaciones psicológicas que se da en un individuo cuando es víctima de violencia laboral tomando en consideración el hostigamiento o acoso moral entre compañeros de trabajo y de los jefes a subalternos. Según Mauro Azevedo De Moura, brasileño, especialista en recursos humanos, define el hostigamiento o acoso moral -o mobbing- como el establecimiento de comunicaciones no éticas, generalmente entre un superior perverso y su subordinado. Agrega que el mobbing, término derivado de mob (vulgar, pandilla, plebe), se caracteriza por la repetición de comportamientos hostiles, técnicas de desestabilización e intrigas contra un trabajador -sea hombre o mujer- que desarrolla como reacción graves problemas psicológicos. Es un proceso destructivo sutil, que puede llevar a la discapacidad permanente, así como a la muerte de la víctima. (Tomado de Internet)
Sobre el particular me parece que esta actitud bastante usual en nuestro medio, se da con mayor frecuencia cuando la víctima despierta los celos profesionales de otros. Veamos: Los celos es un desequilibrio emocional cuyo bienestar psicológico se ve amenazado. Se caracteriza por el miedo ante la posibilidad de perder lo que se posee o se considera que se posee, o se debiera poseer. Por ejemplo: amor, poder, imagen profesional o social. Esta situación se da en el ámbito familiar (hermanos y pareja), entre amigos, profesionales, en el entorno laboral y en los miembros de un partido político u asociación a la cual pertenece.
Hago la observación que los celos en forma aguda puede resultar peligroso hasta convertirse en una enfermedad llamada celopatía. Es un sentimiento confuso, paralizador y obsesivo. El origen hay que buscarlo en situaciones neuróticas o psicopáticas.
Los celos se dan en personas apasionadas, y ansiosas, lo cual se sienten abandonados, menospreciados, burlados, y con baja autoestima. No vacilan en atacar a su víctima. Es por ello, que este sentimiento produce muchos problemas desde el acoso moral (persecución difamación y calumnia), a la violencia verbal y física. No sólo se falta con el hostigamiento, sino también el escuchar con gusto la calumnia y difamación, aunque no se diga una sola palabra, fomenta la difusión de murmuraciones maliciosas.
Quienes padecen de estos ataques de celos suelen ser personas centradas en sí mismas, con un claro perfil psicológico asociado con necesidades de estimación y aprobación extremas; demanda amor incondicional y exclusivo. Es egoísta y desconfía con frecuencia. Estas características tienen su relación durante la primera infancia del individuo. La madre suele ser posesiva y sobreprotectora. Si el niño percibe que hay otra cosa que ocupa la atención de su madre, el infante tendrá como finalidad recuperar el objeto perdido -en este caso la madre- y excluir al rival (el padre, hermano, etc.). Desde ese instante ese tercero estará presente en las fantasías inconscientes o conscientes del sujeto y muchas veces de forma obsesiva. Esta situación le genera ansiedad y soledad hasta llegar a la depresión. Todo esto ante el vacío -asociado- al supuesto alejamiento de la madre.
Lo anterior se proyectaría sobre las interacciones actuales, siendo la figura materna sustituida por la pareja amorosa, familiares cercanos, amistades, compañeros de trabajo o miembros de alguna asociación a la cual pertenezca.
Señala De Moura, que los celos afectan con frecuencia a profesionales desconfiados y muy competitivos, incapaces de trabajar en equipo y que invierten gran parte de su tiempo y energía en los pequeños detalles, no compartiendo información y controlando cuanto ocurre a su alrededor, a fin de que nadie presente un trabajo que pueda ensombrecer el suyo.
La vida y valía personal de estos celosos laborales giran en torno a su status profesional y mantienen una baja autoestima disfrazada frecuentemente de autosuficiencia. Con esa actitud, demuestran inseguridad y deficiencia de inteligencia emocional, al no responder adecuadamente a la competencia de sus compañeros de trabajo.
Es importante destacar que un trabajador motivado es probablemente uno de los principales capitales de una empresa, ya sea privada o gubernamental; mientras que uno ansioso, desmotivado, temeroso, puede convertirse en un obstáculo.
Las empresas propensas a lidiar con trabajadores conflictivos, más que aumentar su productividad, lo que consiguen es mayores preocupaciones y problemas. Con el consecuente deterioro de los servicios que ofrece y la pérdida de usuarios, clientes y negocios.
Es de suma importancia recordar que se trabaja para servir a la sociedad y, para servirla mejor, debemos exigirnos lograr ser profundamente humanos. Los valores dignifican y te humanizan, elementos importantes a la hora de hacer ética, entablar relaciones humanas y tomar decisiones y ellos serán los parámetros que reflejarán tu conducta.
Se hace urgente que la cultura de valores se manifieste dentro de las empresas. Ante una clara caída de los mismos, hoy más que nunca se necesitan hombres y mujeres valientes, comprometidos, que quieran hacer la diferencia y realicen su trabajo de forma creativa. Hay que estar más conscientes de los deberes, luchar por ser honestos, con un profundo sentido social, capaz de rechazar la inclinación hacia el egoísmo. Perseverancia, disciplina y compromiso ayudan a formar buenos hábitos.
Aparte de las destrezas técnicas habrá que aprovechar cada oportunidad que se le presente al trabajador a asistir a cuantos seminarios de perfeccionamiento humano se le presente.
Si con esto no logra disminuir su dolencia emocional, la consulta a un experto en salud mental le será de beneficio.
(gemiliani@cwpanama.net)
En los años 1750, 1751 y 1754, los aborígenes asaltaron muchas de las poblaciones y establecimientos españoles, por lo que para reforzar la región se dispuso la construcción y reconstrucción de varias fortificaciones.
En 1777, quedó terminado el Fuerte de San Carlos de Boca Chica, en la desembocadura del Tuira.
Todas las fortificaciones encontradas son de mampostería mixta y se encuentran localizadas en puntos donde se aprovechan las condiciones del terreno para la defensa. Los muros siguen un trazado rectangular en todos los casos y en algunos se pueden observar las áreas para las troneras, las garitas y las aspilleras.
Sobre el particular me parece que esta actitud bastante usual en nuestro medio, se da con mayor frecuencia cuando la víctima despierta los celos profesionales de otros. Veamos: Los celos es un desequilibrio emocional cuyo bienestar psicológico se ve amenazado. Se caracteriza por el miedo ante la posibilidad de perder lo que se posee o se considera que se posee, o se debiera poseer. Por ejemplo: amor, poder, imagen profesional o social. Esta situación se da en el ámbito familiar (hermanos y pareja), entre amigos, profesionales, en el entorno laboral y en los miembros de un partido político u asociación a la cual pertenece.
Hago la observación que los celos en forma aguda puede resultar peligroso hasta convertirse en una enfermedad llamada celopatía. Es un sentimiento confuso, paralizador y obsesivo. El origen hay que buscarlo en situaciones neuróticas o psicopáticas.
Los celos se dan en personas apasionadas, y ansiosas, lo cual se sienten abandonados, menospreciados, burlados, y con baja autoestima. No vacilan en atacar a su víctima. Es por ello, que este sentimiento produce muchos problemas desde el acoso moral (persecución difamación y calumnia), a la violencia verbal y física. No sólo se falta con el hostigamiento, sino también el escuchar con gusto la calumnia y difamación, aunque no se diga una sola palabra, fomenta la difusión de murmuraciones maliciosas.
Quienes padecen de estos ataques de celos suelen ser personas centradas en sí mismas, con un claro perfil psicológico asociado con necesidades de estimación y aprobación extremas; demanda amor incondicional y exclusivo. Es egoísta y desconfía con frecuencia. Estas características tienen su relación durante la primera infancia del individuo. La madre suele ser posesiva y sobreprotectora. Si el niño percibe que hay otra cosa que ocupa la atención de su madre, el infante tendrá como finalidad recuperar el objeto perdido -en este caso la madre- y excluir al rival (el padre, hermano, etc.). Desde ese instante ese tercero estará presente en las fantasías inconscientes o conscientes del sujeto y muchas veces de forma obsesiva. Esta situación le genera ansiedad y soledad hasta llegar a la depresión. Todo esto ante el vacío -asociado- al supuesto alejamiento de la madre.
Lo anterior se proyectaría sobre las interacciones actuales, siendo la figura materna sustituida por la pareja amorosa, familiares cercanos, amistades, compañeros de trabajo o miembros de alguna asociación a la cual pertenezca.
Señala De Moura, que los celos afectan con frecuencia a profesionales desconfiados y muy competitivos, incapaces de trabajar en equipo y que invierten gran parte de su tiempo y energía en los pequeños detalles, no compartiendo información y controlando cuanto ocurre a su alrededor, a fin de que nadie presente un trabajo que pueda ensombrecer el suyo.
La vida y valía personal de estos celosos laborales giran en torno a su status profesional y mantienen una baja autoestima disfrazada frecuentemente de autosuficiencia. Con esa actitud, demuestran inseguridad y deficiencia de inteligencia emocional, al no responder adecuadamente a la competencia de sus compañeros de trabajo.
Es importante destacar que un trabajador motivado es probablemente uno de los principales capitales de una empresa, ya sea privada o gubernamental; mientras que uno ansioso, desmotivado, temeroso, puede convertirse en un obstáculo.
Las empresas propensas a lidiar con trabajadores conflictivos, más que aumentar su productividad, lo que consiguen es mayores preocupaciones y problemas. Con el consecuente deterioro de los servicios que ofrece y la pérdida de usuarios, clientes y negocios.
Es de suma importancia recordar que se trabaja para servir a la sociedad y, para servirla mejor, debemos exigirnos lograr ser profundamente humanos. Los valores dignifican y te humanizan, elementos importantes a la hora de hacer ética, entablar relaciones humanas y tomar decisiones y ellos serán los parámetros que reflejarán tu conducta.
Se hace urgente que la cultura de valores se manifieste dentro de las empresas. Ante una clara caída de los mismos, hoy más que nunca se necesitan hombres y mujeres valientes, comprometidos, que quieran hacer la diferencia y realicen su trabajo de forma creativa. Hay que estar más conscientes de los deberes, luchar por ser honestos, con un profundo sentido social, capaz de rechazar la inclinación hacia el egoísmo. Perseverancia, disciplina y compromiso ayudan a formar buenos hábitos.
Aparte de las destrezas técnicas habrá que aprovechar cada oportunidad que se le presente al trabajador a asistir a cuantos seminarios de perfeccionamiento humano se le presente.
Si con esto no logra disminuir su dolencia emocional, la consulta a un experto en salud mental le será de beneficio.
(gemiliani@cwpanama.net)
En los años 1750, 1751 y 1754, los aborígenes asaltaron muchas de las poblaciones y establecimientos españoles, por lo que para reforzar la región se dispuso la construcción y reconstrucción de varias fortificaciones.
En 1777, quedó terminado el Fuerte de San Carlos de Boca Chica, en la desembocadura del Tuira.
Todas las fortificaciones encontradas son de mampostería mixta y se encuentran localizadas en puntos donde se aprovechan las condiciones del terreno para la defensa. Los muros siguen un trazado rectangular en todos los casos y en algunos se pueden observar las áreas para las troneras, las garitas y las aspilleras.