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Más sobre la problemática del Tránsito


HACE DOS semanas escribí un artículo sobre este tema. La semana pasada El Instituto Latinoamericano de Estudios Avanzados (ILDEA) organizó un foro sobre el problema del transporte público urbano, y la Licenciada María Elvira Pérez Franco, fue la expositora del tema. Pérez Franco ha jugado un papel importante para la modernización del transporte público urbano en la ciudad de Bogotá.
El escenario que ella nos presentó de cómo era la situación de tránsito de esa ciudad, pareciera que estaba presentando la de nuestra ciudad capital.
Los resultados obtenidos hasta ahora han sido el esfuerzo primero, de una planificación de más de 20 años, ya que se piensa concluir en el 2015; segundo, una campaña de educación y concientización para todo los conductores y peatones; tercero, de que exista una sola autoridad responsable por el tránsito y cuarto, aprender de las buenas experiencias de otras ciudades, que en el caso se tomó la ciudad de Curitiba en Brasil.
Hubo una gran participación con opiniones y preguntas tantos de los usuarios de las vías públicas como de dirigentes transportistas.
Estos últimos según mi percepción, por un lado desean ser tomados en cuenta para los cambios que deben hacerse, lo cual me pareció justo y normal esta reacción y la invitada principal, bien expuso, algunas fórmulas de su participación en las soluciones, y la más importante es que ellos contacten a los transportistas de Bogotá y yo agregaría también los de Curitiba. Pero por otra parte percibí un rechazo a cualquier cambio, donde ellos defienden sus intereses, lo cual es lógico, pero que no existan cambios profundos, que eliminen las distorsiones existentes no se puede aceptar.
A los transportistas con todo el respeto que se merecen, creo que mantener el actual estatus del transporte, o realizarle sólo cambios cosméticos, no es la mejor posición, además sus argumentos serían muy frágiles.
Creo que nadie puede insistir que continúe el desorden que aquí existe. Obstaculizar las intercepciones, recoger y dejar pasajeros en cualquier lugar, hacer regatas para ganarse un pasajero o para cruzar la luz roja, que los taxis no sean de un solo color, que no exista una identificación con foto del transportista, que se siga coleccionando infracciones, como un símbolo a la impunidad, que el transportista no tenga derecho a la seguridad social y demás prestaciones, esto y muchas cosas más no es defendible desde ningún punto de vista. Y sólo se corregirán cuando tengamos los sistemas de Curitiba, Bogotá y otras ciudades latinoamericanas, que han pensado en mejorar la calidad de vida de sus habitantes y este es un elemento primordial, en este camino.
Al director del Tránsito, le sugiero nuevamente, como lo hice en mi artículo anterior y en mi participación en dicho foro, que sino se realizan los cambios estructurales, donde sólo exista una sola entidad, la transformación no dará los resultados esperados.
Mientras los municipios recauden miles de dólares en el impuesto de conducción, que es lo que se paga por la placa, y no invierten en nada en ese sentido; mientras el policía de Tránsito este bajo la jefatura de la Policía, y no sea un agente del Tránsito bajo la responsabilidad de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) y está a su vez, esté adscripta al ministerio de Transporte y Carretera, que es el nombre que debe llevar el ministerio de Obras Públicas, lo que se haga, no tendrá éxito duradero.
Ing. Harris, creo comprender el por qué no se quiere hacer lo antes señalado, ya que como siempre cada uno quiere mantener su "poder" en su feudo. Sucede, que mientras se imponga el absurdo del egoísmo del poder transitorio, sobre la posición del estadistas, continuaremos la población sufriendo las consecuencias.
Si realmente se desea resolver el problema desde su raíz y alcanzar resultados, se debe actuar con mentalidad de Nación y no de gobierno. Sinceramente creo que se ganaría más políticamente hablando, actuando con visión de Patria, que con satisfacciones personales.
No cometan el mismo error de los anteriores gobiernos, porque en vez de ser la diferencia, serán la similitud. Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar. (Gandhi).
(cdabadía@cwpanamá.net)

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