Más sobre las reformas
ENTIENDO QUE ya existe una nueva propuesta, aunque todavía desconocida. Sin embargo, me referiré a otros aspecto que estoy seguro no han cambiado.
Racionalización del gasto público: Algunas medidas propuestas, por un lado, no necesitan una ley para aplicarlas; y otras son cosméticas. Si hubiese intención real en hacer un verdadero ahorro, el presidente Martín Torrijos podría mandar a congelar el 90% de las vacantes en los próximos cinco años, exceptuando los técnicos y profesionales de Salud, Educación, Policía y del Organo Judicial, sin incluir a sus administrativos. Sustento esto ante el tamaño exagerado de la planilla estatal que existe y que todos conocemos. Eso se hubiese podido incluir en la Ley de Presupuesto. Además, se puede implementar como política administrativa, transferir el exceso de funcionarios de una dependencia, a otra que le faltara, lo que generaría un ahorro significativo y no traumático. Se racionalizaría los gastos en los renglones que han tenido fluctuaciones: Otros materiales y suministros. Cifra que ha oscilado entre 18 y 58 millones de balboas; servicios básicos han fluctuado entre 23 y 53 millones de balboas; los viáticos han variado entre 5 y 16 millones de balboas; créditos reconocidos por servicios personales, han variado desde menos de B/ 500,000 a 6 millones. En los tres últimos años a sumado 8.8 millones; o sea 2.2 millones por año; alimentos y bebidas han variado entre 10 y 17 millones de balboas. Antes del 2001 promediaban B/. 13 millones.
Esto nos indica que bien se puede ajustar en las cifras menores o bien cercanas a ellas. El ahorro sería arriba de los B/. 70 millones, que sumado a otras medidas fácilmente se llegaría a un ahorro de B/. 125 millones.
Los ahorros que se realizarían en alquileres de carros, celulares y viajes de primera clase son cosméticos comparados con los anteriores, que se deben hacer; pero no necesita una ley para esto, sino una decisión política. Desde Panamá ninguna línea aérea tiene primera clase, y dentro del continente americano es que se realizan el 95% de los viajes oficiales, lo que deja sin efecto real esa medida.
Medidas de racionalización del gasto propuestas no son significativas.
Inversión en el sector social: Esta es la excusa de las reformas. Primero, no se ha señalado en qué aspecto se va a invertir ni cuánto ni cómo. Además, tanto en salud como en educación lo que se necesita es el uso eficiente de los recursos económicos existentes, que son millonarios. En salud se ha gastado en los cinco últimos años un promedio por año de B/. 640 millones, que representa el segundo gasto per cápita de toda América. La ausencia de una política única de salud ha provocado la ineficiencia de lo invertido y gastado en el sector. Me informan que en educación sucede igual, lo que nos hace concluir que lo que necesitamos es una política de gestión eficiente, eficaz y transparente.
IRMA: Este impuesto del 2% de la facturación, indudablemente le afectará a la clase media y pobre. Tres ejemplos para ilustrar. La gasolina, cuyo 30% de su costo es impuesto; o sea, se grava impuesto a impuesto, el 2% significa cuatro centavos por galón. El saco de cemento que el distribuidor tiene una ganancia bruta entre 0.17 a 0.25 centavos, tendría un costo con el 2% de 0.11 centavos por saco de cemento; y en la leche, cuyo margen es pequeño, también sucedería lo mismo. En estos tres productos que todos los usamos, tendrían que traspasar ese 2% al consumidor.
Lo prudente es que el gobierno permita una discusión amplia y profunda antes de ir a sesiones extraordinarias, que son limitantes.
Debemos hacer un plan de desarrollo nacional para diseñar entre todos, una estrategia que disminuya el desempleo, construya equidad, que formule políticas para una mejor distribución de la riqueza, donde la Ley de sueldo, la Carrera Administrativa, una política de ahorro del Estado se diseñen, entonces sí estaremos construyendo el país que soñamos, lo que sería el mayor logro político del gobierno. De usted depende, Sr. Presidente.
Racionalización del gasto público: Algunas medidas propuestas, por un lado, no necesitan una ley para aplicarlas; y otras son cosméticas. Si hubiese intención real en hacer un verdadero ahorro, el presidente Martín Torrijos podría mandar a congelar el 90% de las vacantes en los próximos cinco años, exceptuando los técnicos y profesionales de Salud, Educación, Policía y del Organo Judicial, sin incluir a sus administrativos. Sustento esto ante el tamaño exagerado de la planilla estatal que existe y que todos conocemos. Eso se hubiese podido incluir en la Ley de Presupuesto. Además, se puede implementar como política administrativa, transferir el exceso de funcionarios de una dependencia, a otra que le faltara, lo que generaría un ahorro significativo y no traumático. Se racionalizaría los gastos en los renglones que han tenido fluctuaciones: Otros materiales y suministros. Cifra que ha oscilado entre 18 y 58 millones de balboas; servicios básicos han fluctuado entre 23 y 53 millones de balboas; los viáticos han variado entre 5 y 16 millones de balboas; créditos reconocidos por servicios personales, han variado desde menos de B/ 500,000 a 6 millones. En los tres últimos años a sumado 8.8 millones; o sea 2.2 millones por año; alimentos y bebidas han variado entre 10 y 17 millones de balboas. Antes del 2001 promediaban B/. 13 millones.
Esto nos indica que bien se puede ajustar en las cifras menores o bien cercanas a ellas. El ahorro sería arriba de los B/. 70 millones, que sumado a otras medidas fácilmente se llegaría a un ahorro de B/. 125 millones.
Los ahorros que se realizarían en alquileres de carros, celulares y viajes de primera clase son cosméticos comparados con los anteriores, que se deben hacer; pero no necesita una ley para esto, sino una decisión política. Desde Panamá ninguna línea aérea tiene primera clase, y dentro del continente americano es que se realizan el 95% de los viajes oficiales, lo que deja sin efecto real esa medida.
Medidas de racionalización del gasto propuestas no son significativas.
Inversión en el sector social: Esta es la excusa de las reformas. Primero, no se ha señalado en qué aspecto se va a invertir ni cuánto ni cómo. Además, tanto en salud como en educación lo que se necesita es el uso eficiente de los recursos económicos existentes, que son millonarios. En salud se ha gastado en los cinco últimos años un promedio por año de B/. 640 millones, que representa el segundo gasto per cápita de toda América. La ausencia de una política única de salud ha provocado la ineficiencia de lo invertido y gastado en el sector. Me informan que en educación sucede igual, lo que nos hace concluir que lo que necesitamos es una política de gestión eficiente, eficaz y transparente.
IRMA: Este impuesto del 2% de la facturación, indudablemente le afectará a la clase media y pobre. Tres ejemplos para ilustrar. La gasolina, cuyo 30% de su costo es impuesto; o sea, se grava impuesto a impuesto, el 2% significa cuatro centavos por galón. El saco de cemento que el distribuidor tiene una ganancia bruta entre 0.17 a 0.25 centavos, tendría un costo con el 2% de 0.11 centavos por saco de cemento; y en la leche, cuyo margen es pequeño, también sucedería lo mismo. En estos tres productos que todos los usamos, tendrían que traspasar ese 2% al consumidor.
Lo prudente es que el gobierno permita una discusión amplia y profunda antes de ir a sesiones extraordinarias, que son limitantes.
Debemos hacer un plan de desarrollo nacional para diseñar entre todos, una estrategia que disminuya el desempleo, construya equidad, que formule políticas para una mejor distribución de la riqueza, donde la Ley de sueldo, la Carrera Administrativa, una política de ahorro del Estado se diseñen, entonces sí estaremos construyendo el país que soñamos, lo que sería el mayor logro político del gobierno. De usted depende, Sr. Presidente.