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Más sobre penas a los menores



Cuando se escuchan los comentarios que a diario se vierten a través de los medios de comunicación social, sobre los problemas que de tiempo en tiempo, y con demasiada frecuencia nos repiten, nos llama la atención el facilismo con que algunas personas, muy respetables la mayoría, abordan los temas y proponen las soluciones.
El tema de los menores infractores, y de la violencia que algunos de ellos demuestran en hechos que atentan contra la vida y seguridad ciudadanas, pretende ser combatido con el espejismo del aumento de las penas, que hace apenas tres años acaba de aprobarse, pensando entonces, erróneamente igual que ahora, que ello resolvería el problema planteado.
Se esgrimen las encuestas de opinión, dejando de lado que la ciudadanía clama por seguridad. Si la idea que se vende es que el aumento de penas significa más seguridad, la gente aprobará el aumento de penas. Se trata, desgraciadamente, de publicidad en extremo engañosa. Estados Unidos, por ser el único país del mundo que no ha ratificado la Convención de los Derechos de los Niños, trata a sus menores, con penas similares a las de los adultos. Eso no ha podido evitar que aquellos sigan delinquiendo y cometiendo atrocidades que en Panamá son impensables.
Las fórmulas mágicas no existen, salvo en cuentos de fantasía y en fábulas. La utilización de menores de edad por el crimen organizado, es consecuencia de la ausencia de políticas públicas claras, que fortalezcan la vida comunitaria en los barrios, la unidad familiar y los lazos del estudiante con su escuela. Penas mayores, si no hay condenas, de nada sirven.

101 años de Panamá América

 
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