Más sobre Prados del Este
Se nos ha criticado por intentar poner en contexto la desgracia del 17 de septiembre pasado en Prados del Este. Hacerlo no demuestra insensibilidad, tal y como se nos ha señalado. Más bien consideramos que deja claro un reconocimiento de que existe una situación que requiere atención y que se deben hacer las investigaciones del caso para deslindar responsabilidades y adoptar las medidas necesarias para evitar desgracias similares. Además, deja en evidencia que sabemos que el desarrollo requiere un costo material, humano y hasta ambiental, pero todos debemos ser conscientes que es necesario recurrir a él para poder mejorar la calidad de vida de todos. Precisamente en minimizar ese costo para la sociedad es en donde todos debemos concentrarnos.
La crítica surge ya que indicamos que Prados del Este, Marbella y hasta Bella Vista fueron por igual pantanos o tierras bajas expuestas a inundaciones. Las dos últimas son hoy casi el centro de la ciudad, pero hace cincuenta años bien podían corresponder a lo que hoy son ciertas áreas en las afueras, incluyendo Prados del Este. Dejaron de estar permanentemente amenazadas por las inundaciones porque sus vecinos, los promotores de proyectos y el gobierno, eventualmente, canalizaron los ríos y ampliaron los desagües de manera que las fuertes lluvias no causaran estragos.
A pesar de ello, aún ocurren inundaciones en múltiples puntos del centro de la ciudad, en particular cuando coinciden las precipitaciones más intensas con mareas altas.
Para no sentirnos solos, aunque reconocemos que mal de muchos es consuelo de tontos, también advertimos que inundaciones periódicas tienen lugar en las tierras que rodean el Mississippi, Estados Unidos. Cada año vemos reportajes en televisión al respecto. El prestigioso Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos fue el creador de muchos de los proyectos de canalización del área y en la Florida, entre otros. Sin embargo, con regularidad las lluvias provocan que ríos y canales se desborden, produciendo mucha miseria. Señalando experiencias similares en Japón, entre otros, insistimos en que hasta en el primer mundo convergen situaciones que causan daños a la propiedad privada y hasta muertes, sin que necesariamente medie dolo por parte de persona alguna.
Recuérdese que para que exista responsabilidad penal y por ende cárcel, debe haber dolo o intención de causar daño. Cuando la negligencia o falta de cuidado en llevar a cado determinada gestión ocasiona daños a terceros, se está ante responsabilidad civil o, en otras palabras, se puede exigir al actor negligente que indemnice a los que efectivamente fueron afectados. Aún así, existen excepciones de fuerza mayor o caso fortuito, que eximirían de responsabilidad al actor.
El país entero, no sólo los hasta recientemente habitantes de Prados del Este, esperamos y anhelamos que las autoridades y tribunales competentes analicen los hechos en cuestión y determinen responsabilidades. Más por razones políticas que por cualquier otra, ya el Banco Nacional ha decidido permitir a los compradores reubicarse en otros proyectos. Saltar de allí a declarar el área inhóspita o inadecuada para desarrollos residenciales es un absurdo. Existen cientos de hectáreas alrededor de Prados del Este y en toda la costa del Pacífico que hoy son tierras bajas que se inundan (antes, inclusive, a propósito para sembrar arroz), pero que bien pueden habilitarse. Para muestra allí está Costa del Este, uno de los proyectos inmobiliarios más grandes y exitosos del país.
La crítica surge ya que indicamos que Prados del Este, Marbella y hasta Bella Vista fueron por igual pantanos o tierras bajas expuestas a inundaciones. Las dos últimas son hoy casi el centro de la ciudad, pero hace cincuenta años bien podían corresponder a lo que hoy son ciertas áreas en las afueras, incluyendo Prados del Este. Dejaron de estar permanentemente amenazadas por las inundaciones porque sus vecinos, los promotores de proyectos y el gobierno, eventualmente, canalizaron los ríos y ampliaron los desagües de manera que las fuertes lluvias no causaran estragos.
A pesar de ello, aún ocurren inundaciones en múltiples puntos del centro de la ciudad, en particular cuando coinciden las precipitaciones más intensas con mareas altas.
Para no sentirnos solos, aunque reconocemos que mal de muchos es consuelo de tontos, también advertimos que inundaciones periódicas tienen lugar en las tierras que rodean el Mississippi, Estados Unidos. Cada año vemos reportajes en televisión al respecto. El prestigioso Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos fue el creador de muchos de los proyectos de canalización del área y en la Florida, entre otros. Sin embargo, con regularidad las lluvias provocan que ríos y canales se desborden, produciendo mucha miseria. Señalando experiencias similares en Japón, entre otros, insistimos en que hasta en el primer mundo convergen situaciones que causan daños a la propiedad privada y hasta muertes, sin que necesariamente medie dolo por parte de persona alguna.
Recuérdese que para que exista responsabilidad penal y por ende cárcel, debe haber dolo o intención de causar daño. Cuando la negligencia o falta de cuidado en llevar a cado determinada gestión ocasiona daños a terceros, se está ante responsabilidad civil o, en otras palabras, se puede exigir al actor negligente que indemnice a los que efectivamente fueron afectados. Aún así, existen excepciones de fuerza mayor o caso fortuito, que eximirían de responsabilidad al actor.
El país entero, no sólo los hasta recientemente habitantes de Prados del Este, esperamos y anhelamos que las autoridades y tribunales competentes analicen los hechos en cuestión y determinen responsabilidades. Más por razones políticas que por cualquier otra, ya el Banco Nacional ha decidido permitir a los compradores reubicarse en otros proyectos. Saltar de allí a declarar el área inhóspita o inadecuada para desarrollos residenciales es un absurdo. Existen cientos de hectáreas alrededor de Prados del Este y en toda la costa del Pacífico que hoy son tierras bajas que se inundan (antes, inclusive, a propósito para sembrar arroz), pero que bien pueden habilitarse. Para muestra allí está Costa del Este, uno de los proyectos inmobiliarios más grandes y exitosos del país.