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Más sociales que naturales


Hace un par de años, en los cerros de La Guayra llovió más de lo habitual. Los torrentes se agolparon por las faldas y cañadas que la deforestación ha devastado, y el alud de fango sepultó barrios y edificios, matando a millares de familias venezolanas. Por la misma época, en San Salvador un terremoto partió un enorme tanque de agua ubicado sobre la colina que coronaba una barriada de clase media y el aluvión dejó escasos sobrevivientes.
¿Quién fue el culpable de estas masacres? Decir que la lluvia sacrificó a esos venezolanos, o que un temblor mató a aquellos salvadoreños es apenas un modo de encubrir a sus verdaderos asesinos. Y culpar de ello a la insondable voluntad divina es, además, una reverenda falta de respeto a la más elemental inteligencia. Esos cerros fueron pelados por el hacha humana y aquellos vecindarios de martirio fueron hacinados allí por la más inhumana especulación inmobiliaria.
Ciertamente, estos fueron grandes desastres, como tantos otros que a diario se repiten por casi toda América Latina. Lo que pongo en duda es que se trate de desastres naturales. La naturaleza produce eventos de diverso género, pero son la codicia o la imprevisión humana quien los convierte en cataclismos sociales. Con toda seguridad, aquellos no fueron los mayores aguaceros de la historia natural venezolana, y si resultaron los más mortíferos eso no fue por decreto ni natural ni divino, sino por irresponsabilidad de urbanizadores y autoridades. Por otra parte, en lo que toca a eventos telúricos, en la moderna y populosa Seattle por las mismas fechas, un terremoto de igual magnitud que el salvadoreño dejó muy pocas víctimas, aunque mucho mayores costos materiales.
No menos cabe decir de la terrible estela que el huracán Mitch dejó a lo largo de Centroamérica. ¿A quién puede interesar que a tales acontecimientos se los tilde de "naturales", o que se haga responsable a la divina providencia? Sólo a los verdaderos autores de dichas calamidades sociales.
Tales tragedias suelen movilizar la masiva abnegación de uno de los recursos humanos más valiosos: el de la solidaridad. Ya sea la desinteresada solidaridad popular o la que viene de las obligaciones morales y políticas propias de las organizaciones sociales y las instituciones del Estado. Pero exaltar el imponderable valor de la solidaridad humana tampoco debe servir de subterfugio para pasar por alto la mezquindad, la corrupción o la simple imprevisión pública o privada que antes agravaron la tragedia, ni que los prejuicios políticos puedan ser motivo para restringir la solidaridad.
El desastre de La Guayra fue la mayor prueba -si es que faltaba otra- de que el pasado régimen político, cultural y económico venezolano debía ser remplazado. Como, asimismo, la negativa del gobierno salvadoreño a proporcionar a los municipios administrados por la oposición los recursos necesarios para enfrentar las secuelas del terremoto, demuestra que ese gobierno es un desastre adicional para restablecer la seguridad ciudadana en ese país.
Llegamos a la conclusión que si algún día se construye una esclusa Post-Panamax se tendrá que recircular agua dulce en las nuevas esclusas en vez de traer agua "nueva" e ineficiente del Río Indio. Logramos identificar métodos modernos que permiten ese reciclaje en las nuevas esclusas sin causarle daño al Lago Gatún por salinidad. También concordamos con el sano consejo de CAS 93 de crear nuevos lagos en la cuenca existente para evitar las enormes fugas por derrames en el Lago Gatún. Talentosos ingenieros panameños en la División de Ingeniería refinaron los conceptos del CAS 93 sobre los Lagos Cirí y Trinidad y los convirtieron en un solo embalse compacto y más eficiente, que permite la captación de toda el agua disponible en la Cuenca Existente por medio de un moderno sistema de bombeo que utiliza ingeniosamente toda la superficie del Lago Gatún.
En 1998 los estudios de ampliación del Canal se mudan a una nueva oficina encabezada por el Ing. Agustín Arias que se reporta directamente al Administrador del Canal. De esa oficina nace la idea de una nueva Cuenca Occidental ampliada que no sólo abarca el Río Indio, pero ahora llega hasta el Río Coclé del Norte. Aunque la ACP ahora dice que no tiene planes preconcebidos y que todo está en estudio, lanzan la tristemente célebre Ley 44 creando la Cuenca Occidental, en agosto de 1999. Después se dan cuenta que el reciclaje de agua dulce en la nueva esclusa recomendado por CAS 93, es factible. Por eso han estado recortando el tamaño de la Cuenca Occidental. Creo que al final de este largo camino, la ACP pudiera informarnos que sólo el Lago del Río Indio será necesario debido a la eficiencia del reciclaje de agua dulce en las nuevas esclusas. Eso va en contra de las recomendaciones de CAS 93 (pagina S-9 del sumario ejecutivo de los Comisionados del Estudio Tripartita) que dice claramente que sólo se necesita uno (reciclaje en la Cuenca Existente) o el otro (agua nueva del Río Indio). Los derrames eliminados en la Cuenca Existente por el Embalse Bombeado de Trinidad exceden la cantidad de "nueva" agua ofrecida por el Río Indio. ¡La nueva Cuenca Occidental no es necesaria!
El próximo jueves 14 de noviembre, a las siete y treinta de la noche, en la Biblioteca Nacional "Ernesto J. Castillero R" (Parque Omar), el Círculo de Lectura de la USMA presentará la obra "Granito de Amor" de la autora Francisca Otilia Domínguez. Más adelante tiene programado presentar la obra "Noche Oscura", de Rosemary Tapia, y la novela "Laberinto de Orgullo", de Rosa María de Britton.
Según las fuentes consultadas, para ser considerado un lector, una persona debería leer como mínimo un libro cada cinco meses. En España se leen seis libros por año. Tampoco es malo leer nuevamente una misma obra. Hay lectores que gustan de leer hasta diez veces el mismo libro, porque la lectura es como el cine, si a la persona le gusta una película la vuelve a ver. Hay que recordar que muchas personas leen regularmente la Biblia, inclusive hay quienes la leen a diario.
La lectura es un refugio maravilloso, y como ejemplo están aquéllos que son condenados a prisión, que tienden a dedicarse a los libros, aunque tarde, porque si lo hubieran hecho antes, lo más seguro es que no hubieran cometido el delito por el cual están presos.


El leer libros es una forma de vivir sanamente en familia, disfrutar, hacer un ejercicio con uno mismo, con el interlocutor que hizo el libro. Se le puede corregir, cuestionar. El libro da una riqueza tremenda en conocimiento. Los panameños leyendo más serán mejores.
En Panamá están leyendo más las mujeres. Compran más libros, invierten más, estudian y se preparan, lo que se refleja en el mayor porcentaje de mujeres estudiantes. Se estima que en el país, el hombre lee más los periódicos, mientras que las mujeres prefieren los libros.
La presidenta de la Cámara Panameña del Libro, Priscilla Delgado, regresó el pasado jueves de Colombia, donde hizo una invitación formal al gobierno de ese país, para que participe con una gran embajada cultural en la II Feria Internacional del Libro que se realizará el próximo año en Panamá, conmemorando el Centenario de la República.
En Colombia, Delgado se reunió con todos los miembros de gobierno que tienen que ver con la parte cultural, quienes se comprometieron a enviar un mundo de riqueza para la II Feria del Libro en Panamá.
Para esa ocasión, Colombia ofrecerá una Exposición de Valles de Botero (primer pintor colombiano), una bienal de arquitectura y una semana de cine colombiano. También pagarán la instalación de más de 300 vallas donde se leerá "Panamá lee a Colombia".
Igualmente se proyectó traer dos ex presidentes colombianos que hayan estado vinculados con el tema de la separación de Panamá de Colombia, la historia y la literatura colombiana. Se presentarán también obras de teatro y un encuentro internacional de cantores de décimas con representantes de los Llanos Orientales de Colombia y de Panamá.
Según Delgado, se evalúa la posibilidad de traer al actual presidente de Colombia para que inaugure la II Feria Internacional del Libro en la capital panameña. Además, la Cámara Colombiana del Libro ha indicado que unos 50 editores de ese país han manifestado su interés en venir a Panamá para tan histórico evento.


También se efectuará una jornada de periodismo y ética con Javier Darío Restrepo, primer periodista colombiano. En la II Feria Internacional del Libro en Panamá "tendremos música, teatro, mimos en la calle, pintura, arquitectura, cine, una presencia cultural total colombiana", subrayó Delgado.

101 años de Panamá América

 
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