Más transparencia, menos incomprensión ciudadana
Uno de los elementos cruciales de la gran batalla que por la democracia y la justicia dio la ciudadanía panameña desde mediados de los años ochenta hasta los hechos lamentables de 1989 fue la tristemente recordada persecución política, amparada en la supuesta existencia de delitos comunes. No a pocos ciudadanos decentes se le endosaron infracciones para aplicarle medidas que en más de una ocasión terminaron en la desaparecida cárcel modelo. La más conocida eran los famosos atentados contra la seguridad del Estado. En el Panamá de hoy, violento e inseguro, una ciudadanía insatisfecha reclama acciones oficiales contundentes contra el crimen organizado, para lo cual el actual gobierno ha dado pasos importantes. El gobierno parece particularmente interesado en acabar con los delitos de cuello blanco, pero sería recomendable que en su persecución las acciones de las autoridades fueran lo más transparentes que sea posible a fin de que la comunidad tuviera en su poder, la argumentación que permita justificar la sanción sin ningún tipo de consideración, al tiempo que garantía de la justeza con que se está actuando.