Más vigilancia en áreas turísticas
La seguridad se ha salido de las manos de las autoridades. Y mientras el Gobierno implementa un plan para hacerle frente, bien haría en colocar entre sus prioridades la atención a las áreas de interés turístico, que constituyen punta de lanza de la industria que es motor de crecimiento. La llamada "zona rosa", de calle Uruguay, Marbella y la Calzada de Amador, por ejemplo, deben convertirse en bastiones de seguridad absoluta, donde nada se mueva, ni nadie respire sin que las autoridades lo sepan. No sólo hay que desplazar más policías, sino también agentes encubiertos e instalar cámaras de vigilancia.
México D.F., por ejemplo, es un desastre de seguridad, salvo en su "zona rosa" turística, repleta de hoteles, restaurantes y sitios de diversión, donde se respira un aire de absoluta tranquilidad. Nadie, por más excesos etílicos, tiene por qué temer no llegar sano y salvo a su lugar de alojamiento, o que algún gatillo alegre lo hiera, mate o asalte.
Viejo San Juan, en Puerto Rico, otrora área de extremada violencia, algo así como nuestro Chorrillo con sus bandas y duelos a tiros, es hoy el lugar más seguro de la isla. Hasta la compra de marcas falsificadas parece segura. Algo similar ocurre en Santo Domingo y toda Cuba. La presencia policial es abrumadora. Y se justifica por los millones de turistas que reciben a través de su cercana zona portuaria.
Las cifras revelan que en el 2007 los turistas gastaron B/ 1,100 millones, o sea, 23% más que el año previo, generando más de 114 mil empleos. Y el 2008 va por igual camino, en vías de romper el récord. ¿Hacen falta más razones para cuidar a la gallina de los huevos de oro?