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Matasiete


Nos queremos referir al incidente suscitado con relación a la separación del director del diario El Universal. Las versiones que han trascendido a la opinión pública son contradictorias y no nos han permitido concebir, en forma diáfana, qué fue lo que ocurrió. Por lo que ha trascendido todo pareciera indicar que se trata de un despido, pero recompensado con un paseo. Tratamos de inquirir información precisa con el ex director de El Universal, pero no tuvimos éxito, pues la casilla de mensajes de su celular estaba llena y ni siquiera pudimos dejar nuestro mensaje.
Nos preocupa lo acaecido, más por la trascendencia social que las consecuencias personales, aunque conocemos de muchos años al principal protagonista y nos da pena lo que le ha acontecido. González de la Lastra, además había ejecutado una labor extraordinaria que ubicó al diario entre los más leídos. Pero como hemos dicho, nos preocupa la derivación social de lo sucedido, pues lo que ha transcendido a la opinión pública es que la cabeza del director del diario El Universal fue solicitada por la Sra. Presidenta, lo que es muy serio si así aconteció. Ella ha salido a aclarar en los medios que no es "matona ni asesina", con lo que nos mostramos de acuerdo, pero lo que acontece es que en este tipo de juego sucio muchas veces son los segundones, los alabarderos, los que rodean al mandatario que, sintiéndose llenos de poder, toman este tipo de actitudes que algunas veces el mismo mandatario desconoce o no conoce con todos los detalles. En el actual régimen, y también en el pasado, son muchos los capaces de esto y de mucho más. Sea quien haya sido el gestor, el hecho es que el director del diario El Universal no funge más como tal y no ha sido por su propia voluntad, pues en la conferencia de prensa que llevó a cabo fue claro al señalar que la Sra. Presidenta es la responsable de su renuncia y de amenazas contra su vida.
González de la Lastra denunció que la presión sobre el diario El Universal existía desde meses atrás dándose el caso de la existencia de una orden de la Sra. Presidenta para que se le quitara la publicidad del gobierno al diario y así ocurrió. Esta es una práctica octogenaria, propia de regímenes dictatoriales para acallar las voces de protesta y acabar con la libertad de prensa.
Si la Presidenta de la República lamenta lo acontecido, como ha declarado, habida cuenta de su experiencia en el exilio y su amor por la libertad de expresión y la democracia, ¿porqué entonces no hace una petición pública a la Junta Directiva del diario El Universal para que su ex director sea reintegrado a su puesto e insta a la Junta Directiva para que mantenga la misma línea de ser un diario "abierto a todas las opiniones, pero controlado por ninguna"?
En la sección de Negocios, página 41A del diario La Prensa del jueves 11 de mayo se habla de la concesión al diario El Universal de los contratos para la impresión de la Gaceta Oficial y de los billetes de la Lotería Nacional. Sería interesante que la Sra. Presidenta también explique al país cómo fueron dadas estas dos concesiones, no vaya a ser que por pura casualidad se trate de contrataciones directas en violación a la ley que exige licitación pública y que en buen castellano pueda entenderse que se trata de un soborno.
Las derivaciones sociales de lo acontecido son enormes pues constituye un retraso, un echar para atrás, en la libertad de prensa de Panamá. La libertad de prensa implica la inmunidad de los medios de comunicación respecto la censura del gobierno. Comprendemos el malestar que deben sentir muchos funcionarios del actual gobierno, ayer oposición, cuando se pone en evidencia su doble discurso y moral. Igualmente cuando se les cuestiona por su proceder, pero no por ello se debe conculcar la libertad de expresión. Lo que procede es corregir, rectificar y enmendar procederes equivocados y no silenciar las voces que dan cuenta de ello.
Del Centro de Recursos Educativos del Instituto Interamericano de Derechos Humanos hemos obtenido reseña en torno a la libertad de expresión que puntualiza, entre otras cosas, que "en el mundo contemporáneo, la expresión y difusión de las ideas, aunque adopte cualesquiera formas, provocan controversias. Las más polémicas y complejas son las que tienen que ver con los medios de comunicación masiva. El enorme alcance cuantitativo de estos medios y su influencia en la opinión de los ciudadanos les otorgan al ejercicio de la libertad y de expresión una dimensión y una consecuencias mucho mayores que en el pasado".
"No obstante, la libertad de opinión y de expresión es uno de los derechos humanos más fundamentales y está también reconocido en los grandes documentos de los derechos humanos como son: La Declaración Universal de Derechos Humanos (ONU, 1948) en el artículo 19; en la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (1948), en el artículo IV y en la Convención Americana sobre Derechos Humanos (1969) en el artículo 13 inciso 1." y más recientemente en la Declaración de Chapultepec firmada por la propia Excelentísima Señora Presidenta de la República.

101 años de Panamá América

 
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