Mayor consulta para la reforma del Seguro
Si damos crédito a lo dicho por altos dignatarios del Ejecutivo, debemos esperar que las reformas a la Caja de Seguro Social sean sometidas a una mayor consulta ciudadana, que la dispensada a la recién aprobada reforma fiscal. Así lo hemos escuchado de la ministra de Vivienda, Balbina Herrera y de su colega de la Presidencia, Ubaldino Real. Si ese fuera el caso, tendría lugar una constructiva doble discusión del proyecto. Uno, fuera de la Asamblea y otro, dentro de su seno.
Ciertamente, la consulta no es garantía de aceptación; pero, al menos, gobernantes y gobernados tendrán, al calor del intercambio de ideas, oportunidad de enriquecer sus respectivas opiniones y, lo que es más importante, de dar su aporte para que salga un mejor proyecto. Al menos algo positivo quedó de la traumática experiencia vivida con las citadas reformas fiscales, de cuya apresurada discusión y aprobación quedó un generalizado sabor a imposición.
No obstante, con la sola consulta, no será suficiente. Es necesario añadir abundante dosis de respeto y tolerancia con las ideas ajenas, además de una gran amplitud de criterio. Debe evitarse a toda costa asumir posturas descalificadoras con quienes disientan de nuestras opiniones, por absurdos que nos parezcan sus criterios. Y cada argumento debe ser rebatido con otro argumento, no con insultos, ni piedras, ni tranques de calles.
Otro detalle esperanzador es que todo indica que el proyecto será discutido con mayor sosiego en el marco de unas sesiones ordinarias de la Asamblea Nacional y no con la prisa de unas sesiones extraordinarias. No otra cosa se merece la institución más venerada por el pueblo panameño, hoy en estado de coma. A fin de cuentas, todos queremos salvarla.
Dentro de las más recientes reflexiones del sector educativo se encuentra el identificar los niveles de importancia del proceso enseñanza-aprendizaje.
Opino, sin restarle la importancia que tienen tanto la educación primaria como la universitaria , que el esfuerzo mayor del Ministerio de Educación y de la recién creada Comisión Nacional de Educación debe concentrarse en la educación secundaria.
Allí mediríamos el producto que fue recibido del proceso anterior-la primaria-y prepararíamos el producto que iría a la última etapa-la universitaria. Además se establecerían, a ese mismo nivel secundario, las más modernas técnicas, conceptos y facilidades pedagógicas y físicas que permitan a Panamá reinsertar , con los ajustes que sugieran las nuevas circunstancias, el "Modelo Centenario " de Eusebio A. Morales y el país pueda "Actualizar El Porvenir" que resultó ser su sentencia más refulgente y perdurable.
Ciertamente, la consulta no es garantía de aceptación; pero, al menos, gobernantes y gobernados tendrán, al calor del intercambio de ideas, oportunidad de enriquecer sus respectivas opiniones y, lo que es más importante, de dar su aporte para que salga un mejor proyecto. Al menos algo positivo quedó de la traumática experiencia vivida con las citadas reformas fiscales, de cuya apresurada discusión y aprobación quedó un generalizado sabor a imposición.
No obstante, con la sola consulta, no será suficiente. Es necesario añadir abundante dosis de respeto y tolerancia con las ideas ajenas, además de una gran amplitud de criterio. Debe evitarse a toda costa asumir posturas descalificadoras con quienes disientan de nuestras opiniones, por absurdos que nos parezcan sus criterios. Y cada argumento debe ser rebatido con otro argumento, no con insultos, ni piedras, ni tranques de calles.
Otro detalle esperanzador es que todo indica que el proyecto será discutido con mayor sosiego en el marco de unas sesiones ordinarias de la Asamblea Nacional y no con la prisa de unas sesiones extraordinarias. No otra cosa se merece la institución más venerada por el pueblo panameño, hoy en estado de coma. A fin de cuentas, todos queremos salvarla.
Dentro de las más recientes reflexiones del sector educativo se encuentra el identificar los niveles de importancia del proceso enseñanza-aprendizaje.
Opino, sin restarle la importancia que tienen tanto la educación primaria como la universitaria , que el esfuerzo mayor del Ministerio de Educación y de la recién creada Comisión Nacional de Educación debe concentrarse en la educación secundaria.
Allí mediríamos el producto que fue recibido del proceso anterior-la primaria-y prepararíamos el producto que iría a la última etapa-la universitaria. Además se establecerían, a ese mismo nivel secundario, las más modernas técnicas, conceptos y facilidades pedagógicas y físicas que permitan a Panamá reinsertar , con los ajustes que sugieran las nuevas circunstancias, el "Modelo Centenario " de Eusebio A. Morales y el país pueda "Actualizar El Porvenir" que resultó ser su sentencia más refulgente y perdurable.