McCain y el poder de la tribu
Las elecciones en Estados Unidos expresan de manera diáfana las contradicciones entre los círculos de poder en ese país, representados a la luz pública por los partidos Demócrata y Republicano. A principios de este año, cuando estaban en su apogeo las primarias demócratas y se veía a Hilary Clinton como la favorita, la aparición súbita del Senador por Illinois, Barack Obama, incorporó un componente de última hora, que en algunos círculos fue percibido como una maniobra astuta y eficaz que podía favorecer a los republicanos. Obama trabajó un discurso populista que cayó bien a los oídos de sectores tradicionalmente desoídos en Estados Unidos. De gris e incoloro, el senador por Illinois se convirtió en una estrella capaz de retar y vencer a la ex Primera Dama. Pero Clinton, no era sólo la primera mujer en aspirar a la presidencia de Estados Unidos, sino la cabeza real de un sector que dentro del "stablihsment" podía disputar con éxito la presidencia a los republicanos. Obama, decían algunos afectos a Clinton, no. Por estos días las encuestas en Estados Unidos comienzan a desinflar la ventaja que tuvo hace algunos meses Obama sobre el candidato presidencial republicano MCain. Curiosa resulta la respuesta ofrecida en una reciente entrevista realizada al ex presidente de Georgia Edward Shevardnadze a raíz de la agresión de Rusia a Georgia. "¿Está satisfecho del respaldo dado por EE. UU.?", preguntó el periodista de El País, y el georgiano respondió: "Ha prometido una ayuda económica enorme y el futuro presidente McCain la cumplirá".