¡Me robaron!
Esta es la época del año en que se registra una inmensa cantidad de pequeños hurtos que exacerba el sentimiento de inseguridad. Es necesario elevar el sentido de alerta de la población para que intensifique las medidas de protección en sus prácticas cotidianas al salir a la calle y, particularmente, si se va de compras. El tipo de prendas que se utiliza, o el tipo de bolso en que se guardan las cosas, deben ser el resultado de una meticulosa reflexión tendiente a reducir los riesgos de caer víctima de los cacos. Las autoridades también deben tomar medidas encaminadas a la prevención, no sólo destacando la presencia de los agentes del orden, sino también ubicándolos en sitios estratégicos en los que la mayor concentración de la población tiene lugar.
También le cabe responsabilidad a dueños y gerentes de locales y centros comerciales. No sólo deben reforzar las medidas de seguridad y vigilancia, sino que deben prestar toda la colaboración a las personas que hayan sido víctimas de un atraco por pequeño que fuese. Sería saludable que todos se esforzaran un poco en recoger información de buena calidad sobre la verdadera cantidad de incidentes delictivos que se reportan, pues sólo hay una cosa peor a que a uno le hurten sus pertenencias en pleno espacio público: el que los demás se esfuercen en ignorarlo. ¿Hacen las autoridades lo suficiente para atender a las víctimas de delitos de menor cuantía?