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Mea culpa y reconciliación


El doctor Ricardo Arias Calderón ha hecho un llamado a los dos más grandes y principales partidos políticos, el PRD y el Arnulfista, para que pidan perdón por sus numerosos errores cometidos. Es una recomendación seria y bien intencionada que, obviamente, persigue abonar a favor de la reconciliación nacional que es un proceso que ha registrado grandes avances desde que el presidente Endara se instaló en la Presidencia tras la invasión norteamericana del 20 de diciembre de 1989. La acogida hasta ahora ha sido fría y cuando no, de un sonoro silencio.
Insistimos en que debe justipreciarse la sugerencia del doctor Arias Calderón porque, de concretarse, podría incluso cerrar el círculo de la reconciliación o al menos acercarse a ello.
De algún modo es menester que completemos ese proceso para poder dedicarnos plenamente como nación a las delicadas tareas de sentar las bases de un nuevo país de cara al nuevo siglo, cuyo amanecer nos sorprende totalmente carentes de objetivos que nos guíen como un todo.
Nos tomó casi un siglo consolidar nuestra soberanía e independencia nacional, simbolizadas en la entrega del Canal a manos panameñas, que una vez conseguido ese objetivo, nos hemos quedado sin metas, desorientados y al garete.
En este sentido, la reconciliación definitva nos permitirá dar este nuevo paso hacia la traza de esos nuevos objetivos, sin distracciones que nos dividan y detengan.
El triste final de la Comisión de la Verdad, llamada a levantar un inventario de los crímenes bajo la dictadura militar, hace tanto más necesario cerrar el círculo de la reconciliación, lo más pronto posible, por el potencial de frustración y revolvimiento del pasado, que tienen los parientes y seres queridos de los desaparecidos del régimen castrense.
La idea era sustituir la ausencia de confesión de los responsables por el informe de la Comisión, puesto que no puede haber perdón y arrepentimiento si antes no se define claramente la falta o, si se quiere, el crimen cometido.
Por eso debe atenderse y dar debida consideración a la citada propuesta que, en otra plano, constituiría un valioso aporte a la paz, en el umbral de un delicado proceso electoral del cual ha de salir el gobierno que iniciará la modernización del Canal, el último gran proyecto de ingeniería mundial.
Pero antes, debemos repasar la historia, no quiera que alguno de los dos protagonistas, en especial el arnulfista, haya olvidado sus propios, y muchos graves errores del presente y del pasado.

101 años de Panamá América

 
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