Médicos cubanos a New Orleans
El título me hizo leer la noticia. Y, así fue: "Un contingente de 1,500 médicos cubanos seguían preparándose para viajar a Estados Unidos a ayudar a las víctimas del huracán Katrina, pese a que Washington no ha aceptado la oferta humanitaria del presidente Fidel Castro que pidió un alto a la enemistad ideológica de cuatro décadas entre La Habana y Washington". El portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, respondió: "Cuando se trata de Cuba, nosotros tenemos un sólo mensaje para Fidel Castro: tiene que ofrecer libertad al pueblo de Cuba".
En momentos como estos, ¿se hizo necesario apoyarse en la palabra libertad? ¿De qué libertad hablaba el representante de la Casa Blanca cuando en su propio país existen desigualdades entre los privilegiados y los negros y pobres? ¿Es que el ejemplo de New Orleans no fue suficiente?
El Departamento de Estado de los Estados Unidos agradeció todas las ofertas de asistencia de los países hermanos y dijo que serían consideradas en base a las necesidades, sin mediar factores políticos, entonces ¿por qué no aceptó la oferta de Cuba? ¿O, es que los médicos cubanos son guerrilleros y asesinos? Cuba envía ayuda médica regularmente a 66 naciones golpeadas por desastres naturales.
Visité New Orleans un par de veces con el sólo propósito de disfrutar de las noches de jazz, únicas en su género. Para mí, el jazz de New Orleans, "es ese lenguaje musical que expresa los ritmos esenciales de la vida humana, es sofisticado y elegante, sabe evocar un beso y narrar sueños. Es una música que serena "el alma atormentada". Y, después de Katrina, ¿cuál es el ritmo esencial de la vida de los desamparados golpeados por el egoísmo de sus gobernantes al no protegerlos antes de presentarse la furia de la naturaleza?
¿Malicia o verdaderamente dolor humano sintió Castro al permitir que médicos cubanos asistan a sus hermanos en desgracia? Prefiero pensar que el sentimiento se fundamentó en el dolor humano. La respuesta de los médicos cubanos para con los desamparados de New Orleans nos hace reflexionar seriamente en el valor crucial de la solidaridad. Por falta de amor el abismo entre privilegiados e indigentes se ensancha de día en día. La inconsciencia y la falta de madurez de algunos cuantos es espantosa. Y, peor aún entre miembros o pueblos de una única familia humana resultan escabrosas y se oponen a la justicia social, a la equidad, a la dignidad de la persona humana y también a la paz social e internacional.
La solidaridad puede derrotar estas diferencias. Así es, un esfuerzo solidario puede acabar con la realidad que se vive hoy día en una ciudad desvastada como New Orleans. En las relaciones internacionales, la solidaridad se convierte en el criterio inspirador de toda forma de cooperación según su naturaleza y su vocación como es el caso de los médicos de cualquier país "generosos defensores de la salud y de la vida, vencedores del dolor y de la muerte".
¿Ha observado usted a dos bailarines experimentados? Todos sus movimientos son obras de arte, con magistrales demostraciones de cooperación y coordinación. Que agradable sería la vida si se pareciera un poco más a tales espectáculos armoniosos y estuviese libre de divisiones, fricciones y conflictos.
Al venir al mundo, el hombre no dispone de todo lo que es necesario para el desarrollo de su vida corporal y espiritual. Necesita de los demás. Ciertamente hay diferencias entre los hombres cuando nos referimos a la edad, a las capacidades físicas, a las aptitudes intelectuales o morales, a las circunstancias en que cada uno se pudo beneficiar, a la distribución de las riquezas, y, a la libertad de los pueblos. Estas diferencias alientan y con frecuencia obligan a las personas a la magnanimidad, a la benevolencia y a la comunicación.
El principio de solidaridad, es sinónimo de amistad o caridad social. Es una exigencia directa de la fraternidad humana y cristiana. Supone también el esfuerzo a favor de un orden social más justo en el que las tensiones puedan ser mejor resueltas, y donde los conflictos encuentren más fácilmente una salida negociada. La solidaridad internacional es una exigencia del orden moral y social. En buena medida, la paz del mundo depende de ella. ¡Es tanto lo que podemos dar a los demás y tanto lo que necesitamos de los demás!
(gemiliani@cableonda.net)
En momentos como estos, ¿se hizo necesario apoyarse en la palabra libertad? ¿De qué libertad hablaba el representante de la Casa Blanca cuando en su propio país existen desigualdades entre los privilegiados y los negros y pobres? ¿Es que el ejemplo de New Orleans no fue suficiente?
El Departamento de Estado de los Estados Unidos agradeció todas las ofertas de asistencia de los países hermanos y dijo que serían consideradas en base a las necesidades, sin mediar factores políticos, entonces ¿por qué no aceptó la oferta de Cuba? ¿O, es que los médicos cubanos son guerrilleros y asesinos? Cuba envía ayuda médica regularmente a 66 naciones golpeadas por desastres naturales.
Visité New Orleans un par de veces con el sólo propósito de disfrutar de las noches de jazz, únicas en su género. Para mí, el jazz de New Orleans, "es ese lenguaje musical que expresa los ritmos esenciales de la vida humana, es sofisticado y elegante, sabe evocar un beso y narrar sueños. Es una música que serena "el alma atormentada". Y, después de Katrina, ¿cuál es el ritmo esencial de la vida de los desamparados golpeados por el egoísmo de sus gobernantes al no protegerlos antes de presentarse la furia de la naturaleza?
¿Malicia o verdaderamente dolor humano sintió Castro al permitir que médicos cubanos asistan a sus hermanos en desgracia? Prefiero pensar que el sentimiento se fundamentó en el dolor humano. La respuesta de los médicos cubanos para con los desamparados de New Orleans nos hace reflexionar seriamente en el valor crucial de la solidaridad. Por falta de amor el abismo entre privilegiados e indigentes se ensancha de día en día. La inconsciencia y la falta de madurez de algunos cuantos es espantosa. Y, peor aún entre miembros o pueblos de una única familia humana resultan escabrosas y se oponen a la justicia social, a la equidad, a la dignidad de la persona humana y también a la paz social e internacional.
La solidaridad puede derrotar estas diferencias. Así es, un esfuerzo solidario puede acabar con la realidad que se vive hoy día en una ciudad desvastada como New Orleans. En las relaciones internacionales, la solidaridad se convierte en el criterio inspirador de toda forma de cooperación según su naturaleza y su vocación como es el caso de los médicos de cualquier país "generosos defensores de la salud y de la vida, vencedores del dolor y de la muerte".
¿Ha observado usted a dos bailarines experimentados? Todos sus movimientos son obras de arte, con magistrales demostraciones de cooperación y coordinación. Que agradable sería la vida si se pareciera un poco más a tales espectáculos armoniosos y estuviese libre de divisiones, fricciones y conflictos.
Al venir al mundo, el hombre no dispone de todo lo que es necesario para el desarrollo de su vida corporal y espiritual. Necesita de los demás. Ciertamente hay diferencias entre los hombres cuando nos referimos a la edad, a las capacidades físicas, a las aptitudes intelectuales o morales, a las circunstancias en que cada uno se pudo beneficiar, a la distribución de las riquezas, y, a la libertad de los pueblos. Estas diferencias alientan y con frecuencia obligan a las personas a la magnanimidad, a la benevolencia y a la comunicación.
El principio de solidaridad, es sinónimo de amistad o caridad social. Es una exigencia directa de la fraternidad humana y cristiana. Supone también el esfuerzo a favor de un orden social más justo en el que las tensiones puedan ser mejor resueltas, y donde los conflictos encuentren más fácilmente una salida negociada. La solidaridad internacional es una exigencia del orden moral y social. En buena medida, la paz del mundo depende de ella. ¡Es tanto lo que podemos dar a los demás y tanto lo que necesitamos de los demás!
(gemiliani@cableonda.net)