Medidas exactas y normas obligatorias
Al haberse intensificado el comercio mundial como parte de la liberalización de los mercados y de la globalización de los países, ha sido necesario fortalecer el uso de medidas exactas que sean valederas en todas partes del mundo.
Las medidas más empleadas inicialmente por ser prácticas y necesarias se refirieron a longitud, capacidad y peso. Con la ampliación de los conocimientos en diversos campos del saber, surgió la necesidad de medir además otros tipos de magnitudes: tiempo, ángulo, velocidad, presión, temperatura, luz, intensidad de sonidos, dureza de cuerpos, fuerza de trabajo y potencia, electricidad, radioactividad, magnetismo, y otras más. Por otra parte, las técnicas modernas exigen instrumentos poderosos y delicados y, por lo tanto, requieren todo tipo de mediciones, inspecciones y análisis.
Todo ello ha originado un fuerte desarrollo en los campos de la metrología (la ciencia de las mediciones) y la normalización (el establecimiento de patrones a seguir), con miras a alcanzar un grado deseado de calidad (la aptitud de satisfacer necesidades expresas).
Esto ha sido un proceso lento y en el que aún falta mucho por hacer. Actualmente la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC), consciente de sus funciones establecidas en la Ley 29 de 1996, reconoce la necesidad de contar con mecanismos de medición para verificar todas las actividades económicas. En este sentido, sin embargo, la CLICAC considera que para que las medidas sean realmente valederas, deben ser conocidas; que para que las normas cumplan su cometido, tienen que ser divulgadas; y que para que algo sea considerado de calidad, tienen que ser identificadas las necesidades que buscan satisfacer.
Para ayudar a que exista un intercambio de información sobre estos temas entre todos los agentes económicos y los consumidores, la CLICAC ha realizado innumerables actividades con el propósito de verificar medidas y armonizar normas. Con su participación, la CLICAC ha reiterado su compromiso de realizar no sólo mediciones sino, además, promover el comercio nacional e internacional, usando la metrología legal como mecanismo de uniformidad. Igualmente, su gestión en la elaboración de normas y promoción de reglamentos técnicos ha sido instrumental para impulsar al Ministerio de Comercio e Industrias y a las otras instancias del gobierno para que realicen lo propio en virtud de sus obligaciones prescritas en la Ley.
Durante la ejecución en 1999 del Operativo "Verifique su peso", la CLICAC dejó constancia una vez más de la importancia que tiene para la economía y para el bienestar del consumidor la implementación de la metrología y la aplicación de las normas. En esa ocasión, la CLICAC detectó desviaciones superiores al 7 por ciento en una gran cantidad de productos empacados, especialmente arroz, poroto, lentejas y cremas alimenticias. Para dar un idea de la magnitud del problema, si asumimos que el consumo promedio mensual de arroz es de 400 mil quintales y que existe una desviación de cinco por ciento, esto se traduce en una "merma" de 400 mil libras en contra del consumidor, o sea más de un millón y medio de balboas por año en contra del bienestar del pueblo. Ahora, imagínese el impacto si incluimos a los otros productos que tuvieron diferencias en el peso tales como azúcar, sal, pastas alimenticias, embutidos, etc., o si el grado de desviación es mayor al cinco por ciento, como de hecho lo fue. Todo esto nos lleva a pensar que, definitivamente, pareciera que existiera un desconocimiento por parte de los productores y distribuidores sobre las normas técnicas, y que el concepto de exactitud en las operaciones fabriles de medición no es muy bien comprendido por los industriales y empacadores, viéndose así directamente afectado el consumidor.
La metrología está relacionada con el comercio, el crecimiento económico y el intercambio de productos. Es por eso que la CLICAC ha dedicado sus recursos para que los productores y comerciantes entiendan que la competitividad no solamente se origina de los adelantos tecnológicos o del liderazgo en costo, sino también del cumplimiento de las medidas exactas. El año pasado, por ejemplo, se exportaron más de 45 millones de cajas banano al exterior, aproximadamente 200 millones de balboas en productos. Imagínese si existiera una diferencia de uno por ciento en el peso de esas cajas; eso representaría más de un millón de balboas de perdidas en divisas para el país. En el otro sentido, nuestro comercio se afectaría si los empaques pesaran menos de lo indicado en las cajas.
Existen algunas fortalezas significativas que permiten a la CLICAC definir algunas responsabilidades en materia de metrología. En primer lugar, en la Ley 29 de 1996 existe la facultad de verificar el mercado para eliminar distorsiones que afecten a los consumidores. También la Constitución la obliga a actuar como responsable del Estado para proteger a los consumidores de las diferencias en pesos y medidas. En este sentido, la CLICAC amplió recientemente su espectro a otras magnitudes, y prueba de ello son los resultados logrados del último operativo en el que se verificaron las especificaciones de los materiales de construcción (arena, piedra y bloques) y donde se encontró que únicamente dos establecimientos comerciales estaban cumpliendo con las medidas y la información establecida en el artículo 31 de la Ley 29. El lema de "promover la equidad del mercado" enmarca la responsabilidad institucional de la CLICAC de realizar calibraciones para asegurar un sistema exacto de medición; de inspeccionar dispositivos de medición en empresas, fábricas y establecimientos comerciales; de verificar productos empacados, contenido neto, etiquetado; de entrenar a inspectores en mediciones; y de promover reglamentos técnicos que aseguren la transparencia de las normas para los productos.
En este escenario de alarmantes resultados, la CLICAC ha progresado desde la realización de una simple verificación de medidas hasta alcanzar la etapa de intercambiar información con los agentes económicos que permita promover la competencia y el comercio, y reitera que la conformidad voluntaria con normas promueve la eficiencia de los mercados. No es ningún secreto que mediante las normas y la metrología, los proveedores y los consumidores pueden ponerse de acuerdo en un conjunto de atributos, pruebas y mediciones, para que las mismas puedan satisfacer sus requerimientos. Estas normas simplifican la actividad comercial y estimulan la innovación, particularmente si están fundamentadas en la mejoría del desempeño, en lugar de ser prescriptivas.
La CLICAC considera evidente e imprescindible contar con normas y reglamentos técnicos de uso obligatorio, y reconoce que, puesto que las normas tienen por objeto satisfacer las necesidades de los consumidores y proveedores, existen razones válidas para que las diferencias locales, nacionales y regionales sean tomadas en cuenta. Por ejemplo, diferencias en las condiciones climáticas y telúricas nos hacen pensar que deben existir diferentes normas en materias de construcción, tanto en Panamá como en Japón.
Por lo tanto, la capacidad de medición está sustentada en las disposiciones de la Ley 29 de 1996, la Ley 23 de 1997 y en los preceptos de la Organización Mundial de Comercio, y se desarrolla como resultado de la realización de actividades tendientes a mejorar la eficiencia y la confianza, así como también en aquellas que promueven el comercio. Mientras que la capacidad debe ser consistente a nivel global, es de esperarse que persistan las diferencias culturales y regionales en el desarrollo de actividades para promover la confianza y la eficiencia. Aún así, debemos luchar para fomentar el espíritu metrológico, tanto como sea apropiado, en beneficio del comercio nacional y mundial.
Las medidas más empleadas inicialmente por ser prácticas y necesarias se refirieron a longitud, capacidad y peso. Con la ampliación de los conocimientos en diversos campos del saber, surgió la necesidad de medir además otros tipos de magnitudes: tiempo, ángulo, velocidad, presión, temperatura, luz, intensidad de sonidos, dureza de cuerpos, fuerza de trabajo y potencia, electricidad, radioactividad, magnetismo, y otras más. Por otra parte, las técnicas modernas exigen instrumentos poderosos y delicados y, por lo tanto, requieren todo tipo de mediciones, inspecciones y análisis.
Todo ello ha originado un fuerte desarrollo en los campos de la metrología (la ciencia de las mediciones) y la normalización (el establecimiento de patrones a seguir), con miras a alcanzar un grado deseado de calidad (la aptitud de satisfacer necesidades expresas).
Esto ha sido un proceso lento y en el que aún falta mucho por hacer. Actualmente la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC), consciente de sus funciones establecidas en la Ley 29 de 1996, reconoce la necesidad de contar con mecanismos de medición para verificar todas las actividades económicas. En este sentido, sin embargo, la CLICAC considera que para que las medidas sean realmente valederas, deben ser conocidas; que para que las normas cumplan su cometido, tienen que ser divulgadas; y que para que algo sea considerado de calidad, tienen que ser identificadas las necesidades que buscan satisfacer.
Para ayudar a que exista un intercambio de información sobre estos temas entre todos los agentes económicos y los consumidores, la CLICAC ha realizado innumerables actividades con el propósito de verificar medidas y armonizar normas. Con su participación, la CLICAC ha reiterado su compromiso de realizar no sólo mediciones sino, además, promover el comercio nacional e internacional, usando la metrología legal como mecanismo de uniformidad. Igualmente, su gestión en la elaboración de normas y promoción de reglamentos técnicos ha sido instrumental para impulsar al Ministerio de Comercio e Industrias y a las otras instancias del gobierno para que realicen lo propio en virtud de sus obligaciones prescritas en la Ley.
Durante la ejecución en 1999 del Operativo "Verifique su peso", la CLICAC dejó constancia una vez más de la importancia que tiene para la economía y para el bienestar del consumidor la implementación de la metrología y la aplicación de las normas. En esa ocasión, la CLICAC detectó desviaciones superiores al 7 por ciento en una gran cantidad de productos empacados, especialmente arroz, poroto, lentejas y cremas alimenticias. Para dar un idea de la magnitud del problema, si asumimos que el consumo promedio mensual de arroz es de 400 mil quintales y que existe una desviación de cinco por ciento, esto se traduce en una "merma" de 400 mil libras en contra del consumidor, o sea más de un millón y medio de balboas por año en contra del bienestar del pueblo. Ahora, imagínese el impacto si incluimos a los otros productos que tuvieron diferencias en el peso tales como azúcar, sal, pastas alimenticias, embutidos, etc., o si el grado de desviación es mayor al cinco por ciento, como de hecho lo fue. Todo esto nos lleva a pensar que, definitivamente, pareciera que existiera un desconocimiento por parte de los productores y distribuidores sobre las normas técnicas, y que el concepto de exactitud en las operaciones fabriles de medición no es muy bien comprendido por los industriales y empacadores, viéndose así directamente afectado el consumidor.
La metrología está relacionada con el comercio, el crecimiento económico y el intercambio de productos. Es por eso que la CLICAC ha dedicado sus recursos para que los productores y comerciantes entiendan que la competitividad no solamente se origina de los adelantos tecnológicos o del liderazgo en costo, sino también del cumplimiento de las medidas exactas. El año pasado, por ejemplo, se exportaron más de 45 millones de cajas banano al exterior, aproximadamente 200 millones de balboas en productos. Imagínese si existiera una diferencia de uno por ciento en el peso de esas cajas; eso representaría más de un millón de balboas de perdidas en divisas para el país. En el otro sentido, nuestro comercio se afectaría si los empaques pesaran menos de lo indicado en las cajas.
Existen algunas fortalezas significativas que permiten a la CLICAC definir algunas responsabilidades en materia de metrología. En primer lugar, en la Ley 29 de 1996 existe la facultad de verificar el mercado para eliminar distorsiones que afecten a los consumidores. También la Constitución la obliga a actuar como responsable del Estado para proteger a los consumidores de las diferencias en pesos y medidas. En este sentido, la CLICAC amplió recientemente su espectro a otras magnitudes, y prueba de ello son los resultados logrados del último operativo en el que se verificaron las especificaciones de los materiales de construcción (arena, piedra y bloques) y donde se encontró que únicamente dos establecimientos comerciales estaban cumpliendo con las medidas y la información establecida en el artículo 31 de la Ley 29. El lema de "promover la equidad del mercado" enmarca la responsabilidad institucional de la CLICAC de realizar calibraciones para asegurar un sistema exacto de medición; de inspeccionar dispositivos de medición en empresas, fábricas y establecimientos comerciales; de verificar productos empacados, contenido neto, etiquetado; de entrenar a inspectores en mediciones; y de promover reglamentos técnicos que aseguren la transparencia de las normas para los productos.
En este escenario de alarmantes resultados, la CLICAC ha progresado desde la realización de una simple verificación de medidas hasta alcanzar la etapa de intercambiar información con los agentes económicos que permita promover la competencia y el comercio, y reitera que la conformidad voluntaria con normas promueve la eficiencia de los mercados. No es ningún secreto que mediante las normas y la metrología, los proveedores y los consumidores pueden ponerse de acuerdo en un conjunto de atributos, pruebas y mediciones, para que las mismas puedan satisfacer sus requerimientos. Estas normas simplifican la actividad comercial y estimulan la innovación, particularmente si están fundamentadas en la mejoría del desempeño, en lugar de ser prescriptivas.
La CLICAC considera evidente e imprescindible contar con normas y reglamentos técnicos de uso obligatorio, y reconoce que, puesto que las normas tienen por objeto satisfacer las necesidades de los consumidores y proveedores, existen razones válidas para que las diferencias locales, nacionales y regionales sean tomadas en cuenta. Por ejemplo, diferencias en las condiciones climáticas y telúricas nos hacen pensar que deben existir diferentes normas en materias de construcción, tanto en Panamá como en Japón.
Por lo tanto, la capacidad de medición está sustentada en las disposiciones de la Ley 29 de 1996, la Ley 23 de 1997 y en los preceptos de la Organización Mundial de Comercio, y se desarrolla como resultado de la realización de actividades tendientes a mejorar la eficiencia y la confianza, así como también en aquellas que promueven el comercio. Mientras que la capacidad debe ser consistente a nivel global, es de esperarse que persistan las diferencias culturales y regionales en el desarrollo de actividades para promover la confianza y la eficiencia. Aún así, debemos luchar para fomentar el espíritu metrológico, tanto como sea apropiado, en beneficio del comercio nacional y mundial.