Medidas positivas en el IFARHU
Una de sus principales actividades es conceder financiamientos para la educación de nacionales, quienes se comprometen a pagarlos una vez inicien labores productivas. Según cifras divulgadas recientemente, el IFARHU cuenta actualmente con 36,184 prestatarios que adeudan a la institución poco más de cien millones de balboas, de los cuales 13,500 abonan regularmente a sus cuentas.
El 37% del total de prestatarios que está al día con la institución representa poco menos del 90% adeudado. Eso significa que gran parte de su cartera está al corriente; sin embargo, el resto del 73% de los prestatarios adeuda poco más de diez millones de balboas. Entre ellos, hay casi mil personas que el IFARHU tiene clasificadas como desaparecidas, las cuales probablemente en su mayoría se han quedado en el extranjero.
El director del IFARHU, Anel Adames, dio a conocer que adelantan esfuerzos significativos dirigidos a mejorar la cobranza y limpiar las cuentas por cobrar de la institución, con miras a garantizar sus operaciones. Este año, se han embargado 95 cuentas bancarias, 293 salarios, 98 vehículos y 86 fincas, además de los múltiples arreglos de pago que han tenido que convenir, habida cuenta de la situación económica. Las medidas son acertadas toda vez que unos cuantos "mala paga" no deben poner en peligro una institución creada para mejorar la educación nacional.
Pero parece que los esfuerzos de la institución de limpiar la cartera y cobrar los créditos pendientes han distraído la atención a la actividad principal de otorgar préstamos. En el presupuesto para este año, en el cual se le asignó a la institución unos 50 millones de balboas, entre las metas se incluyó colocar 3,500 préstamos, pero en lo que va del año sólo se han otorgado aproximadamente 700 de éstos. El director atribuye esta limitada actividad a la situación económica del panameño común, la cual, en plena contracción, no le permite ser fiador o garantes de la deuda.
Pero precisamente en estos momentos, en que muchos panameños han perdido sus trabajos, instituciones como el IFARHU debe redoblar esfuerzos para mejorar su capacitación, en vez de concentrarse únicamente en los recién graduados. Mientras buscan trabajo, estos panameños pueden aprovechar su tiempo para refrescar conceptos aprendidos pero olvidados o aprender nuevas materias. La institución debe depurar su cartera pero no puede desatender su mandato legal, el cual, en estos momentos, puede llenar un importante vacío.
El 37% del total de prestatarios que está al día con la institución representa poco menos del 90% adeudado. Eso significa que gran parte de su cartera está al corriente; sin embargo, el resto del 73% de los prestatarios adeuda poco más de diez millones de balboas. Entre ellos, hay casi mil personas que el IFARHU tiene clasificadas como desaparecidas, las cuales probablemente en su mayoría se han quedado en el extranjero.
El director del IFARHU, Anel Adames, dio a conocer que adelantan esfuerzos significativos dirigidos a mejorar la cobranza y limpiar las cuentas por cobrar de la institución, con miras a garantizar sus operaciones. Este año, se han embargado 95 cuentas bancarias, 293 salarios, 98 vehículos y 86 fincas, además de los múltiples arreglos de pago que han tenido que convenir, habida cuenta de la situación económica. Las medidas son acertadas toda vez que unos cuantos "mala paga" no deben poner en peligro una institución creada para mejorar la educación nacional.
Pero parece que los esfuerzos de la institución de limpiar la cartera y cobrar los créditos pendientes han distraído la atención a la actividad principal de otorgar préstamos. En el presupuesto para este año, en el cual se le asignó a la institución unos 50 millones de balboas, entre las metas se incluyó colocar 3,500 préstamos, pero en lo que va del año sólo se han otorgado aproximadamente 700 de éstos. El director atribuye esta limitada actividad a la situación económica del panameño común, la cual, en plena contracción, no le permite ser fiador o garantes de la deuda.
Pero precisamente en estos momentos, en que muchos panameños han perdido sus trabajos, instituciones como el IFARHU debe redoblar esfuerzos para mejorar su capacitación, en vez de concentrarse únicamente en los recién graduados. Mientras buscan trabajo, estos panameños pueden aprovechar su tiempo para refrescar conceptos aprendidos pero olvidados o aprender nuevas materias. La institución debe depurar su cartera pero no puede desatender su mandato legal, el cual, en estos momentos, puede llenar un importante vacío.