Medios del gobierno, medios de oposición
En el umbral de asumir el poder un nuevo gobierno, se plantea si todos los medios debemos seguir la misma política de objetividad y neutralidad en materia política o si, como de costumbre, debe alguno servir de canal de comunicación de los puntos de vistas del gobierno. En nuestro país, tradicionalmente, al menos un medio escrito ha asumido por una razón u otra este papel.
Reconocemos que la búsqueda de la verdad y de la objetividad son ideales con los cuales los periodistas y los medios debemos estar comprometidos. Sin embargo, ha nuestro juicio, no hay un necesario divorcio entre esos valores y servir como canal de manifestación de determinadas ideas y posiciones, en este caso, de la administración de turno.
Por eso, no comulgamos con quienes opinan que es pecaminoso que los medios de comunicación " representen " intereses de sus dueños o de ciertos sectores económicos y sociales. Esa es una realidad inevitable y hasta sana. La libertad de prensa no está necesariamente amenazada por eso, en la medida en que en democracia se permita y facilite la existencia de diversidad de medios, cada uno con sus tendencias.
La constante queja de todas las administraciones del Estado, en el sentido de que los medios sólo damos espacios a las críticas y a las opiniones negativas, sin reconocer lo bueno que hacen, no es válida. Si algo tienen que decir, que paguen por el espacio o tengan su propio medio, sin cuartar a los demás, de signos distintos.
En consecuencia, no vemos inconveniente en que el Gobierno cuente con medios afines y hasta propios. Es más, el público mismo se vería beneficiado en la diversidad de opiniones, a su libre y soberana elección. Además, siempre hay el riesgo totalitario que un Estado sin medios propios siempre estará tentado a tomar los ajenos.
Expreso los mejores deseos hacia el gobierno que se iniciará el 1º de septiembre, no sin advertirle que hay muchas nubes que se acumulan en el cielo istmeño y que anuncian tempestades para las cuales debemos estar preparados y dispuestos a aportar nuestro grano de arena, por insignificante que sea la contribución. Porque, después de Dios, nada es más importante que nuestro Panamá.
Reconocemos que la búsqueda de la verdad y de la objetividad son ideales con los cuales los periodistas y los medios debemos estar comprometidos. Sin embargo, ha nuestro juicio, no hay un necesario divorcio entre esos valores y servir como canal de manifestación de determinadas ideas y posiciones, en este caso, de la administración de turno.
Por eso, no comulgamos con quienes opinan que es pecaminoso que los medios de comunicación " representen " intereses de sus dueños o de ciertos sectores económicos y sociales. Esa es una realidad inevitable y hasta sana. La libertad de prensa no está necesariamente amenazada por eso, en la medida en que en democracia se permita y facilite la existencia de diversidad de medios, cada uno con sus tendencias.
La constante queja de todas las administraciones del Estado, en el sentido de que los medios sólo damos espacios a las críticas y a las opiniones negativas, sin reconocer lo bueno que hacen, no es válida. Si algo tienen que decir, que paguen por el espacio o tengan su propio medio, sin cuartar a los demás, de signos distintos.
En consecuencia, no vemos inconveniente en que el Gobierno cuente con medios afines y hasta propios. Es más, el público mismo se vería beneficiado en la diversidad de opiniones, a su libre y soberana elección. Además, siempre hay el riesgo totalitario que un Estado sin medios propios siempre estará tentado a tomar los ajenos.
Expreso los mejores deseos hacia el gobierno que se iniciará el 1º de septiembre, no sin advertirle que hay muchas nubes que se acumulan en el cielo istmeño y que anuncian tempestades para las cuales debemos estar preparados y dispuestos a aportar nuestro grano de arena, por insignificante que sea la contribución. Porque, después de Dios, nada es más importante que nuestro Panamá.