Meditemos sobre nuestras acciones
Un día que acababa de escampar, me dispuse a observar la tarde; me di cuenta que en la vía Ricardo J. Alfaro (Tumba Muerto) pasan muchos autos, como en varios lugares de Panamá.
De pronto, mientras componía una canción, el estruendo de un camión chocando contra un autobús, al que gracias a Dios, no transportaba pasajeros, me entretuvo, y me dio por escribir esto.
Se preguntarán qué tiene que ver esto con el choque. Aún no puedo olvidar cómo aquel troquero se dirigió al conductor del autobús, con un lenguaje (si se le puede llamar así) no muy apropiado, aún cuando era él quien tenía la culpa.
Sentémonos de 10 a 15 minutos del día a conversar con nosotros mismos y con nuestra gente.
Yo me encuentro muy feliz, porque sé que Dios me ama, al igual que usted.
Y quiero que sepan todos que no soy, ni me creo perfecto, soy como su vecino, su familiar lejano y como usted, con defectos.
De pronto, mientras componía una canción, el estruendo de un camión chocando contra un autobús, al que gracias a Dios, no transportaba pasajeros, me entretuvo, y me dio por escribir esto.
Debemos crear conciencia.
Porque no nos entendemos.
Porque no podemos seguir así.
Porque no hay comunicación familiar.
Se preguntarán qué tiene que ver esto con el choque. Aún no puedo olvidar cómo aquel troquero se dirigió al conductor del autobús, con un lenguaje (si se le puede llamar así) no muy apropiado, aún cuando era él quien tenía la culpa.
Sentémonos de 10 a 15 minutos del día a conversar con nosotros mismos y con nuestra gente.
Yo me encuentro muy feliz, porque sé que Dios me ama, al igual que usted.
Y quiero que sepan todos que no soy, ni me creo perfecto, soy como su vecino, su familiar lejano y como usted, con defectos.