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Megapuerto en Farfán


El mero hecho de que al menos diez grandes empresas navieras estén interesadas en participar en la construcción del megapuerto de Farfán, proyecto del gobierno de Torrijos, nos llena de optimismo. No tanto por los 10 mil empleos que se generarán durante tres o cuatro años años que duren las obras, sino por los miles de nuevos puestos de trabajo permanente que requerirá el puerto y las empresas colaterales una vez esté operando.
En efecto, hasta ahora han mostrado interés, entre otras, las empresas Cosco de China, Evergreen de Taiwan, CDM de Francia, AWK de Japón, APM de Dinamarca, PCA de Singapur, las que están requiriendo información y han enviado observadores al lugar.
Para el próximo enero está prevista la licitación internacional para construir y operar la obra por un término inicial de 25 años más un período igual de prórroga. El puerto se destinará al manejo de carga por contenedores. Se habla de una inversión de B/. 600 millones en un área pauperizada y densamente poblada, que bien puede ser la solución definitiva de los problemas sociales de todo Panamá Oeste, especialmente de Arraiján.
Pero se requiere actuar ya para que los residentes del lugar puedan aprovechar al máximo esta oportunidad de salir de la pobreza. El INAFORP va a tener que ir pensando en establecer una agencia bien dotada en Farfán para ir entrenando a la mano de obra que trabajará en la construcción y en la operación del puerto, incluyendo la enseñanza del idioma inglés. Afortunadamente, la duración de los trabajos dan el tiempo suficiente. Pero no podemos dormirnos sobre los laureles porque, de lo contario, la falta local de trabajadores especializados será suplida con extranjeros; lo cual de por sí no es malo; pero lo ideal es que fueran nacionales. Hay que incorporar también al esfuerzo a la Escuela Náutica, a la Universidad Especializada de las Américas y otros centros privados y donar becas para el extranjero.
La obra caerá al pelo a los futuros desarrolladores de Howard, que tendrán otra opción para exportar sus productos, ahora a través de un puerto ubicado justo al lado, con la ventaja de una mayor capacidad de muellaje y rapidez de atención de los barcos dado que su entrada y salida no tendrá que alternarnarse con el paso de los buques por el Canal, como ocurre con el puerto de Balboa, con el que, sin embargo, será, más que competidor, complementario, dado que el de Balboa recibe más que contenedores y cuenta con la inmediatez de servicio para los barcos que transitan el Canal.

101 años de Panamá América

 
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