Mejor sanción a Cuba: que pierda Chávez
Una derrota de Chávez en el referendo revocatorio del 15 de agosto sería un golpe para el populismo latinoamericano. Lula ha tenido la suficiente astucia de hablar mucho y acordar poco con el populista venezolano.
Kirchner también ha mantenido una estrecha amistad, pero sin descuidar totalmente a la oposición y, entonces, probablemente lo único que pierda sea su sueño de una multinacional petrolera estatal, Petroamérica. Pero quien perdería mucho es Fidel Castro. Venezuela provee a Cuba el 25% del petróleo que consume. A cambio, Cuba envía miles de médicos, maestros, entrenadores de deportes y una sospechosa horda de asesores políticos y de inteligencia.
Algunos miembros de la oposición prometen terminar con todo eso. Otros aseguran que, algunas ""misiones"" que proveen cuidados básicos de salud y alfabetización en los barrios pobres, los ""verdaderos programas sociales"", serán protegidos aunque Chávez pierda.
Venezuela se ha convertido en el principal socio de Cuba, en base a subsidios petroleros anuales de 1,000 millones de dólares a la isla.
Venezuela mantiene acuerdos con varias naciones de la Cuenca del Caribe para proveer petróleo a precios reducidos, pero sólo Cuba tiene permiso para revender ese petróleo.
Aunque ahora, Fidel Castro, espera el resultado de los análisis geológicos que le darán los ingenieros de Repsol-YPF. Si son positivos, Cuba tiene la esperanza de obtener petróleo suficiente como para autoabastecerse y dejar de sufrir de escasez por primera vez desde que cayó la Unión Soviética, que era su mayor proveedor.
La empresa española Repsol-YPF rentó una plataforma petrolera por 195,000 dólares diarios y desde hace más de un mes explora a unas cien millas marinas de la costa cubana en el Golfo de México.
Los técnicos prometieron que durante agosto tendrían un estudio preliminar que determinará si sigue o no la exploración y si varias otras empresas extranjeras comienzan a trabajar.
Irónicamente, una de las más interesadas en el proyecto es Halliburton, compañía que presidió el vicepresidente norteamericano Dick Cheney. Otro cambio es que La Habana afirmó estar dispuesta a abrir el mercado a las inversiones extranjeras, incluidas las de Estados Unidos.
Así "Las sanciones se romperán en mil pedazos si las petroleras estadounidenses huelen el olor rancio del petróleo", asegura Larry Goldstein de la Petroleum Industry Research Fundation.
Castro ha caído en diferentes cesaciones de pago a pesar de los generosos términos del acuerdo con Chávez y la deuda con PDVSA, la petrolera estatal venezolana.
Cuba le debe a Venezuela más de 800 millones de dólares por petróleo, deuda que el gobierno cubano encontraría muy difícil de pagar si Chávez es derrocado. El fin a esos subsidios pondría la soga al cuello a la economía cubana y al gobierno de Castro.
Cuando terminaron los subsidios soviéticos a Cuba en 1992, que se estimaban entre 4 y 5 mil millones de dólares anuales, se creó una crisis económica que obligó a Castro a adoptar algunas políticas de mercado, abrió las puertas al turismo y legalizó el uso de dólares.
Pero a Cuba no sólo le reclamará Venezuela. A la Argentina, el segundo mayor acreedor, le adeuda unos 1,900 millones de dólares.
Esa deuda fue contraída durante el último gobierno de Perón, en 1974, que exportó partes de automóviles y maquinaria argentina sin recibir contraprestación, lo cual se repitió bajo el gobierno de Raúl Alfonsín, diez años después.
Además, Cuba está en cesación de pagos con Japón, España, Francia, Gran Bretaña, Sudáfrica, Chile y México, entre otros. Según el Banco Central de Cuba, la deuda pública asciende a 13 mil millones de dólares, además de varios miles de millones de créditos comerciales en renegociación y unos 20 mil millones adeudados a Rusia.
Esto es además de los 6,300 millones de dólares de reclamos de ciudadanos americanos, así como un desconocido aunque importante pasivo con cubanos, cuyas propiedades fueron confiscadas por el gobierno comunista.
*Miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE (Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas). © www.aipenet.com
Kirchner también ha mantenido una estrecha amistad, pero sin descuidar totalmente a la oposición y, entonces, probablemente lo único que pierda sea su sueño de una multinacional petrolera estatal, Petroamérica. Pero quien perdería mucho es Fidel Castro. Venezuela provee a Cuba el 25% del petróleo que consume. A cambio, Cuba envía miles de médicos, maestros, entrenadores de deportes y una sospechosa horda de asesores políticos y de inteligencia.
Algunos miembros de la oposición prometen terminar con todo eso. Otros aseguran que, algunas ""misiones"" que proveen cuidados básicos de salud y alfabetización en los barrios pobres, los ""verdaderos programas sociales"", serán protegidos aunque Chávez pierda.
Venezuela se ha convertido en el principal socio de Cuba, en base a subsidios petroleros anuales de 1,000 millones de dólares a la isla.
Venezuela mantiene acuerdos con varias naciones de la Cuenca del Caribe para proveer petróleo a precios reducidos, pero sólo Cuba tiene permiso para revender ese petróleo.
Aunque ahora, Fidel Castro, espera el resultado de los análisis geológicos que le darán los ingenieros de Repsol-YPF. Si son positivos, Cuba tiene la esperanza de obtener petróleo suficiente como para autoabastecerse y dejar de sufrir de escasez por primera vez desde que cayó la Unión Soviética, que era su mayor proveedor.
La empresa española Repsol-YPF rentó una plataforma petrolera por 195,000 dólares diarios y desde hace más de un mes explora a unas cien millas marinas de la costa cubana en el Golfo de México.
Los técnicos prometieron que durante agosto tendrían un estudio preliminar que determinará si sigue o no la exploración y si varias otras empresas extranjeras comienzan a trabajar.
Irónicamente, una de las más interesadas en el proyecto es Halliburton, compañía que presidió el vicepresidente norteamericano Dick Cheney. Otro cambio es que La Habana afirmó estar dispuesta a abrir el mercado a las inversiones extranjeras, incluidas las de Estados Unidos.
Así "Las sanciones se romperán en mil pedazos si las petroleras estadounidenses huelen el olor rancio del petróleo", asegura Larry Goldstein de la Petroleum Industry Research Fundation.
Castro ha caído en diferentes cesaciones de pago a pesar de los generosos términos del acuerdo con Chávez y la deuda con PDVSA, la petrolera estatal venezolana.
Cuba le debe a Venezuela más de 800 millones de dólares por petróleo, deuda que el gobierno cubano encontraría muy difícil de pagar si Chávez es derrocado. El fin a esos subsidios pondría la soga al cuello a la economía cubana y al gobierno de Castro.
Cuando terminaron los subsidios soviéticos a Cuba en 1992, que se estimaban entre 4 y 5 mil millones de dólares anuales, se creó una crisis económica que obligó a Castro a adoptar algunas políticas de mercado, abrió las puertas al turismo y legalizó el uso de dólares.
Pero a Cuba no sólo le reclamará Venezuela. A la Argentina, el segundo mayor acreedor, le adeuda unos 1,900 millones de dólares.
Esa deuda fue contraída durante el último gobierno de Perón, en 1974, que exportó partes de automóviles y maquinaria argentina sin recibir contraprestación, lo cual se repitió bajo el gobierno de Raúl Alfonsín, diez años después.
Además, Cuba está en cesación de pagos con Japón, España, Francia, Gran Bretaña, Sudáfrica, Chile y México, entre otros. Según el Banco Central de Cuba, la deuda pública asciende a 13 mil millones de dólares, además de varios miles de millones de créditos comerciales en renegociación y unos 20 mil millones adeudados a Rusia.
Esto es además de los 6,300 millones de dólares de reclamos de ciudadanos americanos, así como un desconocido aunque importante pasivo con cubanos, cuyas propiedades fueron confiscadas por el gobierno comunista.
*Miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE (Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas). © www.aipenet.com