“Mejor tarde que nunca…”
“Mejor tarde que nunca… compadre”, reza un refrán utilizado frecuentemente en el argot popular, igual que “Nunca es tarde cuando la dicha es buena“; pero ello surte efecto para el consuelo de los aquejados de pequeñas e irrelevantes congojas, mas no para la masa de irredentos panameños que sufren en carne viva los múltiples efectos que la desidia e indolencia gubernamental les ha ocasionado.
El gobierno actual ha incumplido un sinnúmero de significativas promesas de campaña; resultando controversial y contradictorio, pues como puede palparse, en vez de ”cero corrupción” “un cerro de corrupción”, como sentenció un famoso personaje de la contienda política. Y es que aquello de “Cero Corrupción”, usado como lema de campaña, constituyó una frase hueca -vacía (capturadora de ingenuos electores) que nadie sensato podría ponderar, mucho menos utilizar, sin que se le descargara en el rostro de manera estrepitosa, como ha sucedido.
Claro que no son únicamente los problemas de corrupción o desempleo los que colocan al gobierno actual en uno de los peores sitiales de los últimos lustros de administración gubernamental. Así le percibe un número mayoritario de panameñ(as), incluidos aquellos que no pertenecemos a partido político alguno: por consiguiente, no nos mueven intereses partidarios que sesguen la percepción.
Se trata, además, de la falta de resolución y voluntad para establecer una política educativa a tono con las demandas y exigencias crecientes ,de un mundo cambiante y distinto: ”ancho y ajeno”, en donde lo único permanente es el cambio.
A pesar de las muliplicidad de comisiones creadas, bajo la presión de la sociedad civil, en torno al tema de la salud, los resultado distan mucho de responder a las necesidades reales de nuestra población, sobre todo aquella cuyos ingresos les impiden alcanzar alternativas preventivas o curativas privadas. De hecho, enfermedades que se habían ausentado de nuestro país como efecto de un adecuado saneamiento ambiental, hoy retornan con saldos vitales desfavorables, tales como el dengue, la malaria y el hanta virus, para mencionar algunas.
Qué decir de la violencia e inseguridad ciudadana; la mora judicial, el encarecimiento de la canasta básica, el pésimo transporte y muchos problemas más que a unos meses de fenecer el presente periodo, de manera maratónica y desesperada, “intentan resolver”; olvidando que en política no cabe aquello de que “Mejor tarde que nunca”.
A estas altura del partido, los votos están definidos y no es el aumento a 50 años de pena (tamaña insensatez) por crímenes cometidos o el constante emparchamiento de calles, avenidas y carreteras, lo que cambiará el panorama. ¿Por qué no lo hicieron antes…? Las asignaturas pendientes con el pueblo y sus necesidades les pronostican un rotundo fracaso. !Qué lástima!