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¿Mejorará el transporte colectivo?


Los sistemas de transporte de Panamá, están recibiendo importante cambios benéficos que son precisos reconocer. En el pasado dependían, muchos de ellos, de intereses extranjeros, sin que el país pudiera exigirles condiciones limitantes. En el sector marino, al estar el Canal y ambos puertos terminales en manos de Estados Unidos, estábamos atados de manos frente a un monopolio, sin interés alguno en servir a Panamá. El sistema aéreo dependía de la logística que convenía a las empresas internacionales, que fijaban sus centros de operación en sus respectivos países. El ferrocarril, en poder de los americanos, era la única excepción, ya que prestaba servicios eficientes para todos.
El transporte terrestre colectivo, que sí estaba en su mayoría en manos de panameños, prestaba un servicio bastante eficiente y aceptable, a través de varias empresas - favorecidas, sin duda por intereses políticos - hasta que intervino el famoso "proceso revolucionario" y disolviera las empresas privadas que prestaban el servicio público de transporte, para traspasarlo a individuos y a sindicatos, politizando uno de los más importante servicios que demanda toda comunidad: un sistema de transporte seguro, confiable, eficiente y suficiente. A partir de esos años, unos cuantos personajes fueron obteniendo mayor influencia y poder, logrando acumular gran número de "cupos" que reforzaron cada vez su capacidad de manejo del sector transporte. Hemos visto cómo los que manejan los autobuses son sólo palancas, que sin regularizar su condición de empleados, trabajan agotantes jornadas para lograr un magno sustento, mientras que los dueños de autobuses y cupos, obtienen las ganancias del servicio. Esta injusta situación ha explotado, provocando difíciles momentos a la comunidad, sin que se haya logrado ordenar el sector. No obstante, quiero resaltar una serie de hechos que están cambiando favorablemente las condiciones del transporte colectivo, marino, aéreo y aún en el terrestre, especialmente en la región metropolitana, que nos hacen mirar el futuro con actitud positiva y esperanzadora.
Panamá ya ha logrado ser reconocida internacionalmente por tener los más eficientes, modernos y exitosos "Hubs" (posiciones céntricas de distribución) de Carga Marítima de Latinoamérica. Esto se debe, sin duda, a la visión de empresarios que han sabido aprovechar las ventajas comparativas del país, tales como su localización estratégica, la convergencia de rutas marítimas y la oportunidad que brindó la reversión del Canal y áreas aledañas para la modernización y desarrollo de los puertos. En el transporte aéreo, la línea de bandera nacional ha impulsado la consolidación del "Hub" de pasajeros de las Américas. Hoy COPA viaja a muchísimos países, con un buen sistema de intercambio en Panamá, que favorece a todas las naciones cercanas.
La ARI, junto a sus consultores, impulsa la creación de un "Hub" de carga aérea en Howard, que según expertos, es el proyecto más importante del país, después de la construcción del Canal. De igual forma que en el marítimo, se apuesta en este sector a la convergencia de rutas hacia un gran centro de operaciones y a un esquema de redistribución ágil y eficiente.
El mes entrante, según se anunció, inicia sus operaciones el tren transístmico, que ofrecerá una opción más segura y tranquila, que rebajará el estrés que causa el manejar por la actual carretera. Sus pasajeros disfrutarán del hermoso paisaje y podrán ocuparse en leer o manejar las populares computadoras portátiles. Este es otro método de transporte colectivo que mejorará el sistema. Por otra parte, se entregará en estas semanas, el estudio contratado sobre el Sistema de Transporte Masivo que debe aliviar notablemente el caótico sistema de transporte público, lo que a su vez deberá reducir el costoso e ineficiente modelo panameño, de que cada persona que salga a la calle, lo haga en un vehículo propio.
Nuestro país, que aspira a ser sede permanente del ALCA, con una economía basada en servicios y que aunque cuesta creerlo, es considerado como una de las naciones que ofrecen las mejores calidades de vida para habitantes, posee -sin embargo- uno de los peores sistemas de transportes colectivos del continente. Diariamente se malgastan grandes cantidades de recursos en el congestionamiento vehicular y en accidentes de tránsito, ocasionados en gran medida por el caos en la logística del transporte público, un mal que afecta a los empresarios del sistema, a los usuarios y a los no usuarios (peatones y conductores privados) y por supuesto, a la imagen del país y de su gobierno. Aquí hay que actuar. Por fortuna y gracias a la conjugación de una serie de factores positivos, pareciera que hay esperanza de mejorar el sistema.
El país cuenta con uno de los más modernos "Hubs" de transporte colectivo de la región: la Terminal de Transporte Interurbano, que ha producido un ordenamiento destacado del transbordo y espera de pasajeros al eliminar múltiples y desprotegidas piqueras. El proyecto se dio gracias a la disponibilidad de terrenos recuperados de la ex zona del canal, estratégicamente ubicados (de gran crecimiento económico), como por el apoyo de inversionistas privados, comerciantes y la banca nacional. Aunque rechazado inicialmente por muchos, la mayoría de los usuarios aceptan ya que su construcción ha sido un acierto. Este esfuerzo hay que apoyarlo con decisión.Para eliminar el caos que provocan los cruces a nivel en las entradas y salidas de la Terminal, se avanza rápido en el plan de mejoramiento vial del sector (planificado por la ARI).Próximamente muchos de los usuarios disfrutarán de mejores condiciones de las unidades de transporte, gracias a la oportuna intervención de las autoridades del Bnco Nacional ante la más reciente crisis del sistema. Existe el deseo de propiciar condiciones legales para producir un significativo cambio en la actual fórmula de transporte colectivo terrestre de los llamados "diablos rojos o amarillos", por un sistema ordenado, eficiente y seguro. Sin embargo, nada de esto podrá lograrse de pretender seguir con los cientos o miles de pequeños propietarios de buses o de cupos, con su respectiva cuota de poder y su nómina de palancas sin contratos.
La actual coyuntura permite aprovechar la ocasión para hacer algo mucho más efectivo: cambiar el sistema de cientos de pequeños propietarios por el de empresas que liciten por rutas que estén previamente identificadas. Para ellos basta seguir el patrón que en Curitiva, Brasil, logró organizar el sistema de transporte público. Allí se estableció el siguiente procedimiento: a-El gobierno organizó las rutas que se licitarán, definiendo su trayectoria, inicio y final de cada una de ellas, con el anuncio de las licitaciones sólo para empresas debidamente organizadas. b-Las empresas formadas llamaron a los cientos de dueños individuales para invitarlos a participar como accionistas, aportando sus unidades de transporte. c-Cada autobús fue avaluado y se le entregó al dueño un certificado de acciones por la suma correspondiente a los avalúos. d-El gobierno, a través de las entidades financieras, otorgó los préstamos necesarios para adquirir la flota nueva apropiada para el servicio requerido, recibiendo como parte de las garantías exigidas, las unidades viejas que serían vendidas luego para prestar servicio en otras partes del país. Cada empresa invitó a antiguos dueños y choferes para manejar las nuevas unidades, con un contrato de pago por kilómetros recorrido. Esto eliminó las carreras o regatas para pelear por pasajeros. Aquí cabría la regla colombiana para nuevos conductores, de no aceptarlos antes de cumplir 40 años de vida y demostrar conocimientos amplios sobre cómo manejar y mantener las unidades. e-Cada empresa dictó cursos educativos sobre comportamiento, para todos los conductores, lo que incluía presentación y trato con el público.
Es hora que el país se ponga pantalones largos. No podemos seguir viviendo como en los países del Tercer Mundo. Es hora que pretendamos alcanzar un adelanto notable en materia de transporte colectivo. Empinémonos sobre nuestras limitaciones. Panamá tiene el potencial para un gran futuro. Podemos ser ejemplo en materia de transporte marítimo, aéreo y en el sector de las telecomunicaciones. Le corresponde al Gobierno Nacional, a los empresarios y a los usuarios que igualmente podamos sentirnos orgullosos de nuestro sistema de transporte público.

101 años de Panamá América

 
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