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Menores delincuentes


La exagerada protección que en nombre de los derechos humanos se le está dando a los delincuentes menores de edad, está produciendo un grave problema social por la proliferación de delitos; con frecuencia ellos aparecen envueltos en casos de hurtos, violaciones, asaltos y homicidios, ora por iniciativa propia, ora por inducción de mayores que así se colocan al margen de las penas establecidas por la ley.
En consecuencia, es urgente que tratemos de hallarle solución a este serio problema. Por una parte, debemos ya dejar de seguir siendo miopes. Es preciso acabar con las categorías de menores y mayores de edad para castigar. Delito es delito y la edad no cambia su esencia. Pareciera con esta nefasta protección que estamos viviendo en el oscurantismo.
Desde hace dieciséis siglos, ese gran emperador que se llamó Justiniano I le dejó al mundo un código que lleva su nombre, en el cual se dice: "En los crímenes no se beneficia a los menores de edad, pues la debilidad de ánimo no excusa las costumbres de los perversos". (Libro II, título XXXV, ley I) y "En los delitos nadie se exime por la edad" (Libro II, título XXXV, ley II).
Por otra parte, debemos tratar de combatir a los mayores de edad que, a sabiendas de que a los menores se les libera prontamente, los conquistan con la paga para que cometan delitos que a ellos les costaría el purgar una larga pena en la cárcel. Por ello convendría que se adicionara el Código Penal nuestro en el sentido de que en los delitos cometidos por menores inducidos por mayores de edad o en su compañía, a éstos últimos se les recargara el 50% de la pena que para el caso esté establecida en la ley.

101 años de Panamá América

 
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