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¿Menores protegidos?



Se está proliferando aceleradamente la solicitud de limosna por parte de mujeres que concurren a las puertas de las iglesias en horas de misa. Un número plural de ellas llevan niñitos y niñitas de tierna edad, prestados o alquilados, quienes, vaso de plástico en mano o una latita vacía, los extienden hacia los feligreses a medida que van llegando o saliendo del templo. El cuadro que ofrecen no puede ser más deprimente. La pobreza es digna de amparo, pero no debe en su nombre ser disculpa para poner a trabajar a un infante en algo que lo envilece tras sacarlo de su casa que es donde debió permanecer.
Nosotros hemos criticado el exceso de protección a la niñez, porque hay adolescentes que bien pueden desempeñar funciones sin menoscabo de su salud. Ejemplo de ello son los que en los supermercados se ocupan de introducir en bolsas los artículos comprados por los clientes. Trabajan. Sí trabajan; pero libres de sol y agua, bajo techo y sin efectuar mayores esfuerzos físicos. Y si en nombre de la protección se prohíbe que un adolescente trabaje, ¿quién protege a los infantes de 4, 5 y 6 años de edad a quienes se les explota haciéndoles trabajar?
Hacemos un especial llamado a las autoridades para que den los pasos que conduzcan a proteger a esas inocentes criaturas que son usadas para estimular la compasión de quienes las ven en ese oficio y se sientan movidos a dar limosna. Puede ser que algunas de las adultas que las llevan a esa tarea, por ignorancia no adviertan el mal que están causando; pero es el caso que tanto la pobreza como el triunfo no autorizan a nadie a ser canalla.
En las proximidades del campamento se han instalado algunos buhoneros. Pero en unos días, ellos y los estadounidenses comenzarán a desmantelar sus improvisadas tiendas.
  • Médicos, ingenieros, maestros, abogados, carpinteros, intérpretes y militares, forman el cuerpo de ayuda estadounidense.

  • Policías, enfermeras, asistentes de salud, cocineras y personal destinado a la lavandería, forman la contraparte panameña.

  • Las lluvias han complicado algunos trabajos.

101 años de Panamá América

 
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