"Mentalidad canalera" y actualidad nacional
Nos dice el Prof. Luis H. Tapia, en su Panorama de la Historia Panameña: "No podemos dudar que la construcción del Canal trajo al Istmo muchas formas de progreso, lo que contribuyó a crear, por mucho tiempo, la llamada Mentalidad Canalera. Mentalidad que llegó al extremo de considerar que: Panamá existe por el Canal y para el Canal". Lamentablemente, el profesor Tapia se equivoca al suponer que "La mentalidad canalera" dejó de existir con la reversión del Canal en 1999. Está presente en muchos panameños y es, y podrá ser la causa de conflictos socio-políticos de consecuencias imprevisibles. La "Mentalidad Canalera" no sólo tiene raíces en la ambición de riquezas o de poder político, sino que se implica con la falta de respeto y de interés en los aspectos de la soberanía y la dignidad nacional. Y esto trae consigo que las personas con esta mentalidad consideren que el factor económico y político están por encima de los intereses o el bienestar del pueblo panameño.
La "Mentalidad Canalera" ha hecho que todo lo relacionado con el Canal se considere como tema sagrado e intocable. En los propios medios, es difícil encontrar periodistas que estén dispuestos a exponer la verdad sobre cualquier aspecto negativo que se dé en el Canal o en la ACP. Esto ha llegado al punto de que se pretenda considerar al que presente una opinión de crítica o denuncia sobre hechos que se den, como una "posición antipatriótica" y censurable.
La "Mentalidad Canalera" es, sin duda, una desviación mental grave que ha tenido como consecuencia que gobernantes y legisladores afectados por ella, hayan acatado sin discusión real y creado, a través de un título constitucional y una serie de leyes inconsultas, una entidad en la que impera esta mentalidad. No es posible pensar que "Panamá existe por el Canal y para el Canal" y ser un buen panameño. Realmente "el Canal existe por Panamá y para Panamá". Esta es la "mentalidad panameña", única aceptable en el siglo XXI.
Es indispensable que en el próximo cambio constitucional, se eliminen de la Carta Magna este bochornoso título, los fueros y privilegios, y la "mentalidad canalera".
La ACP se debe "equiparar" legal y éticamente a las demás instituciones autónomas del Estado, ya que en su estado actual es un "Frankestein jurídico y moral" cuyas acciones, algunas de ellas de dudosa moralidad y ajenas a los planes nacionales de gobierno, deben ser toleradas por su propia interpretación de las normas vigentes.
Decía el prócer Guillermo Andreve que " La bandera del nacionalismo que os pedimos que levantéis en nombre de la nación panameña, es la más amada que puede enarbolarse para defender la dignidad de la patria: Panamá para los panameños, será nuestro grito de guerra y será también nuestro canto de victoria."
222Noriega es un realista. Está consciente de que Latinoamérica se encuentra en una encrucijada por las dificultades económicas que está viviendo.
En una era en que eventos en otros teatros del mundo han prácticamente borrado nuestro hemisferio de la pantalla de radar de Estados Unidos, es alentador tener como Asistente Secretario a alguien que comprende la importancia estratégica de nuestra región, importancia que ha sido subrayada por los eventos recientes en Venezuela y el impacto de estos en la situación energética de los Estados Unidos. Además, el embajador Noriega es un firme creyente en la importancia que "valores compartidos" deben tener en la interacción continental. En sus discursos, habla de la necesidad de lograr una mayor "prosperidad, pero con un propósito", que él define como el fortalecimiento de la democracia y del estado de derecho en todo el hemisferio e impulsar un desarrollo equitativo para crear más "accionistas" en una América democrática.
Noriega es un realista. Está consciente de que Latinoamérica se encuentra en una encrucijada por las dificultades económicas que está viviendo. Reconoce que estas situaciones han hasta provocado un cuestionamiento de la democracia y de los modelos de libre mercado en algunos países. Cita Venezuela, Colombia y Argentina como naciones que están pasando momentos especialmente inquietantes. Y, por supuesto, condena la dictadura castrista en Cuba. Pero el Embajador no se deja ahuyentar por el difícil cuadro hemisférico. Más bien, ve estas dificultades como desafíos que hay que superar y como una oportunidad que no debe desperdiciarse para mejorar la gobernabilidad fortaleciendo, inter alia, los sistemas judiciales y el respeto a la propiedad privada en Latinoamérica. En conclusión; el embajador Noriega es una persona que tiene el bagaje idóneo para desempeñar el cargo para el cual ha sido nominado. El suyo es un nombramiento acertado.
La "Mentalidad Canalera" ha hecho que todo lo relacionado con el Canal se considere como tema sagrado e intocable. En los propios medios, es difícil encontrar periodistas que estén dispuestos a exponer la verdad sobre cualquier aspecto negativo que se dé en el Canal o en la ACP. Esto ha llegado al punto de que se pretenda considerar al que presente una opinión de crítica o denuncia sobre hechos que se den, como una "posición antipatriótica" y censurable.
La "Mentalidad Canalera" es, sin duda, una desviación mental grave que ha tenido como consecuencia que gobernantes y legisladores afectados por ella, hayan acatado sin discusión real y creado, a través de un título constitucional y una serie de leyes inconsultas, una entidad en la que impera esta mentalidad. No es posible pensar que "Panamá existe por el Canal y para el Canal" y ser un buen panameño. Realmente "el Canal existe por Panamá y para Panamá". Esta es la "mentalidad panameña", única aceptable en el siglo XXI.
Es indispensable que en el próximo cambio constitucional, se eliminen de la Carta Magna este bochornoso título, los fueros y privilegios, y la "mentalidad canalera".
La ACP se debe "equiparar" legal y éticamente a las demás instituciones autónomas del Estado, ya que en su estado actual es un "Frankestein jurídico y moral" cuyas acciones, algunas de ellas de dudosa moralidad y ajenas a los planes nacionales de gobierno, deben ser toleradas por su propia interpretación de las normas vigentes.
Decía el prócer Guillermo Andreve que " La bandera del nacionalismo que os pedimos que levantéis en nombre de la nación panameña, es la más amada que puede enarbolarse para defender la dignidad de la patria: Panamá para los panameños, será nuestro grito de guerra y será también nuestro canto de victoria."
222Noriega es un realista. Está consciente de que Latinoamérica se encuentra en una encrucijada por las dificultades económicas que está viviendo.
En una era en que eventos en otros teatros del mundo han prácticamente borrado nuestro hemisferio de la pantalla de radar de Estados Unidos, es alentador tener como Asistente Secretario a alguien que comprende la importancia estratégica de nuestra región, importancia que ha sido subrayada por los eventos recientes en Venezuela y el impacto de estos en la situación energética de los Estados Unidos. Además, el embajador Noriega es un firme creyente en la importancia que "valores compartidos" deben tener en la interacción continental. En sus discursos, habla de la necesidad de lograr una mayor "prosperidad, pero con un propósito", que él define como el fortalecimiento de la democracia y del estado de derecho en todo el hemisferio e impulsar un desarrollo equitativo para crear más "accionistas" en una América democrática.
Noriega es un realista. Está consciente de que Latinoamérica se encuentra en una encrucijada por las dificultades económicas que está viviendo. Reconoce que estas situaciones han hasta provocado un cuestionamiento de la democracia y de los modelos de libre mercado en algunos países. Cita Venezuela, Colombia y Argentina como naciones que están pasando momentos especialmente inquietantes. Y, por supuesto, condena la dictadura castrista en Cuba. Pero el Embajador no se deja ahuyentar por el difícil cuadro hemisférico. Más bien, ve estas dificultades como desafíos que hay que superar y como una oportunidad que no debe desperdiciarse para mejorar la gobernabilidad fortaleciendo, inter alia, los sistemas judiciales y el respeto a la propiedad privada en Latinoamérica. En conclusión; el embajador Noriega es una persona que tiene el bagaje idóneo para desempeñar el cargo para el cual ha sido nominado. El suyo es un nombramiento acertado.