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Mentalidad del panameño


Nuestro Presidente ha dicho que desea que Panamá sea una tacita de oro imitando a diferentes lugares del mundo avanzado. Yo también quisiera que sucediera así por el bien de todos los panameños. Mis amigos extranjeros se extrañan del adelanto moderno de Panamá, de la cantidad de edificios que hay y del tránsito que dice del avance que tenemos. Pero no basta la modernización física, hace falta también la mental y la emocional para que lleguemos a la mitad de otros países. Los nórdicos son los más avanzados. ¿Tenemos la cultura de ellos para imitarlos?

Hablando de cultura, fue en la época de la dictadura que reemplazaron la educación que teníamos por un retazo de la misma, convirtiéndonos en sumisos ignorantes que decíamos sí a todo lo que el General quería. Desde entonces, nadie ha tenido la delicadeza con este pueblo de reactivar una verdadera educación y una cultura digna de este pueblo sano y falto de protección gubernamental. Así comenzamos a ser populistas, aprovechadores, juega vivos y a formar parte de aquellos que dependen sólo del gobierno para vivir. La falta de educación nos trajo la irresponsabilidad, la falta de cultura, de disciplina y esto lo vemos reflejado en el tránsito cuando nos pasamos la luz roja de los semáforos, damos la vuelta en U, nos estacionamos en cualquier lugar prohibido y violamos las reglas del mismo.

¿A quién recurrimos? Si vamos a dar un pésame en un velorio, tratamos de llegar primero ante los deudos aunque hayamos llegado de último. Tratamos de evadir responsabilidades cuando sabemos que debemos cumplirlas. Entonces, ¿qué Dubai o Singapur queremos ser? Es inútil mientras no cambiemos nuestra manera de ver las cosas y no acatemos los reglamentos, las leyes, la Constitución, y dejemos de querer saltar posiciones o situaciones para ganar prebendas por encima de nuestras obligaciones.

Quisiera ver a los panameños detenerse cuando deben en una luz roja; que paguemos nuestras obligaciones; que los gobiernos utilicen nuestros impuestos debidamente y que la sociedad deje de ver todo negativamente ante las proposiciones que se hagan para mejorar la situación en Panamá. Solo entonces podremos ser un país de primer mundo, pequeño pero pleno de cultura, de consideraciones, de paciencia y de positivismo para alcanzar lo que necesitamos para ser felices y no vivir solo del consumismo y de la burocracia que lleva a los gobiernos a llenarse de parásitos inservibles.

marisin.villalaz@gmail.com

101 años de Panamá América

 
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